Archivos del mes: 31 enero 2013

225.- LAMENTO MATERNAL


1aurora

Las mujeres vuelven a ocuparse de los aceites que en la noche avanzada, debido al fresco del patio se han hecho una masa espesa.

Juan y Pedro están poniendo en orden el Cenáculo y conversan.

Juan dice:

–                       ÉL lo ha dicho.

Pedro contesta llorando:

–                       También dijo: “¡No durmáis”! Lo mismo que: “No seas soberbio, Pedro. Ten en cuenta que la hora de la prueba está por venir”. Y… y añadió: “Tú me negarás…”-Pedro llora de nuevo mientras añade con gran dolor-  ¡Y yo renegué de El!

–                       ¡Basta Pedro! Ya has regresado…  ¡Basta de atormentarte!

–                       Jamás, jamás bastará. Aunque llegara a ser viejo como los primeros patriarcas, aunque viviese setecientos o novecientos años como Adán y sus primeros descendientes no olvidaré jamás esta pena.

–                        ¿No confías en su misericordia?

–                       Sí. Si no confiase sería como Iscariote, un desesperado. Pero aunque me perdone desde el seno del Padre a donde ha tornado, yo no me perdono. ¡Yo, yo! Yo que dije: “No lo conozco”, porque en esos momentos era peligroso conocerlo…  Porque tuve vergüenza de ser su discípulo, porque he tenido miedo del tormento…

2Negacion-de-Pedro

Él marchó a la muerte y yo… Pensé en salvar mi vida y para esto lo rechacé, como rechaza una mujer pecadora el fruto de su seno, después de haberlo dado a luz, porque es peligro para ella…  Y lo hace antes de que regrese su marido que no sabe nada. He sido peor que una adúltera… peor que…

Magdalena atraída por los gritos entra…

Y dice:

–                       No hagas tanto ruido. María te está oyendo… ¡Está tan agotada! No tiene fuerzas para nada y todo le hace mal. Tus gritos inútiles y tontos vuelven a recordarle lo que habéis sido…

Pedro replica:

–                        ¿Ves? ¿Lo ves, Juan? Una mujer puede hacerme callar. Y tiene razón, porque nosotros los varones consagrados al Señor, no hemos sabido más que mentir o huir. Las mujeres han sido valientes. Tú, joven y puro que pareces una mujercilla, tuviste el valor de quedarte. Nosotros…  Nosotros los fuertes, los hombres, huimos…  ¡Oh, qué desprecio deben tener todos de mí!

3-Petersinai

¡Dímelo, dímelo, mujer! ¡Tienes razón! Ponme tú pie sobre la boca que mintió. Ponla bajo la suela de tu sandalia, donde habrá un poco de su sangre. Y solo esa sangre mezclada con el polvo del camino podrá perdonarme un poco, podrá dar un poco de paz al renegador. ¡Debo acostumbrarme al desprecio del mundo! ¿Qué soy yo? Decídmelo: ¿Qué soy?

Magdalena responde con calma:

–                        ¡Eres un gran soberbio!…  ¿Te duele? Puede ser. Pero tú crees que de las diez partes de tu dolor, cinco, para no ofenderte con decir seis…  Proceden del dolor de poder ser despreciado. Si continúas chillando, haciendo tonterías como una estúpida mujercilla, de veras que te despreciaré.

Lo hecho, hecho está. Los gritos necios no pueden reparar nada, ni anular algo. No hacen más que atraer la atención y mendigar una piedad que no merecen…  Sé varón en tu arrepentimiento. No chilles.

Yo… tú sabes lo que fui… Pero cuando comprendí que era más despreciable que un vómito, no me entregué a convulsiones.

4pecadora

Lo hice públicamente. Sin pedir excusas, sin dármela. ¿El mundo me iba a despreciar? Tenía la razón. Lo merecía. El mundo decía: “¿Un nuevo capricho de la prostituta?” ¿Y el seguir a Jesús lo llamaba con una blasfemia? Tenía razón.

El mundo no podía olvidar mi conducta anterior, que justificaba todo lo que se pensaba de mí. ¿Y qué?…  El mundo ha tenido que convencerse que María no era más pecadora… Con los hechos he convencido al mundo. Haz también tú lo mismo…  Y cállate.

Juan objeta:

–                       Eres dura, María.

Magdalena contesta:

–                       Más para conmigo que para con los otros. Lo reconozco. No tengo la mano tan suave como la tiene la Madre de Jesús. Ella es el amor. Yo… he despedazado mi pasión con el azote de mi querer. Y lo haré más. ¿Crees que me haya perdonado de haberme entregado completamente a la lujuria?…

5lujuria

No. Pero no lo digo más que a mí misma y siempre me lo repetiré. Moriré con este secreto sentimiento de haber sido la corruptora de mí misma, en medio de un dolor inconsolable, de haberme profanado y de no haber podido darle a El sino un corazón pisoteado…

Mira… He trabajado más que todos en la preparación de los bálsamos… Y con más valor que las otras lo descubriré… ¡Oh, Dios, cómo estará ya! (Magdalena palidece al sólo pensarlo).

Lo cubriré con nuevos bálsamos, quitando los que de seguro estarán ya fétidos sobre sus numerosas heridas… Lo haré, porque las otras parecerán clemátides después de un aguacero…

Pero siento pena hacerlo con estas manos mías que regalaron tantas caricias lascivas, de acercarme con este cuerpo mío manchado junto a su santidad… Quisiera… Quisiera tener la mano de la Madre Virgen para hacer la última unción…

6corazón-inmaculado

Pedro pregunta:

–                       ¿Dices tú que… Tendrán miedo las mujeres?

Magdalena responde:

–                       No… Pero perderán su serenidad ante su cuerpo ciertamente ya corrupto… hinchado… negro. Y luego esto es verdad, tendrán miedo de los guardias.

–                        ¿Quieres que vayamos con vosotras Juan y yo?

–                        ¡Ah, eso no! Nosotras todas vamos, porque fuimos las que estuvimos allá arriba…  Por esto es justo que todas estén alrededor de su lecho de muerte. Tú y Juan quedaos aquí. Ella no puede quedarse sola…

–                        ¿No va Ella?

–                       No queremos que vaya.

–                       Está segura que resucitará… ¿Y tú?

–                       Yo, después de María soy la que más creo. Siempre he creído que puede suceder así… Él lo ha dicho. El nunca miente… ¡El!… Antes lo llamaba Jesús, Maestro, Salvador, Señor… Ahora, ahora me lo imagino tan majestuoso que no… Que no me atreveré a darle un nombre… ¿Qué le diré cuando lo vea?

–                       ¿Pero crees que resucitará?…

Magdalena replica segura:

–                       ¡No hay duda! Con seguiros diciendo que creo y con el oíros decir que no creéis, terminaré también como vosotros. He creído y sigo creyendo. He creído y desde hace tiempo le tengo preparada la vestidura…  Para mañana, porque mañana es el tercer día, se la llevaré. La tengo a la mano…

–                        ¡Acabas de decir que estará negro, hinchado, feo!

7RaisingofLazarusBloch

–                       Feo jamás. Feo es el pecado. ¡Sí, estará negro! ¡Y qué!..  ¿Lázaro no estaba ya corrupto?  Y con todo resucitó. Su cuerpo quedó curado. ¡Pero si lo afirmo!… No digáis nada, ¡Vosotros faltos de fe! También dentro de mí la razón humana me dice: “Ha muerto y no resucitará”.

Pero mi espíritu, “su” espíritu, porque El me dio un nuevo espíritu, grita y parecen ser toques de trompetas doradas que dijeren: “¡Resucita! ¡Resucita! ¡Resucita!”

¿Por qué me arrojáis cual navecilla contra los arrecifes de vuestras dudas? ¡Yo creo! ¡Creo, Señor mío! Lázaro con profunda pena ha obedecido al Maestro y se ha quedado en Betania… Yo que sé quién es Lázaro de Teófilo: un valiente, no un cobardón, puedo medir su sacrificio de quedarse a la sombra y de no estar junto al Maestro.

Pero ha obedecido…  Más heroico obedeciendo de este modo que si lo hubiera arrancado de sus enemigos con las armas. He creído y creo. Y estoy aquí, en su espera. Dejadme ir… Se levanta el día. Tan pronto podamos ver mejor, iremos al sepulcro…

Magdalena con su cara quemada del llanto se va. Va a donde la Virgen.

8luto-maternal

La Virgen está sentada en su silla afligidísima, exhausta  por tanto llorar. Y cuando la ve entrar…

María le  pregunta:

–                        ¿Qué le pasó a Pedro?

Magdalena responde:

–                       Una crisis de nervios. Ya se le pasó.

–                       No seas dura, María. El sufre.

–                       También yo sufro, pero no te he pedido ni siquiera una caricia. A él ya lo has curado… Y sin embargo yo pienso que la que necesita de ayuda eres tú, ¡Madre mía, santa, hermosa! Ten ánimos… Mañana es el tercer día.

Nos encerraremos aquí dentro nosotras dos, las dos que lo amamos tanto. Tú, la Enamorada santa, yo la pobre enamorada… Que me esfuerzo en serlo.

Lo esperaremos… A los que no creen los echaremos de aquella parte… Traeré aquí muchas rosas… Voy a hacer que traigan hoy el cofre… Pasaré por el palacio y le daré órdenes a Leví. ¡Largo todas esas cosas horribles! No las debe ver nuestro Resucitado… Sólo muchas rosas…

Tú te pondrás un nuevo vestido… No debes estar así. Te peinaré, te lavaré ese rostro que el llanto ha desfigurado. Joven eterna, te haré de madre… Finalmente tendré el consuelo de cuidar de alguien que es más inocente que un recién nacido.

9magdalena

Magdalena con su exuberancia cariñosa aprieta contra su pecho la cabeza de María que está sentada…  La besa, la acaricia, le compone los cabellos detrás las orejas, le seca las lágrimas que siguen bajando por su vestido…

Entran las mujeres con lámparas, ánforas y vasos de bocas anchas.

María de Alfeo lleva un mortero pesado y dice:
–           No se puede estar afuera. Hace viento y se apaga la lámpara.

A la luz de lámparas de aceite preparan los aromas mezclándolos con sus lágrimas, pues todas traen los ojos enrojecidos por tanto llorar. Cuando terminan de preparar los bálsamos, se ponen los mantos.

También María se levanta, pero la rodean y le dicen que no debe ir. Sería muy cruel hacerle ver de nuevo a su Hijo que a estas horas del tercer día de muerto, estará ya todo negro por la putrefacción…  Además Ella está tan exhausta para poder caminar. No ha hecho más que llorar y orar. No ha comido nada, ni descansado.

10mujeres piadosas

María Salomé dice:

–                       No puedes estar de pie, María. Hace dos días que no tomas nada de alimento. Y sólo has bebido un poco de agua.

Magdalena confirma:

–                       Cierto, Madre. Vamos y pronto terminaremos. Regresamos inmediatamente.

Martha intenta consolarla:

–                       No tengas miedo. Lo embalsamaremos como a un rey. ¡Mira que bálsamos preciosos hemos preparado! ¡Y cuánto!…

María de Alfeo:

–                       No dejaremos miembro o herida. Lo haremos con nuestras propias manos. Somos fuertes y somos madres. Lo pondremos como se pone a un niño en la cuna. Los otros no tendrán que hacer sino cerrar su sepulcro.

La Virgen insiste:

–                       Es mi deber. Siempre yo tuve cuidado de Él. Sólo en estos tres años que fue del mundo, lo cedí a los demás cuando estaba lejos de mí. Ahora que el inundo lo ha rechazado y renegado de Él, nuevamente es mío. Torno a ser su sierva.

11-virgendolorosa

Al umbral se han asomado Pedro y Juan sin que las mujeres los vieran.

Pedro al oír las últimas palabras se va. Se esconde en un rincón a llorar su pecado.

Juan no se mueve, pero no protesta. Quisiera ir también él, pero hace el sacrificio de quedarse junto a la Virgen.

Magdalena lleva nuevamente a María a su asiento. Se le arrodilla, la abraza en las rodillas, levantando su cara dolorosa y enamorada…

Le dice:

–                       Él sabe y ve todo con su Espíritu. Pero a su cuerpo le diré tu amor, tu deseo con besos. Sé lo que es el amor. ¡Sé qué amargo aguijón es! ¡Qué hambre es! Qué nostalgia de estar con quién para nosotros es el amor. Y esto aún en los viles amores que parecen oro y no son más que fango.

Ahora que la pecadora sabe lo que es el amor santo por la misericordia viviente, que los hombres no han logrado amar, mucho mejor puede comprender qué cosa sea tu amor, Madre… Todo lo que no he podido hacer por El, lo puedo hacer por ti aún… Madre a quien amo con todo mi corazón. Ten confianza en mí.

12arrepentimiento

Yo que supe tan dulcemente acariciar en la casa de Simón el fariseo sus santos pies; ahora, con mi alma que siempre se asoma a la gracia, sabré mucho mejor acariciar sus santos miembros, curar sus heridas, embalsamarlas más con mi amor sacado de mi corazón oprimido del amor y del dolor, que con los ungüentos.

Y la muerte no tocará esos miembros que tanto amor manifestaron y tanto reciben. Huirá la muerte, porque el Amor es más fuerte que ella. El Amor es invencible. Yo, Madre, con tu perfecto amor y con el mío pleno, embalsamaré a mi Rey amado.

María besa a esta apasionada discípula que ha sabido encontrar a quien merece esta compasión y que cede a sus súplicas. Las mujeres salen llevando una lámpara. La última en salir es Magdalena, después de haber dado un último beso a la Virgen.
La casa queda oscura y silenciosa. La calle está solitaria.

13callejerusalen

Juan pregunta:

–                        ¿De veras no me necesitáis?

Magdalena responde:

–                       No. Puedes servir aquí. Hasta pronto.

Cuando Juan regresa donde María, murmura muy triste:

–                       No quisieron que las acompañara…

María lo anima:

–                       No te preocupes. Esas van donde Jesús, y tú te quedas conmigo, Juan. Oremos juntos un poco. ¿Dónde está Pedro?

–                       No sé. Por ahí ha de estar… No lo veo. Es… Creía yo que era más fuerte… También yo estoy afligido, pero él…

–                       Tiene en el corazón dos dolores. Tú uno solo. Ven. Oremos también por él.

María recita lentamente el «Padre nuestro». Acaricia a Juan…

 Y le dice:

–                       Ve donde Pedro. No lo dejes solo. Ha estado tanto en las tinieblas en estas horas, que no soporta ni siquiera la leve luz del mundo. Sé el apóstol de tu hermano extraviado. Empieza tu predicación con él. En tu camino que será largo, encontrarás siempre a muchos semejantes a él. Empieza tu trabajo con tu compañero…

14juan-marcos

Juan pregunta:

–                       ¿Pero qué le debo decir?… No sé… Todo lo hace llorar…

–                       Repite su precepto de amor. Dile que quien sólo teme no conoce bien todavía a Dios, porque El es Amor. Si te replica: “He pecado”, contéstale que Dios tanto ha amado a los pecadores que por ellos ha enviado a su Unigénito. Dile que a tanto amor se le corresponde con amor.

El amor da confianza en el bondadísimo Señor. Esta confianza nos sostendrá en el juicio porque reconocimos la Sabiduría y Bondad divinas. Digamos: “Soy una pobre criatura. El lo sabe y me da a Jesús como prenda de perdón v columna de sostén. Mi miseria desaparece al unirme con Jesús”. Todo se perdona en su nombre… Ve, Juan. Dile esto. Yo me quedo aquí, con mi Jesús…» y acaricia el Sudario.

Juan sale cerrando la puerta tras sí.

15rveronica

María se pone de rodillas como la noche anterior, mirando fijamente la santa Faz en el lienzo de la Verónica. Ora y habla con su Hijo. Muestra fortaleza para dar fuerzas a los demás…

Pero cuando está sola se dobla bajo el aplastante peso de su cruz.

Sin embargo, ella lucha por levantar su alma hacia una esperanza que en Ella no puede morir, que más bien aumenta según las horas van pasando. Sus esperanzas las dirige al Padre…

Sus esperanzas y su petición:

–                        ¡Jesús, Jesús! ¿No vuelves todavía? Tu pobre Madre no sufre más el pensar que estás muerto allá. Tú lo dijiste y nadie te comprendió. ¡Pero yo sí! “Destruid el Templo de Dios y Yo lo reedificaré en tres días”. Ha empezado el tercer día.

¡Oh, Jesús mío! No esperes que se termine para regresar a la vida, para regresar a tu Mamá que tiene necesidad de verte vivo para no morir recordándote muerto, que tiene necesidad de verte bello, triunfante, para no morir recordándote en ese sepulcro en que te he dejado…

16sabado-santo

¡Oh, Padre, Padre, devuélveme a mi Hijo! Que lo vea regresar como Hombre y no como un cadáver, como a Rey y no como a un sentenciado. Después lo sé, El volverá a Ti, al cielo. Pero lo habré visto curado de tanto mal, lo habré visto fuerte después de su gran debilidad, lo habré visto triunfante después de su gran lucha, lo habré visto como a Dios después de que tanto sufrió por los hombres.

Me sentiré feliz aun cuando no lo tenga cerca. Sabré que estará contigo, Padre Santo, sabré que para siempre está fuera del dolor. Pero ahora no puedo, no puedo olvidar que está en el sepulcro, está allí muerto por los dolores que le hicieron sufrir…

Que El mi Hijo-Dios, está sujeto a la suerte de los hombres en la oscuridad de un sepulcro, El, tu Viviente.

1sepultado

Padre, Padre, escucha a tu sierva. Por aquel “sí”… Nunca te he pedido nada porque siempre he obedecido tu voluntad, tu voluntad que es la mía. Nada debía exigirte por haber sacrificado mi voluntad a Ti, Padre Santo.

¡Pero ahora, ahora, por aquel “sí” que di al Ángel mensajero ‘ escúchame! ¡¡Oh Padre!

Después de las crueldades que padeció por la mañana, sufrió aquella agonía de tres horas y ahora está ya fuera del alcance del dolor.

Pero yo hace tres días que estoy agonizando. Tú ves mi corazón y oyes su palpitar. Nuestro Jesús ha dicho que ningún pájaro pierde una pluma sin que Tú no lo veas, que no se marchita ninguna flor en el campo, sin que no consueles su agonía con tu sol y tu rocío.

¡Oh Padre, muero de este dolor! Trátame como al pajarito que revistes de nuevo plumaje, como a la flor que refrescas, que calmas su sed con tu piedad. Estoy yerta del dolor. No tengo más sangre en las venas. Hubo un tiempo en que se convirtió en leche para alimentar a tu Hijo y mío; ahora es todo llanto porque no lo tengo más. Me lo han matado, matado, Padre, y ¡Tú sabes en qué forma!…

17mirada-agonizante

¡No tengo más sangre! La he derramado con El en la noche del jueves, en el terrible viernes… Tengo frío como el que se ha desangrado. No tengo más sol, porque Él está muerto, mi santo Sol, mi Sol bendito, el Sol nacido de mi seno para alegría de su Mamá, para la salvación del mundo. No tengo más descanso porque no lo tengo más a El que es la más dulce de las fuentes para su Mamá que bebía su palabra, que calmaba su sed con su presencia.

Soy como una flor en seco arenal. Me muero, me muero, Padre santo. No tengo miedo a morir, porque también mi Hijo ha muerto. ¿Pero qué harán estos pequeños, la pequeña grey de mi Hijo, tan débil, miedosa, voluble, si no hay quien la sostenga?

18luto

No soy nada, Padre, pero por deseos de mi Hijo soy como un ejército armado. Defiendo, defenderé su doctrina, su herencia como una loba defiende a sus lobeznos. Yo cordera, seré una loba para defender lo que es de mi Hijo y por consiguiente, lo que es tuyo.

Tú lo has visto, Padre. Hace ocho días esta ciudad arrancó las ramas de sus olivares, de sus jardines, sacó de sus casas a sus habitantes que todos hasta enronquecer gritaron: “¡Hosanna al Hijo de David; bendito el que viene en el nombre del Señor!” Y mientras pasaba sobre alfombras de ramos, de vestidos, de telas, de flores, los habitantes se lo señalaban diciendo: “Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea. Es el Rey de Israel”.

Y cuando todavía no se habían secado esos ramos y las gargantas todavía estaban roncas de los hosannas, cambiaron sus gritos y se pusieron a acusar, a maldecir, a pedir su muerte; y con las ramas que emplearon para el triunfo hicieron garrotes para golpear al Cordero que llevaron a la muerte.

19dherod-apilatos

Si tanto han hecho cuando vivió entre ellos, les habló, les sonreía, los miraba con esos ojos que derriten el corazón y hasta las mismas piedras se sienten conmovidas, les hacía bien, les enseñaba, ¿Qué harán cuando El haya regresado a Ti?
Tú has visto cómo se portaron sus discípulos. Uno lo traicionó, los otros huyeron…  Fue suficiente que Él hubiera sido aprehendido para que huyeran como ovejas cobardes y no supieron estar a su alrededor cuando moría.

Uno solo, el más joven, se quedó. Ahora viene el anciano… Renegó de Él.

Jesús no esté más aquí para defenderlo, ¿Sabrá permanecer en la fe?

Yo soy nada, pero hay un poco de mi Hijo en mí… Y mi amor suple lo que falta y lo anula. De este modo me convierto en algo útil a la causa de tu Hijo, a su Iglesia que no encontrará jamás paz y que tiene necesidad de echar raíces profundas para que los vientos no la arranquen.

Seré yo quien cuide de ella. Como hortelana diligente vigilaré para que crezca fuerte y derecha en su amanecer. Después no me preocupará el morir. Pero no puedo vivir más si sigo sin Jesús…

20madre de la iglesia

¡Oh Padre!, que has abandonado a tu Hijo por el bien de los hombres, que después lo has consolado, porque ciertamente lo has aceptado en tu seno después de su muerte, no me dejes más en el abandono. Lo que sufro lo ofrezco por el bien de los hombres. Pero confórtame ahora, Padre. ¡Padre, piedad! ¡Piedad, Hijo mío! ¡Piedad, Espíritu divino! Acuérdate de tu Virgen.
Después, postrada contra el suelo, parece orar…

Realmente es un ser destrozado. Se parece a esa flor muerta de sed de que habló. Ni siquiera advierte el sacudimiento de un terremoto breve que hace gritar y huir a los dueños de la casa, mientras que Pedro y Juan, pálidos cual muertos, se arrastran hasta el umbral de la habitación.

Al ver a la Virgen tan absorta en su oración, lejana de todo lo que no sea Dios, se retiran cerrando la puerta y espantados regresan al cenáculo.

21rosa-del-luto-ozz

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

224.- EL TEMPLO PROFANADO


1-entierro-de-cristo-vidal-gonzc3a1lez

A María se la llevan y los dos sacerdotes con una esponja lavan el cuerpo de Jesús. Lo ponen sobre la sábana limpia. Luego lo untan con ungüentos, lo cubren con el Sudario y otros lienzos.

Y salen al huerto silencioso en medio de la luz crepuscular, que va a dar paso a la noche. Se corre la pesada piedra del sepulcro que sella la entrada.

La pequeña comitiva sale del huerto, rumbo al Cenáculo. Van adelante José y Juan. Nicodemo va detrás con las mujeres…

Y se topan con Elquías que dice furioso y con sarcasmo:

–                       Todos saben que entraste a la casa de Pilatos, profanador de la Ley. Darás cuenta de ello. ¡La Pascua se te prohíbe! Estás contaminado…

José responde:

–                       También Tú, Elquías. Me tocaste y estoy cubierto todo con la sangre del Mesías y de su sudor mortal.

2gota-calvario

–                       ¡Ay horror! ¡Lejos! ¡Esa Sangre, lejos!

–                       No tengas miedo. Ya te abandonó. Y te maldijo.

–                       También tú eres un maldito. Y no vayas a pensar, ahora que andas del brazo con Pilatos, que podrás substraer el cadáver. Ya hemos tomado nuestras providencias para esta jugada tuya.

Las mujeres se detuvieron con Juan. Nicodemo se adelanta y se une a José de Arimatea.

José replica:

–                       Ya veo… ¡Perversos! ¡Tenéis miedo aún de un muerto! Pero de mi huerto y de mi sepulcro hago lo que me plazca.

1jsepultura

Elquías amenaza:

–                       Lo veremos.

–                       Lo veremos. Apelaré a Pilatos.

–                       Sí. Fornica ahora con Roma.

Nicodemo da un paso adelante y responde:

–                       Mejor con Roma que con el Demonio. Que con vosotros, ¡Deicidas!… Por otra parte dime, ¿Cómo te sientes con alas? Hace poco huías presa del terror. ¿Ya se te está pasando?

¿No se incendió una casa tuya? ¡Tiembla! ¡El castigo no ha terminado! Apenas empieza… Y es como la Némesis de los paganos que está amenazándote. Ni guardias, ni sellos impedirán al Vengador de levantarse y castigar.

–                       ¡Maldito!

Elquías se vuelve violentamente y choca contra las mujeres. Comprende…

Mira a la Virgen y le lanza un insulto soez.

Juan da un brinco de pantera; se le echa encima y lo arroja por tierra apretándolo con las rodillas y con las manos enclavadas en su garganta…

Furioso le grita:

–                       Pídele perdón o te estrangulo, demonio.

Y no lo suelta hasta que el maltratado fariseo, oprimido y medio asfixiado…

Elquías grita:

–                       Perdón.

4fariseio

Pero su grito atrae a la ronda.

El decurión pregunta:

–                       ¡Alto ahí! ¿Qué pasa? ¿Otra revuelta? Quietos todos o sois muertos. ¿Quiénes sois?

José el Anciano contesta:

–                       José de Arimatea y Nicodemo a quienes el Procónsul dio licencia para sepultar al Nazareno. Regresamos del sepulcro con su Madre, sus familiares y unos amigos y éste ofendió a su Madre. Fue obligado a pedir perdón.

El oficial contesta:

–                       ¿Sólo eso? ¡Debiste haberlo degollado! Idos. –Se vuelve hacia su patrulla y ordena- Soldados, ¡Arrestad a éste!

5legionarios

¿Qué más quieren estos vampiros? ¿Hasta el corazón de las madres? Los despide: Salve judíos.

Y ahora le toca a Elquías, probar la justicia romana.

Llegan al Cenáculo… Y al entrar en el pasillo, María recuerda… Palidece y…

María dice a Juan:

–                       ¡Vi a Judas y vi al Demonio en él! Y huyó porque no soporta mi voz. ¿Lo habrá dejado ya, de modo que pueda hablar a ese muerto?…  ¿Y yo la Madre, vuelva a concebirlo con la Sangre de un Dios, para parirlo a la Gracia?

Juan, júrame que lo buscarás y que no serás cruel con él. No lo soy, ni aun cuando tengo razón…

Juan le besa la mano con amor y le dice:

–                       Te lo juro, Madre. Pero por ahora debes descansar…

–                       No quiero descansar… Dejadme entrar en esa sala, donde la Voz de mi Niño pronunció en paz sus últimas palabras…

–                       Sí iremos; pero por ahora despídete de José y Nicodemo que ya se retiran.

–                       Sí. Está bien. Os lo agradezco. Os bendigo.  José… ¡Oh, no he conocido a nadie que lleve este nombre, que no me haya amado! ¡Todos los Josés son buenos con María!

¡José, te doy las gracias! Y también a ti, Nicodemo… Mi corazón se postra a vuestros pies cansados por la caminata que hicieron por Él… Por la últimas honras tributadas a Él… Yo no tengo más que mi corazón que daros…

7inmaculado_corazon

Y os lo doy amigos leales de mi Hijo… Y perdonad a una madre adolorida, las palabras que os dijo en el sepulcro…

Nicodemo contesta:

–                       ¡Oh, santa! ¡Tú debes perdonarnos!

José aconseja:

–                       Cálmate ahora. Descánsate en tu fe. Mañana vendremos…

La matrona de la casa objeta:

–                       Mañana es sábado.

Los dos sinedristas:

–                       El sábado ha muerto. Vendremos.

–                       Hasta pronto. El Señor esté con vosotros.

Y se van.

Por la noche regresa el administrador de la casa del Cenáculo con un montón de noticias alarmantes….

Que murieron muchos en el terremoto y hay muchos heridos entre los seguidores del Nazareno y los judíos. Que muchos han sido arrestados y que habrá nuevas ejecuciones por rebelión y amenazas contra Roma.  Que Pilatos ha ordenado la aprehensión de todos los seguidores del Nazareno y de los jefes del Sanedrín que se encuentren en la ciudad o fuera de ella… Que Juana de Cusa está muriéndose en su palacio… Que Mannaém fue arrestado por Herodes, por haberle reprochado en plena corte su complicidad en el crimen…

1mannaem

Ante este cúmulo de noticias perturbadoras…

Susana piensa en su esposo que es conocido en toda Galilea como secuaz de Jesús.

María de Zebedeo piensa en el suyo que se hospeda en casa de un amigo y en su hijo Santiago, de quien desde la noche anterior no tiene noticia alguna

Martha exclama entre sollozos:

–                       ¿Habrán ido ya a Bethania?  ¡Nadie ignora que Lázaro es partidario del Maestro!

María Salomé le replica:

–                       Roma lo protege.

–                       ¡Oh, protege! ¡Quién lo sabe! ¡Con el odio que le tienen los jefes de Israel y las acusaciones que esgriman ante Pilatos!… ¡Oh, Dios!- Martha se lleva las manos a la cabeza y grita- ¡Las armas! ¡Las armas! ¡La casa está llena de ellas y también el palacio!

Esta mañana al amanecer vino Leví y… ¡María! ¡Pero también tú lo sabes! ¡Lo has dicho en el Calvario a los judíos!… ¡Necia! ¡Entregaste en manos crueles el arma para matar a Lázaro.

Magdalena contesta:

–                       Lo dije, sí. Dije la verdad sin pensarlo. Pero cállate, ¡Espantada gallinita! lo que dije da completa seguridad a Lázaro. Porque tendrán mucho cuidado en ir a hacer pesquisas, donde saben que hay gente armada. ¡Son unos cobardes!

–                       Los judíos sí. Pero los romanos, no.

–                       No temo a Roma. Es justa y moderada en sus órdenes.

9longinos

Juan interviene:

–                       María tiene razón. Longinos me dijo: ‘Espero que os dejarán tranquilos. pero si no fuere así, ven a verme o manda decir al Pretorio. Pilatos es bueno con los seguidores del Nazareno. También lo fue con Él. Os defenderemos’

María de Alfeo:

–                       ¿Pero si los judíos lo hacen por sí mismos? Ayer fueron los que aprehendieron a Jesús. si dicen que somos unos profanadores, tienen derecho a aprehendernos. ¡Oh, mis hijos! ¡Tengo cuatro! ¿Dónde estarán José y Simón? Estuvieron en el Calvario. Luego se juntaron con los pastores, para ayudar a defender a las mujeres…

Magdalena mira enojada, como todas sus compañeras lloran acobardadas… Y piensa: ‘¡Pusilánimes!’

Así pasa el tiempo… Alguien se levanta, abre con cuidado la puerta donde está la Virgen María y vuelve a cerrar despacio…

Los demás preguntan:

–                       ¿Qué pasa?

Y el que salió a ver, en cada ocasión responde:

–                       “Continúa de rodillas.”

–                       “Ora.”

–                       “Parece que habla con alguien.”

–                       “Se ha puesto de pie y parece luchar con alguien”

–                       “Está caminando y hace diversas cosas en la habitación”

En realidad María está sumergida en su suplicio, aplastada por el dolor de su soledad y del terrible tormento sufrido en el Calvario, al ver el suplicio de su Hijo y el Abismo de Dolor que compartió con Él… Y que ahora la rodea y la sumerge en sus terribles olas…

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El Lamento de la Virgen:

–                       Jesús, Jesús, ¿Dónde estás? ¿Me oyes todavía? Creía haber conocido el Abismo del Dolor… Era su amanecer. Era sólo el Principio. Ahora estoy tocando el abismo… Ahora que estás muerto y no me oyes, ni me respondes, como si nunca hubieras existido, veo el Infierno. Todo el Infierno. Y también comprendo que cosa significa ser condenado. ¿Cuánto tiempo tendré que soportarlo?

Tú has dicho: “Dentro de tres días reedificaré este Templo” Hoy es lo que me repito para no caer muerta, para estar pronta a saludarte cuando regreses y servirte una vez más…

Y María hace un recuento de todos sus recuerdos, desde antes que naciera Jesús y de todas las experiencias dulces y maravillosas que atesora en su corazón, de todos los momentos vividos junto Él…

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Y de todos los acerbos momentos vividos en el Clavario…

Finaliza diciendo:

–                       … ¡Ha muerto! ¡Ha muerto mi Hijo! Muerto con el corazón despedazado… ¡Oh, Padre ten piedad! Te amo. Te hemos amado y también tú, muchísimo… Tu Abandono sirvió para que muriese antes del crepúsculo, para evitarle otros tormentos. Has sido bueno. todo haces con fines de bondad. Somos nosotros las criaturas, las que no comprendemos…

Gracias, Jesús mío. También a Ti te doy las gracias… Yo sola lo experimenté en el mío, cuando vi tu corazón abierto. Ahora está en el mío la lanza y rasga y destroza. Pero es mejor así. Tú no la sientes.

¡Jesús, Piedad! ¡Piedad! ¡Una señal de tu parte! ¡Una caricia, una palabra para tu pobre Mamá, que tiene el corazón destrozado! ¡Una señal! ¡Una señal, Jesús! ¡Si me quieres encontrar viva a tu regreso!

Y María se dobla sobre sus calcañares rozando con su rostro las baldosas del suelo, en una adoración y sumisión absoluta…

Pasa el tiempo…

Un fuerte golpe a la puerta, hace que todos se sobresalten. El administrador de la casa huye valientemente.

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María de Zebedeo quisiera que su Juan lo siguiera, pero lo empuja hacia el patio interior. Las demás mujeres se juntan llorando y Magdalena se dirige resuelta hacia la entrada, esperando lo peor…

Llega a la puerta y pregunta:

–                       ¿Quién llama?

Una voz femenina responde:

–                        Soy Nique. Tengo algo que dar a la Madre. ¡Abridme pronto! La ronda está cerca y hay toque de queda…

Juan acude rápido y quita todos los cerrojos.

Entra Nique con la criada y un hombre musculoso que las escolta.

–                       Traje algo… –Y no dice más porque los sollozos la ahogan.

Todos preguntan curiosos:

–                       ¿Qué cosa?

13veronica

Nique trata de serenarse y explica:

–                       En el Calvario… Vi al Salvador en tal estado…  Había preparado el velo para que se cubriese y no usase los harapos de los verdugos… Pero iba sudando tanto, con la sangre en los ojos. Pensé en dárselo para que se secase. Él lo hizo… Me devolvió el velo. No lo he usado más… Quería conservarlo como reliquia con su sudor y su sangre.

Al ver el encarnizamiento de los judíos, tenía miedo de que me quitasen el lienzo. Pero las romanas me dijeron que ellas me defenderían… Y me protegieron… Plautina, Valeria, Lidia y Claudia, son mujeres con corazón lleno de valor varonil. Es verdad que para Israel, ellas son contaminación… Pero hoy todos parecían ebrios… Con el Terremoto, yo me desmayé… En casa he llorado por horas. Cuando quise besar este lienzo, he visto… ¡Oh, la Faz del redentor!

15veronica

Todos gritan:

–                       ¡Déjame verlo!

–                       ¡No! Primero a su Madre. Está en su derecho.

–                       ¡Oh, está casi muerta! ¡No resistirá!

–                       Le servirá de consuelo. Lo veréis. Yo se lo voy a decir.

Juan llama suavemente a la puerta de la habitación de la Virgen.

María pregunta:

–                       ¿Quién es?

–                       Yo, Madre. ha venido Nique… De noche… Te ha traído un recuerdo… Un regalo… Espera poder consolarte con ello…

–                       ¡Oh! ¡Sólo un regalo me puede consolar! ¡Y es la sonrisa de su rostro!

Juan la abraza y dice en voz bajita, como si fuera un gran secreto:

–                       Creo que ese es el regalo…

Nique entra y se arrodilla ante Ella. Extiende su brazo para abrir el cofre y extrae el lienzo… Lo desdobla y…

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María da un grito de amor doloroso y extiende sus brazos…

Exclama:

–                       ¡Oh, Padre! ¡Oh, Dios Altísimo! ¡Hijo Santo! ¡Eterno Amor! ¡Sed benditos! ¡La señal! ¡La señal que te había pedido!

Y se queda mirando extasiada el Rostro sonriente de su Hijo…

Todos los demás la imitan y se arrodillan ante el rostro del Salvador…

Al día siguiente…

Es sábado… Amanece nublado y amenazando aguacero.

17Cielo-tormentoso

Muy entrada la mañana, Juan regresa entra a la habitación de la Virgen…

El apóstol más joven dice afligido:

–                       Madre, no pude encontrar a Pedro. Sólo a… Judas de Keriot.

María pregunta:

–                       ¿Dónde está?

Juan la mira espantado y dice:

–                       ¡Oh, Madre! ¡Qué horror! Estaba yo en el camino del monte de los Olivos y vi que sobre una saliente volaban en círculos los buitres, en medio de riñas. No sé por qué fui allí. Y vi… ¡Que espanto!

Está colgado de un olivo, hinchado y negro como si hubiera muerto hace más de una semana. Huele muy feo. Está horrible…

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–                       ¡Qué horror! Dices bien. Más allá de la Bondad, ha estado la Justicia. En realidad la Bondad está ausente ahora…

Pero Pedro… ¡Tenemos que encontrar a Pedro y a todos los demás!…

Por la tarde de ese sábado, los sacerdotes del Templo hablan de un suceso impactante que ha impedido la Ofrenda del Incienso…

Annás y Caifás han sido notificados de que en sus casas, están esparcidas las entrañas de un cuerpo humano en descomposición…

19judas

Nadie se explica quién pudo cometer tan abominable sacrilegio. Pero las malas noticias no acaban ahí…

Un joven levita entra aterrorizado y dice que vayan al Lugar Santísimo a ver lo que está sucediendo. Que los ha mandado llamar Eleazar ben Annás.

Ellos corren y cuando llegan…

Annás dice a Caifás:

–                       No hace ni veinticuatro horas que el Velo se rasgó y el quicio del Altar se abrió, dejando al descubierto al Santo de los Santos, ¿Qué sucede ahora que pueda ser peor que eso?

Caifás contesta:

–                       ¡Es una locura! Desde la muerte de ‘Ese’ no acaban nuestras desgracias.

Lo ‘peor’ lo muestra Eleazar al verlos llegar jadeantes por la carrera.

Y les pregunta horrorizado:

–                       ¡Ved! ¿Quién pudo haber hecho esto?…

El Sumo Pontífice se asoma al lugar donde sólo el sacerdote de turno puede entrar y queda paralizado por el espeluznante espectáculo.

Annás lo mira asustado y se asoma también…

La respuesta lo deja igual de pasmado…

Un cadáver putrefacto, lleno de gusanos, negro e irreconocible, está sobre el Altar. Junto al lugar donde se adora al Santo de los santos… ¿Y?…

20putrefacción

¿Qué es lo que está pasando?…

Caifás mira los vestidos. El color amarillo es inconfundible… Y la faja roja enredada en su cuello… Se queda boquiabierto y se toca la herida en los labios…

Mientras murmura asombrado:

–                       ¡No puede ser! ¡Es Judas de Keriot!

Annás:

–                       ¿Quién pudo haberlo traído? ¡Esto es imposible!…

El Sumo Pontífice:

–                       ¡El Templo ha sido Profanado!…

Y se llevan las manos a la cabeza, sin saber qué hacer…

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Por la noche, María de Alfeo está con la Virgen en su habitación…

María pregunta:

–                       María, ¿Amaste muchísimo a tu Alfeo cuando eras su prometida?

María de Alfeo se emociona y contesta:

–                       ¡Oh, María! Cuando llegaba la aurora, con todo mi corazón decía ‘Es una noche menos de espera y más próximo el día para entrar bajo su techo’ Cantaba como una alondra mientras lo esperaba que llegara y me parecía tan bello de su cara, cómo lo es mi Judas Tadeo; por eso es mi predilecto.

Y lo contemplaba con esos ojos de ciervo enamorado que tiene mi Santiago, cuando me decía: ‘Amada mía’ y yo le respondía: ‘Señor mío’ Creo que si en esos momentos me hubiese aplastado un carruaje o atravesado una flecha, no hubiese sentido dolor. Y luego, cuando fui su mujer… ¡Ah!- María se queda extasiada en sus recuerdos…

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La Virgen la mira y respeta ese silencio de su cuñada.

Y luego de un rato María de Alfeo pregunta:

–                       ¿Por qué esta pregunta?

María contesta:

–                       Para explicarte  lo que para mí significa la Oración… Centuplica tus sentimientos. Hazlos mil veces mayores y comprenderás lo que es para mí la Oración; la espera de esta hora. Creo que aun cuando no estuviera en la intimidad de mi habitación y estuviera trabajando en mis quehaceres, mi alma oraba sin interrupción.

Cuando podía decir: ‘Ahora es tiempo de recogerme en Dios’ Sentía que el corazón ardiente me palpitaba y cuando me anegaba de Él, entonces… No. Esto no te lo puedo explicar… Cuando estés en la Luz de Dios lo comprenderás…

Todo esto lo he perdido desde el jueves…

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Ha sido una cosa más angustiosa que no tener a mi Hijo… Satanás se ha aprovechado de estas dos llagas sobrepuestas: La Muerte de mi Hijo y el Abandono de Dios; abriendo así la tercera llaga: la del terror de faltarme la fe.

María, te amo mucho y eres mi parienta, lo dirás a tus hijos apóstoles, para que sepan resistir en su apostolado, a triunfar sobre Satanás. Estoy cierta que si hubiese dudado, habría caído en la Tentación del demonio y si hubiera dicho: ‘No es posible que resucite’ negando a Dios; porque decirlo es negar que Dios sea verdadero, sea poderoso… Se hubiera convertido en nada, tanta redención.

Yo la nueva Eva, habría mordido la manzana de la soberbia, habría disfrutado del sentido espiritual y habría deshecho la obra de mi Redentor. Continuamente los apóstoles, así serán tentados por el mundo, por la carne, por el poder y por Satanás. Que permanezcan firmes contra todas las torturas… Y las corporales serán las más leves, para que no destruyan lo que Jesús ha hecho.

–                       Dilo tú a mis hijos… ¿Qué puede decir tu pobre cuñada? ¡Oh, si ya hubiesen venido! ¡Haber huido desde el primer momento!… ¡Paciencia! ¡Pero ya verán!…

–                       Ya oíste que Lázaro y Simón recibieron órdenes de llevarlos a Bethania. Jesús sabía todo…

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–                       Sí. Pero… ¡Oh! ¡Cuando los vea los reprenderé duramente! Han sido unos cobardes… Que los demás lo fueran… pasa.  Pero, ¡No ellos! Mis hijos… ¡No se los perdonaré jamás…!

–                       Perdona. Perdona… Ha sido un momento de extravío…  No creyeron que Él pusiera ser apresado… Él lo había dicho…

–                       Te aseguro que no los perdonaré. Lo sabían. Por lo tanto debieron estar preparados. Cuando se sabe una cosa y se cree a quién la dice, no causa extrañeza.

–                       María, también a vosotras os ha dicho: ‘Resucitaré’… Y con todo… Si pudiera abriros el pecho y la cabeza, vería escrito en ambos: ‘No puede ser’

–                       Pero al menos… Sí… Es difícil creer… Pero estuvimos en el Calvario.

–                       Es necesario QUERER CREER. Por Gracia de Dios nosotras pudimos mantenernos firmes, de otra manera también hubiéramos huido.  ¿Oíste a Longinos? Dijo: “Fue algo horrendo”  ¡Y es un guerrero! Nosotras mujeres acompañadas por solo un muchacho… ¡Juan es solo un jovencillo! Hemos resistido porque Dios nos ayudó de un modo especial. ¡No puedes gloriarte de ello! No es nuestro mérito…

–                       ¿Y por qué no les dio la misma fuerza a ellos?

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–                       Porque serán los sacerdotes del mañana. Deben por eso tener experiencia… Experiencia porque saben en carne propia, cuán fácil puede ser a un fiel de una religión, abjurar de ella. Jesús no quiere sacerdotes, como los que llegaron al punto de convertirse en sus enemigos más feroces…

–                       Hablas de Jesús como si ya hubiese regresado…

–                       ¿Lo ves?  ¡Tú también confiesas no creer!… Así, ¿Cómo puedes reprochar algo a tus hijos?

María de Alfeo no puede replicar. Se queda con la cabeza inclinada, mueve maquinalmente unos objetos y toma la lamparita y se va con ella. Unos minutos después la devuelve encendida y la deja en su lugar.

María se ha quedado contemplando el Sudario, que pareciera estar vivo….

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María de Alfeo va a ver quién es….  Y regresa con el más joven de los apóstoles…

Juan explica:

–                       Encontré a Simón Pedro y el manto de Jesús en el Getsemaní. El manto está roto y lleno de sangre. Las huellas de las manos son de Jesús. Las rasgaduras fueron hechas con los dientes… Se nota claramente que fue la boca de un hombre. Pienso que tal vez haya sido Judas de Keriot, porque junto al lugar en donde encontré a Simón Pedro llorando, había un pedazo del vestido amarillo de Judas…  Parece que fue allá… Mira, Madre…

María acaricia y besa el pesado manto rojo de su Hijo y al desplegarlo ve las huellas sangrientas y las rasgaduras hechas con los dientes…

Se estremece y dice en voz baja:

–                       ¡Cuánta sangre!

Juan agrega:

–                       Madre, la tierra estaba enrojecida. Simón dice que en la mañana, sobre las hojas y la hierba había sangre fresca. Jesús… Yo no sé cómo… No estaba herido…  ¿De dónde salió tanta sangre?

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María contesta:

–                       De su cuerpo. Por la angustia… ¡Oh, Jesús! ¡Víctima completa!… ¡Oh, Jesús mío!- María llora. Y agrega-  ¡Todo esto mientras todos te abandonaban! ¿Qué hacíais, mientras Él padecía su primera agonía?

Juan responde sollozando:

–                       Dormíamos, Madre.

–                       ¿Estaba allí Simón? Cuéntame…

–                       Quería encontrar el manto… Fui a preguntar a Jonás y a Marcos… pero habían huido. Su casa estaba cerrada y todo abandonado… Entonces bajé hasta las murallas, para recorrer el mismo camino del jueves. No podía recordar en donde Jesús se quitó el manto…  Tomé la vereda que Jesús había tomado y encontré a Pedro encogido contra un peñasco, como si estuviera muerto… Quiso huir; pero se bamboleaba como ebrio, cegado por el llanto…

Lo alcancé y me dijo: ‘Déjame. Soy un demonio. Lo negué como Él lo dijo. El gallo cantó. Él me miró… Escapé… Y he corrido de un lado para otro, hasta llegar aquí… ¿Ves?

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Aquí Yeové me ha hecho encontrar su Sangre, para acusarme… ¡Sangre! ¡Sangre en la roca! ¡Sangre en la tierra, sobre la hierba! ¡Fui causa de su derramamiento! ¡Y yo renegué de esa sangre!’

Parecía que estaba delirando. Yo traté de calmarlo, de apartarlo; pero no quería… Decía: ‘¡Aquí…! ¡Aquí! ¡Voy a custodiar su sangre y su manto! ¡Lo quiero lavar con mis lágrimas! ¡He renegado del Señor!…’ Le dije que tú lo querías ver y que me habías enviado a buscarlo; pero no quiso creerlo. Entonces le dije que también buscabas a Judas, para perdonarlo… Y que sufrías porque no podías hacer nada para salvarlo… 

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Entonces empezó a llorar con más calma y quiso informarse de todo… Me dijo entonces que sobre la hierba había sangre fresca y que el manto… Parecía que Judas hubiese querido despedazarlo… pues allí estaba un pedazo de su elegante vestido amarillo.

Yo lo invité: ‘Ve a donde está la Madre’ Y no podía persuadirlo. Finalmente accedió… Pero con mucho trabajo, porque dice: ‘No quiero que la gente me vea. Sobre mi frente llevo escrita la palabra: Renegador de Dios.’ Ahora que ya está oscuro; conseguí arrástralo hasta aquí.

–                       ¿Dónde está?

–                       Detrás de esa puerta.

–                       Dile que entre.

–                       Madre…

–                       Juan…

–                       No lo reprendas. Está arrepentido.

–                       ¿Me conoces tan poco todavía? Haz que pase.

Juan regresa solo y dice:

–                       No se atreve. Llámalo tú.

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María, con infinita dulzura, dice:

–                       Simón de Jonás. Ven.

Silencio.

–                       Simón Pedro, ven.

Nada. Ninguna respuesta.

–                       Pedro de Jesús y de María, ven.

Una áspera explosión de llanto… Pero pedro no entra.

María se levanta. Deja el manto sobre la mesa y va  a la puerta…

Pedro está afuera, agazapado; como un perro sin dueño. Llora tan amargamente, que no percibe los pasos fatigados de la Virgen, hasta que siente que mano pequeña y delicada le toma una de las manos que tenía apretadas sobre los ojos y lo obliga a levantarse. Lo empuja  hacia su habitación, llevándolo consigo como si fuera un niño.

Pedro se echa a sus pies… Arrodillado, llora sin freno…

María le acaricia sus cabellos grises, sucios de un sudor muy doloroso.

Pedro finalmente dice:

–                       No me acaricies. Lo negué

–                       Lo negaste… Es verdad. Tuviste el valor de hacerlo en público. Un valor cobarde haberlo hecho… Todos lo han renegado… Menos los pastores, Mannaém, José, Nicodemo y Juan. Y un puñado de mujeres… Eres sólo un hombre… Mañana serás un santo… Habría perdonado a Judas, con tal de salvarle su alma. Porque un espíritu vale tanto que es digno de que se supere cualquier repugnancia y resentimiento… 

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Tenlo presente Pedro… Te lo repito: El valor de un alma es tan grande, que aun a costa de morir uno por el esfuerzo que se hace al tenerla cerca, hay que hacerlo… Así, entre los brazos; como tengo ahora tu cabeza cana… Si se espera que haciéndolo así, se le pueda salvar…

Ven aquí, cerca de la Madre; en el Corazón de la Madre de los hijos de mi Hijo. Aquí Satanás no puede hacerte ningún mal… Aquí se calman las tempestades…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

 

223.- CALVARIO DE LA VIRGEN MADRE


calvario

El sol corre hacia su ocaso. Nicodemo y José de Arimatea corren apresurados  a la Torre Antonia, para solicitar de Pilatos el Cuerpo de Jesús y se encuentran con el siguiente espectáculo…

Por el campo, por el monte, muros y más allá… Muchos vagan en medio de un aire pesado, algunos con cara de estúpidos… Hay gritos, gemidos, lamentos…

Entre los del Sanedrín…

Cananías grita:

–                       ¡Su Sangre se convirtió en fuego para nosotros!

Eleazar ben Annás:

–                       ¡Se apareció en medio de los rayos Yeové, para maldecir el Templo!

Doras, llorando:

–                       ¡Los sepulcros! ¡Los sepulcros!

José al entrar a la ciudad agarra a uno que se está dando golpes contra la muralla. Es Simón Boeto…

Lo sacude y le pregunta:

–                       Simón, ¿Qué estás haciendo? ¿Qué deliras?

El Fariseo, con la mirada extraviada por el terror, contesta:

–                       ¡Déjame! ¡También tú, eres un muerto!  ¡Todos los muertos!… ¡Todos están afuera!… ¡También mi padre!… ¡Y me cubren de maldiciones!

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Nicodemo dice:

–                       Ha enloquecido.

Lo dejan y siguen aprisa hacia el Pretorio.

La ciudad es presa del terror. Mucha gente va de un lado para otro, golpeándose el pecho. Muchos dan un salto para atrás y se vuelven espantados al oír voces o pasos.

En una vuelta de una calle, Nicodemo se encuentra con otro Fariseo que primero al verlo intentó huir. Luego lo reconoció e impelido por un sentimiento extraño. Se le colgó del cuello llorando histérico…

José exclama:

–                       Pero, ¡Si es Simón de Cafarnaúm!

El hombre aúlla aterrorizado:

–                       ¡No me maldigas! ¡Mi madre se salió de la tumba diciéndome: ‘Eres un maldito para siempre!’ –y se encorva estremecido por los sollozos gritando-  ¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo!…

Tanto José como Nicodemo dicen al mismo tiempo:

–                       ¡¡Todos están locos!!

Llegan al Pretorio. Mientras esperan a que el Procónsul los reciba, se enteran del porqué de tanto miedo…

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Por la fuerza del movimiento telúrico, muchos sepulcros se abrieron y hay quienes juran haber visto esqueletos que por momentos parecían seres humanos íntegros e iban acusando a los culpables del Deicidio y los maldecían…

Los dos amigos entran en el atrio del Pretorio sin escrúpulo alguno de contaminación y hablan con Poncio Pilatos…

Mientras tanto en el Calvario, Gamaliel va subiendo casi sin aliento los últimos metros antes de llegar a la meseta de la cima. Sigue angustiado, golpeándose el pecho y cuando llega a la primera de las dos plazoletas, se postra sobre la tierra. La blancura de sus vestiduras sacerdotales, contrasta con lo amarillento del suelo.

Y entre sollozos suplica:

–                       ¡La Señal!  ¡La Señal! ¡Dime que me perdonas! ¡Un gemido! ¡Tan sólo un gemido! ¡Para decirme que me escuchas y me perdonas!…

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Un oficial romano le pega con un asta. Es el centurión Octavio…

Y le ordena con  severidad:

–                       ¡Levántate y deja de hablar!  ¡De nada sirve ya!… Deberías haberlo pensado antes. ¡Está muerto!

Yo pagano, te lo aseguro que Éste, a quién habéis Crucificado; era realmente el Hijo de Dios.

Gamaliel levanta su cara angustiada y aterrorizada. Quiere ver más allá de lo que le permite la luz crepuscular y…

Gamaliel exclama:

–                       ¿Muerto? ¿Has muerto? ¡Oh!…

Mira hacia el cadalso. Se convence de que Jesús ha muerto.

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Ve el grupo piadoso que trata de consolar a María.  A Juan, llorando de pie, a la izquierda de la Cruz.  A Longinos de pie a la derecha, muy respetuoso…

Gamaliel se arrodilla. Extiende sus brazos, lloroso y…

El gran doctor de Israel exclama:

–                       ¡Eras Tú! ¡Eras Tú! Ya no podemos esperar perdón.  Pedimos que tu Sangre cayese sobre nosotros. Y ahora grita al Cielo y él nos maldice. Pero Tú eres la Misericordia. Yo te lo digo. Yo, el rabí envilecido de Judá: ‘Que tu Sangre, por piedad, caiga sobre nosotros.

Rocíanos con ella porque es la única que puede alcanzarnos el Perdón…Llora. Luego confiesa su secreto tormento:Jesus-muere-centurion-velo-templo (2)

Tengo la señal pedida. Pero siglos y siglos de ceguera espiritual se yerguen contra mi vista interior. Y contra mi voluntad de ahora, se levanta la voz de mi pensamiento soberbio de ayer… ¡Piedad de mí! Luz del Mundo. De las tinieblas que no te comprendieron.

Envíame un rayo tuyo. Soy el viejo judío fiel, con lo que creí que era justicia. Pero era error. Soy ahora un desierto desnudo, sin ninguno de los antiguos árboles de esa fe. Sin ninguna semilla o tallo de la Fe nueva. Soy un desierto seco.

Haz el milagro de que nazca una flor que tenga tu Nombre, en el pobre corazón de este terco, viejo israelita. Penetra Tú, en mi pensamiento esclavo de las fórmulas. Tú que Eres el Libertador.

Isaías lo dijo: “…Pagó por los pecadores y tomó sobre Sí, los pecados de muchos.” ¡Oh! ¡También los míos, Jesús de Nazareth!…

Se levanta. Mira la Cruz que se ve cada vez más clara, porque la luz está poco a poco, más fuerte…

Y se va encorvado. Envejecido. Aniquilado…

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Vuelve el silencio al Calvario, apenas interrumpido por el llanto de la Virgen. Regresan aprisa Nicodemo y José, diciendo que tienen el permiso de Pilatos.

Longinos manda a Octavio, para cerciorarse de lo que debe hacer con los dos ladrones. Éste parte al galope y después regresa con la orden de que se debe entregar el cuerpo de Jesús a los judíos que traen el permiso y de hacer el crurifragio en los otros.

Longinos llama  los verdugos y ordena que los acaben a golpes de cachiporra. Éstos obedecen.

Dimas no dice nada. Se le golpea en las rodillas y luego en el corazón. En medio de ambos golpes, pronuncia el Nombre de Jesús y muere pronunciando este Nombre…

Gestas el otro ladrón, continúa con sus maldiciones y así lo hace hasta morir con un lúgubre estertor…

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Mientras tanto José y Nicodemo, junto con Juan, desclavan el Cuerpo de Jesús y lo bajan de la Cruz. Lo entregan en brazos de su Madre, que lo recibe sobre sus rodillas.

Parece un niño cansado que durmiera sobre el pecho maternal. María, lo llama con una voz desgarradora. Lo llena de besos y lágrimas que derrama sobre sus múltiples heridas.

Le arregla la barba con cuidado y trata de arreglarle los cabellos, que también están pegajosos de sangre. Al hacerlo se encuentra espinas y se pica al querer quitar la corona. Y no permite que le ayuden.

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Parece que tuviera entre sus manos la cabeza de un recién nacido. Tanta es la delicadeza y la ternura con que lo hace.

Cuando logra quitar la corona, se inclina a besar las heridas que las espinas produjeron. Con mano temblorosa separa los cabellos desordenados y llora, con un llanto casi silencioso que es más impresionante. Sus lágrimas caen sobre el Cuerpo de su Hijo, que está helado y ensangrentado…

Lo acaricia delicadamente en todos esos miembros heridos y tan amados… Y lo baña con sus lágrimas. Una y otra vez, lo llena de besos, de lágrimas y de caricias.

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Toca con tanto amor su rostro, los agujeros de sus manos. Las rodillas y las piernas. El tórax. Y al hacerlo, su mano encuentra el desgarro del costado.

La pequeña mano delgada entra casi toda en la amplia abertura de la herida. María se inclina y ve el pecho abierto y el corazón de su Hijo. Grita como si una espada le hubiera atravesado el corazón.

Y se tumba sobre el cuerpo de su Hijo. Parece como si Ella también hubiera muerto.

La socorren. La consuelan. Quieren quitarle el cadáver…

María grita:

–                       ¿Dónde te pondré, Hijo mío? ¿Dónde, dónde… que esté seguro y que sea digno de Ti?

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José de Arimatea se inclina profundamente ante Ella y le dice con la mano sobre su pecho y…

Con mucha reverencia:

–                       ¡Consuélate! Mi sepulcro es nuevo y digno de un noble. Se lo entrego a Él. Y mi amigo Nicodemo que ya está en el sepulcro, ha traído los aromas que él ofrece de su parte. Te ruego que nos permitas hacerlo porque ya es la Parasceve. ¡Permítenoslo! ¡Oh, Mujer Santa!

María consiente. Y en los mantos que sirven de camilla, los tres varones de la pequeña comitiva, trasladan el Cuerpo de Jesús.

Todos van al sepulcro.

1jfuneral

En el Calvario quedan las tres cruces. La de en medio ya no tiene el cuerpo. Las otras dos tienen su vivo trofeo que muere.

El sepulcro es un lugar excavado en la piedra. En el extremo de un huerto en flor. La cámara sepulcral tiene varios nichos vacíos. Anterior a ésta hay una cámara preparatoria, que no es muy grande. Y tiene en el centro una mesa de piedra para la unción. Sobre ella colocan a Jesús.

Sepultura de Jesus 5

En un ángulo hay otra mesa más pequeña y sobre ella; mientras Nicodemo y José preparan los aromas, María no se cansa de acariciar los miembros fríos y rígidos de Jesús. Vuelve  ver la herida que le hicieran con la lanza y ahora sobre la mesa, se aprecia mejor la punta del corazón que aparece clara, entre el esternón y el arco izquierdo de las costillas.

Y la cortada hecha con la punta de la lanza, en el pericardio y cardio como de un centímetro y medio de largo. Un grito ahogado la dobla sobre el cadáver y la retuerce en su Dolor.

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¡Pobre Madre! ¡Cuántos besos llenos de lágrimas da sobre la herida de unas tres pulgadas, que está en el costado exterior derecho!

El Corazón  de Jesús, atravesado por la lanza, es la prueba irrefutable que su Hijo murió… y llora.

Llora con un lamento desgarrador:

–                       ¿Qué te han hecho, Hijo mío?…

No soporta verlo así: desnudo y tieso sobre la mesa de piedra. Lo arrulla como lo hacía en la gruta de Belén. Y en un coloquio maternal con el alma de su Hijo, expresa todo su Dolor y todo su amor…

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Luego, Nicodemo y José se acercan trayendo todo lo que han preparado y una Sábana limpia. Una aljofaina con agua y lienzos para secarlo. Ponen todo en un extremo de la piedra.

María los ve y en voz alta, pregunta:

–                       ¿Qué pretendéis? ¿Queréis prepararlo? ¿Para qué? Dejadlo en el regazo de su Madre. Si logro darle calor, resucitará antes. Si logro consolar al Padre y a Él, por el Odio Deicida, el Padre perdonará cuanto antes. Y Él también, cuanto antes resucitará.

Vosotros no creéis en su Resurrección. ¿Para qué preparasteis los aromas? Pensáis que es solo un pobre cadáver, hoy frío y mañana corrupto, ¡Y por esto queréis embalsamarlo! Dejad vuestras cosas.

resurrec2

Venid a adorar al Salvador, con el corazón puro de los pastores betlemitas. ¡Mirad! Sólo es un Niño grande que duerme. Los pastores adoraron al Salvador durmiente. Vosotros adoráis al Salvador en su sueño de Vencedor de Satanás.

Como los pastores, id a decir al Mundo: “¡Gloria Dios! ¡El Pecado ha muerto! ¡Satanás ha sido vencido! ¡Paz hay en la Tierra y en el Cielo; entre Dios y el hombre!

Preparad el camino para su regreso. Os lo mando. Yo, a quién la Maternidad hace sacerdotisa del Rito. Soy la Madre de la Iglesia.”

VIRGEN~3

Id. He dicho que no quiero que… Lo he lavado con mis lágrimas. Basta. No es necesario lo demás. Le será más fácil resucitar, libre de esas fúnebres e inútiles cosas. ¿Por qué me miráis así?

¿No os acordáis? “A esta generación malvada y adúltera que pide una señal, no se le dará más que la de Jonás… Así el Hijo del Hombre estará tres días y tres noches, en el corazón de la tierra.” ¿No os acordáis?

Tercer día.” “El Hijo del Hombre está para ser entregado en las manos de los hombres que lo matarán; pero resucitará al tercer día.” ¿No recordáis? “Destruid este Templo del Dios Verdadero y en tres días lo levantaré.”

El Templo es su Cuerpo, ¡Oh, hombres!…

¿Sacudes la cabeza? ¿Me compadeces? ¿Me tomas por una loca? Pero, ¿Cómo? ¡Resucitó a los muertos! ¿Y no podrá resucitarse a Sí Mismo? ¿Juan?…

juan (2)

El apóstol responde:

–                       ¡Madre!

María lo cuestiona:

–                       Sí. Llámame ‘madre’ No puedo vivir sin que así se me llame. Juan, tú estuviste presente cuando resucitó a la hija de Jairo y al Joven de Naím. Estaban muertos, ¿No es verdad? No se trataba de un sopor profundo, ¿Verdad? Responde.

Juan confirma:

–                       Estaban muertos. La niña había muerto dos horas antes. Daniel, un día y medio.

–                       ¿Y resucitaron a su mandato?

–                       Resucitaron.

–                       ¿Habéis oído vosotros dos?  ¿Por qué movéis la cabeza? Mi Niño es el Inocente. ¡Mi Hijo es Dios!

10oracion y sacrifificio

María mira con sus ojos inundados por la aflicción y la fiebre a los dos sacerdotes  que están abatidos, pero preparan inexorables, los lienzos mojados en los aromas. Pone delicadamente a su Hijo sobre la piedra.

Luego camina dos pasos y se inclina a los pies del lecho fúnebre, dónde adora de rodillas Magdalena. La toma por la espalda y la sacude…

La llama:

–                       María, responde. Estos piensan que Jesús no podrá resucitar porque es un hombre y está muerto. ¿Tu hermano no es mayor que Él?

Magdalena responde:

–                       Sí.

–                       ¿No estaba podrido antes de bajar al sepulcro?

–                       Sí.

–                       ¿Y no resucitó, después de cuatro días de asfixia y putrefacción?

–                       Sí.

–                       ¿Y entonces?

1jresurreccion-lazaro

Un silencio profundo. Muy largo…

Luego un grito aterrador de María.

Ella vacila y se lleva una mano al corazón. Y parece rechazar a alguien que solamente Ella ve…

Todos la miran asombrados ante lo que creen un delirio por la fiebre y el dolor. Intentan acercarse para sostenerla…

Pero ella grita con autoridad:

–                       ¡Atrás! ¡Atrás, Cruel! ¡No esta venganza!

Lucifer insiste:

–                       No resucitará.

–                       ¡Cállate! ¡No te quiero oír! ¡Cállate!

–                       Ningún profeta lo ha dicho…

–                       ¡Vete! ¡En mí no hay nada que te pertenezca!

–                       En las Escrituras no existe esa profecía…

–                       ¡Nada! ¡Cállate!

–                       Te estás engañando… La muerte no lo devolverá…

–                        ¡Ah que me muerde el corazón!

Juan pregunta:

–                       ¿Quién Madre?

María contesta:

–                       Satanás. Satanás está aquí y me dice: “No resucitará. Ningún profeta lo ha dicho.”

1satan-calvario

–                       ¡Oh, Dios Altísimo! Ayudadme todos. ¡Vosotros, espíritus buenos! ¡Mi razón vacila! No recuerdo más.

¿Qué dicen los profetas?  ¿Qué dice el Salmo? ¿Quién me repite las palabras que se refieren a mi Jesús?

Magdalena recita el Salmo 21 que se refiere a la Pasión del Mesías.

La Virgen llora más fuerte, sostenida por Juan.

Luego con voz entrecortada dice:

–                       María, David no dice… ¿Conoces a Isaías?

1redencion2

Magdalena repite el Cap. 52 y 53 y termina con un sollozo:

–                       … Entregó su vida a la muerte y fue contado entre los malhechores; Él que quitó los pecados del Mundo y rogó por los pecadores”

María le grita al Jeque Árabe que sólo Ella ve:

–                       ¡Oh, cállate! ¡Muerte no! No entregado a la muerte.

1sombra-muerte

Lucifer continúa implacable:

–                       Fue entregado a la Muerte. No volverá… Está muerto…

–                       ¡No, no! ¡No te escucharé! ¡Mi Hijo es Dios! ¡Es el Profeta Supremo!

¡Yo creo y creeré siempre a las palabras que Él dijo!

¡Glorifica mi alma al Señor…!

Y se entrega a la Alabanza… El Magnificat resuena glorioso en sus labios decididos a cantarlo como un himno triunfal, mientras las lágrimas descienden por sus pálidas mejillas…

1magnificat

Satanás huye furioso y derrotado…

Luego María dice:

–                       ¡No entregado a la muerte! ¡Él vencerá a Muerte! ¡Oh, qué vuestra falta de Fe, unida con la Tentación de Satanás, me mete dudas en el corazón! ¿Y no creeré, Hijo? ¿No creeré a Palabra Santa? ¡Dilo a mi corazón!

Habla desde las riberas lejanas a dónde has ido a liberar a los que esperaban tu llegada. Envía tu voz a mi alma, que está ansiosa de recibirla. Di a tu Madre que regresas. Di: “Al Tercer resucitare”

¡Te lo suplico, Hijo y Dios! Ayúdame a proteger mi Fe. Satanás la envuelve en su espiral para ahogarla. Satanás ha quitado su boca de sierpe de la carne del hombre, porque Tú le arrebataste esta presa.

1serpiente-infernal

Y ahora ha clavado sus dientes venenosos en la carne de mi corazón: paraliza sus movimientos, la fuerza, el calor. ¡Dios, Dios, Dios! ¡No permitas que yo desconfíe! ¡No permitas que la Duda me hiele!

¡No permitas a Satanás que me lleve a la desesperación! ¡Hijo, Hijo, introduce tu mano en mi corazón, para que arroje a Satanás! Introdúcela en mi cabeza. Os devolverá la Luz. Santifica con una caricia mis labios, para que fuertes digan: “¡Creo!” Creo aún contra todo un mundo que no cree.

¡Oh, qué dolor es no creer! ¡Padre! ¡Hay mucho que perdonar a quién no cree!  Porque cuando no se cree más… Cuando no se cree más… Es muy fácil caer en cualquier error. Lo digo porque estoy probando este tormento.

¡Padre! ¡Ten piedad de los que no tienen Fe! Dales, Padre Santo. Dales. Por esta Hostia Sacrificada y por mí, hostia que ahora se sacrifica… ¡Da tu Fe a los sin-fe!

Sigue un prolongado silencio…

José y Nicodemo hacen una señal a Juan y a Magdalena. Éstos tratan de llevarla fuera del sepulcro.

1maria luto

María se yergue majestuosa y dice:

–                       Hacedlo. Pero Él resucitará. Inútilmente desconfiáis de mis palabras y no abría los ojos a la verdad que Él os dijo. Inútilmente trata Satanás de poner asechanzas a mi Fe.

Para redimir al Mundo es necesaria aún la tortura, con la que Satanás Vencido, atormenta mi corazón. La sufro y la ofrezco por los que vendrán…

¡Adiós Hijo! ¡Adiós Amado mío! ¡Adiós Niño mío! Adiós Santo. Bueno. Amadísimo. Hermosura. ¡Adiós! ¡Adiós! ¡Señor, ten piedad de mí!

sepultura

Y el tormento continuó hasta el Alba del Domingo.

En su Pasión, Jesús fue tentado una sola vez.

Pero María expía por la mujer, culpable de todos los males…

Con ataques periódicos, Satanás con centuplicada ferocidad ataca a la Vencedora, en el corazón y el espíritu de la Madre; muchas veces. Quiere que dude y que no crea.

Pero es la única que continúa creyendoporque quiere creer y vencer al Padre de la Mentira y el Engaño…

1lucifer

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

 

222.- LA SEÑAL…


2abandonado

Increíblemente, en medio de este infinito sufrimiento Jesús sonríe, con su pobre boca herida…

Luego mira a  la ciudad que apenas se distingue toda blanca…   En medio de la lobreguez, que ha dejado la luz que ha huido. Y hacia el cielo negro cerrado. Que parece una laja de pizarra…

Superando con la fuerza de su voluntad de héroe; con el ansia de su alma angustiada, el impedimento de sus mandíbulas tiesas, su lengua abultada y el edema de su garganta…

Jesús emite un fuerte grito:

–                       ¡Eloí, Eloí, lamma scebactani!

Siente morirse en medio de un completo abandono del Cielo y lo declara abiertamente.

2abandonado

Este supremo tormento espiritual, que tortura a los condenados en el Infierno, provoca el lamento de cómo su Padre lo trata…

La chusma ríe y lo befa…

Lo insulta:

–                       ¡Dios no sabe qué hacer contigo!

–                       ¡Él maldice a los demonios!

–                       ¡Veamos si Elías al que ha invocado, viene a salvarlo!

–                       Dadle un poco de vinagre para que se limpie la garganta.

–                       Sirve para limpiar la voz.

–                       Elías o Dios, porque no se sabe lo que ese loco quiere; están lejos…

–                       ¡Grita más para que te oigan!…

Y se carcajean como hienas endemoniadas.

Pero ningún soldado le da agua y nadie baja del Cielo para consolarlo. Es la agonía solitaria. Total. Cruel. Hasta sobrenaturalmente cruel de Jesús-Víctima…

Torna el alud de dolor sin consuelo que en Getsemaní lo aplastó…

3agonia

 Tornan las olas de los pecados de todo el Mundo. Torna la avalancha de acusaciones de Satanás, que hace que se sienta convencido de ser un condenado y de estar separado de Dios para siempre. Es el Hombre Culpable. El Océano de culpas lo sumerge en su amargura…

Torna sobre todo la sensación más dura que la misma Cruz… Más cruel que cualquier tormento: de que Dios lo ha abandonado y de que su plegaria no llega a Él… 

zpassion_colgado2

Es el tormento extremo, el que apresura la muerte; porque exprime las últimas gotas de sangre de los poros. Porque machaca las restantes fibras del corazón. Porque acaba con el que el saberse abandonado había empezado: La Muerte.

4a-muerte

Esta fue la primera causa de la muerte de Jesús.

5 la Muerte (6)

 ¡Oh, Dios mío que lo castigaste por nosotros! Después de tu abandono… Por causa de él, ¿Qué es el hombre? O un loco o un muerto.

Jesús no podía enloquecer, porque su inteligencia es divina. Y espiritual como es; la inteligencia se sobrepone al golpe recibido de Dios. Muere pues, el Inocente. El Santo muere. Muere El que Es la Vida.  Matado por el Abandono de Dios y por nuestros pecados.

5dolor

La oscuridad es más densa.

Jerusalén desaparece. El mismo Calvario parece como si no tuviera faldas.

Solo la cima es visible. Como si las tinieblas la conservasen arriba para dejar pasar la última luz, ofreciéndola como un regalo con su trofeo divino y sobre un lago de ónix líquido, para que el odio y el amor la vean.

6pasion-cristo

Entre la oscuridad se oye la voz lastimera de Jesús:

–                       ¡Tengo sed!

Se siente en verdad un viento que produce sed aún en los sanos. Un viento que se ha vuelto violento, lleno de polvo, frío. Un viento pavoroso. Que contribuye a torturar aún más al Agonizante.

Un soldado toma un vaso donde los verdugos echaron vinagre con hiel para que su amargor aumente la salivación de los condenados al suplicio.

7sponjavinagre

Toma la esponja que estaba dentro de la bebida; la pone sobre una caña delgada y la ofrece a Jesús, que la espera con ansia. Parece un niño hambriento que busca el seno materno.

María ve esto, llora y apoyándose en Juan…

La Virgen dice:

–                       ¡Oh! ¡Y yo ni siquiera le puedo dar una gota de llanto!… ¡Oh, seno mío que no tienes leche! ¡Oh, Dios! ¿Por qué, por qué nos abandonas?

1mater-dolorosa

¡Haz un milagro a favor de tu Hijo! ¿Quién me levanta para calmarle su sed con mi sangre, pues ya no tengo leche?…

Jesús que ha succionado ávidamente la agria y amarga bebida; tuerce su cabeza ante el desagradable sabor, que ha sido como un corrosivo en sus labios heridos y abiertos…

8eponja

 Se retrae. Se encoge. Se suelta… De las caderas para arriba está separado del palo y así se queda.

La respiración se hace más jadeante y más parece un estertor que un respiro. De vez en cuando tose… y con la tos aparece en sus labios una espuma rojiza.

La separación entre cada respiración se hace cada vez mayor. El abdomen no tiene movimientos. Sólo el tórax los tiene; pero fatigosos y separados.

La parálisis pulmonar se acentúa mucho.  Y cada vez más débil…

Vuelve a repetir su lamento infantil:

–                       ¡Mamá!

María contesta:

–                       Aquí estoy tesoro mío.

1vista nublada

Y cuando la vista se le nubla:

–                       ¡Mamá! ¿Dónde estás? Ya no te veo. ¿También tú me abandonas?

Su voz es un murmullo que María oye más con el corazón que con los oídos de quien recoge cada suspiro del Agonizante…

Ella responde:

–                       ¡No, no, Hijo! ¡No te abandono! Óyeme querido mío… Mamá está aquí… Aquí está… Sólo sufre por no poder llegar a donde estás…

9maria-llanto

Es un desgarro del alma…

Juan llora abiertamente.

Jesús oye ese llanto, pero no habla…

Longinos ha tomado la actitud, como si estuviese junto al trono imperial. En sus ojos hay un brillo de lágrimas que controla la disciplina militar.

Los otros soldados que estaban jugando a los dados, dejan el juego y se han puesto de pie. Todos están como estatuas.

El silencio es absoluto.

Luego resuenan en la oscuridad completa, las palabras:

–                       ¡Todo se ha cumplido!

10oracion y sacrifificio

Pasa el tiempo…

Entre estertores que se van espaciando cada vez más…

Luego se oye a Jesús que ora con infinita dulzura:

–                     ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!…

Y se viene la última contracción de Jesús.

11todo se ha cumplido

Una convulsión atroz que parece querer arrancar el cuerpo enclavado. Por tres veces empieza de los pies a la cabeza. Recorre los nervios torturados. Levanta el abdomen de un modo anormal. Es un arco tenso, vibrante y luego un grito fuerte…

Con la primera sílaba de la palabra:

–                       ¡Ma-má!…

Y luego… Nada. La cabeza cae sobre el pecho. El cuerpo está hacia delante. El respiro termina…  Ha muerto.

Pasan unos segundos impactantes…

12crucificado

Y la tierra responde al grito del que acaba de morir, con un poderoso bramido…

13terremoto-en-japon-11

Parece como si miles de gigantescas trompetas arrojasen un solo sonido y en este tenebroso acorde, se escuchan las notas separadas de los  relámpagos que rasgan el Cielo en todas direcciones, cayendo sobre la ciudad, sobre el Templo. Sobre la gente…

Los rayos son la única luz intermitente que permite ver algo…

1relámpago7

Y de repente, junto con las descargas fulmíneas, la tierra se sacude violentamente. Al terremoto le sigue un ciclón y se juntan para dar un castigo apocalíptico a los blasfemos.

14terremoto-en-japon-increible-remolino-gigante-video-imagen1

La cima del Gólgota se balancea y se mueve, como un plato en la mano de un loco. Las cruces danzan en tal forma que parece que van a saltar.

Todos se agarran de donde pueden para no caer…

Los soldados se refugian en el centro de la explanada. Para que los peñascos no los arrojen hacia abajo.

Los ladrones aúllan de terror.

15terremoto-japon-

La multitud igual y tratan de escapar, pero no pueden.  Caen unos sobre otros y se pisotean. Mientras que otros se precipitan por las hendiduras del terreno.

Por tres veces se sucede el terremoto y el ciclón. Luego, todo queda inmóvil y en silencio…

16JESUS MUERE EN LA CRUZ

Es impactante ver cómo relámpagos sin trueno, corren por el firmamento iluminando a los judíos que huyen enloquecidos por el terror.

 17relampago

Poco a poco la oscuridad disminuye y así es posible ver que hay muchos que fueron fulminados y yacen tirados en el suelo.

Así como también, muchas casas están ardiendo.

18terremoto-en japon-2

Las llamas se elevan y son un punto rojo, en el verde ceniciento de la atmósfera.

María levanta su cabeza del pecho de Juan y mira a su Hijo. No lo distingue bien por la poca luz y porque sus ojos están anegados en lágrimas.

Lo llama:

–                       ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús!…

Es la primera vez que lo llama por su Nombre desde que está en la Cima del Calvario. Finalmente, al resplandor de un relámpago que refulge como una corona sobre la cresta del Gólgota, lo ve inmóvil, pendiente hacia delante.

19jesus-muere

Con la cabeza inclinada en tal forma… Que comprende y tiende sus brazos y sus manos temblorosas hacia la Cruz…

Y gime:

–                       ¡Hijo mío! ¡Hijo mío! ¡Hijo mío!…

Luego escucha…tiene la boca abierta, por el estupor. No puede creer que su Hijo haya muerto…

Juan, que ha comprendido que todo ha acabado, la abraza…

Y le dice:

–                       Ya no sufre.

Ella grita:

–                       ¡No tengo más Hijo!  -y caería desvanecida si Juan no la sostuviera…

Las mujeres acuden llorando para auxiliarla…

20redencion

Los soldados hablan entre sí…

–                       ¿Has visto a los judíos?

–                       ¡Ahora sí estaba aterrorizados!

–                       Y se golpeaban el pecho.

–                       Los más espantados eran los sacerdotes.

–                       ¡Qué miedo! He sentido otros terremotos…

–                       Pero como este… ¡Jamás!

–                       ¡Mira! La tierra está llena de hendiduras.

21terremoto

–                       Allí se ve el hundimiento del camino ancho.

–                       Hay muchos cuerpos…

–                       ¡Déjalos! Mientras menos sierpes, mejor.

–                       ¡Oh! ¡Hay otro incendio en la campiña!…

–                       Pero, es muy pronto.

–                       ¿De veras ha muerto?

–                       Y ¡No lo estás viendo!…

-crucifixion-crowd

–                       ¿Todavía dudas?

Por detrás de la roca, se asoman José y Nicodemo. Se refugiaron detrás del baluarte del monte, para librarse de los rayos.

Se acercan a Longinos y le dicen:

–                       Queremos el cadáver.

Longinos contesta:

–                       Sólo el Procónsul lo concede. Id aprisa porque he oído que los judíos van a ir al Pretorio para pedir el crurifragio. No quisiera que a Él le rompan las piernas.

22longinos2

Nicodemo:

–                       ¿Cómo lo sabes?

–                       Informes del alférez. Id. Os espero.

Los dos corren camino abajo, por la abrupta pendiente. Desaparecen tras un enorme peñasco…

Ahora es Longinos el que se acerca a Juan y le dice algo en secreto.

Juan asiente con la cabeza…

Longinos pide a un legionario una lanza. Mira a las mujeres que están atendiendo a María que poco a poco recupera sus fuerzas.

24lanzada-longinos

Todas están de espaldas a la Cruz y no lo están viendo…

Longinos se pone frente al Crucificado. Estudia bien el golpe…

Y arroja la larga lanza, que penetra profundamente de abajo para arriba. De derecha a izquierda. 23lanzada

Juan, que se encuentra entre el deseo y el horror de ver, vuelve por un instante sus ojos…

Longinos dice:

–                       Está hecho, Amigo.  –y mirando a Juan concluye-  Es mejor así. Como a un valiente. Y sin romperle los huesos… ¡Era en realidad un hombre justo!

De la herida gotea mucha agua y un hilito insignificante de sangre, que tiende a coagularse.

1muerto2

Mientras que en el calvario no hay más que tragedia, José y Nicodemo bajan por una vereda que acorta mucho el camino al Pretorio y tratan de llegar más pronto.

Están casi en la falda, cuando se encuentran con Gamaliel, que al parecer va a usar la vereda con el mismo propósito, pero hacia arriba…

25gamaliel1

Viene despeinado, sin capucho, sin manto. Con su vestidura que siempre está impecable y ahora está sucia de tierra, rasgada por las espinas de las zarzas del camino.

Un Gamaliel muy diferente del estirado de siempre. Un Gamaliel que corre subiendo jadeante. Con la manos en los cabellos ralos y muy canosos, propios de su avanzada edad. Conversan por unos momentos…

José y Nicodemo dicen asombrados:

–                       ¡Gamaliel!

–                       ¿Tú?

Gamaliel:

–                       ¿Y tú José? ¿Lo abandonas?

26jarimatea

José de Arimatea:

–                       Yo no. Pero, ¿Por qué tú por aquí? ¿Y así?

Gamaliel exclama aterrorizado:

–                       ¡Cosas horribles! ¡Estaba yo en el Templo! ¡La señal…! ¡Los quicios de las Puertas del Templo abiertos!

27velo rasgadoEl velo de color púrpura y jacinto,
está colgando, desgarrado de arriba abajo. ¡El Sancta Sanctórum al descubierto!
¡Anatema sobre nosotros!

28sanctorum

Ha hablado corriendo como loco hacia la cima, impresionado por la prueba de la que fue testigo…

Los dos lo miran irse… Se miran entre sí.

Y dicen al mismo tiempo:

–                       “¡Estas piedras se estremecerán con mis últimas palabras…!”   

1rostro de cristo

–                       ¡Se lo había prometido!…

Y continúan con su carrera hacia el Pretorio…

1(Consummatum_Est)_-_James_Tissot

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

 

221.- SACRIFICIO DE DIOS


1gran-consejo1

Las principales cabezas del Gran Consejo: Eleazar ben Annás, Sadoc, Nahúm, Elquías, Ismael ben Fabi y Doras…  Llenos de soberbia y engrandecidos porque consiguieron la ejecución de Jesús, han tomado otra gran decisión y…

Con un gran revuelo de vestidos, los seis se adelantan a donde están las mujeres y preguntan con arrogancia:

–                       ¿Dónde está Lázaro?

–                       ¿En su palacio?

Sólo unas cuantas se quedan en su sitio, entre ellas las romanas…  Las otras corren aterrorizadas a refugiarse detrás de los pastores…

Claudia los mira con indignación y su rostro se endurece…

2claudia

Pero guarda silencio. Y hace una imperceptible seña a Octavio, que es el oficial más próximo a ella…

El centurión comprende…

Al mismo tiempo…  María Magdalena da un paso adelante. Se levanta el velo, hallando en su dolor la antigua intrepidez de cuando era pecadora y…

Dice desafiante:

–                       Id. Encontraréis en mi palacio a los soldados de Roma y a quinientos armados de nuestras tierras que os castrarán como a viejos cabrones, destinados para servir de alimento a los esclavos que trabajan en los molinos.

Nahúm y Sadoc exclaman indignados:

–                       ¡Desvergonzada!

–                       ¿Así hablas a los sacerdotes de Jerusalén?

3y elquías

María revienta con Ira:

–                       ¡Sacrílegos! ¡Sucios! ¡Malditos! ¡Volteaos! En vuestras espaldas estoy viendo llamas infernales…

Los cobardes se voltean realmente aterrorizados, pues la afirmación de Magdalena no deja lugar a ninguna duda…

Pero lo que tienen a sus espaldas son las lanzas puntiagudas romanas, porque Longinos ha dado la orden a los soldados que estaban en descanso de entrar en acción y pican las nalgas de los infames y sacrílegos:

Los egregios miembros del Gran Consejo… Que huyen gritando y maldiciendo…

Pero Roma es más fuerte… La media centuria se queda, para cerrar el paso de las dos entradas y para hacer de baluarte a la plazoleta.

4legionromana

Magdalena se baja el velo y regresa con las demás mujeres.

Mientras tanto en el escenario de la crucifixión…

Gestas el ladrón de la izquierda, continúa los insultos desde su cruz. Parece como si compendiase las blasfemias de los demás…

Concluye diciendo:

–                       Sálvate y sálvanos, si quieres que se te crea. ¿Tú el Mesías? ¡Eres un loco! El mundo es de los listos y Dios no existe. Yo existo… Es la verdad. Y para mí todo es lícito. ¿Dios?… Es una locura puesta para manteneros quietos. ¡Viva nuestro yo!…  ¡Solo él es el rey y dios!

5dimasygestas

Dimas el otro ladrón, que casi tiene a sus pies a María a quien mira más que a Jesús, le dice:

–                       ¡Es la Madre! ¡Cállate! ¿No temes a Dios ni siquiera ahora que sufres esto? ¿Por qué insultas a quién es Bueno? Él está en un suplicio mayor que el nuestro; porque Él no ha hecho nada malo…

Pero el otro ladrón sigue con sus imprecaciones.

Jesús sigue callado. Jadeando por el esfuerzo de la posición. Por la fiebre. Por el estado cardiaco y respiratorio, consecuencia de la atroz Flagelación y también por el infinito sufrimiento en el Getsemaní.

6huerto

Trata de encontrar alivio aligerando el peso que cae sobre los pies, colgándose de las manos y haciendo fuerza con los brazos, para evitar el calambre que siente en los pies y que se nota en el estremecimiento muscular.

Se nota el mismo temblor en los brazos helados en sus extremidades, porque están en alto y la sangre no circula por ellos. Llega apenas a las muñecas de donde mana sin llegar a los dedos; sobre todo en la mano derecha, y tienen ya un color cadavérico. No se mueven y se han doblado sobre la palma.

7JesusEnLaCruz

También los dedos de los pies muestran su tormento: los pulgares se mueven para arriba y para abajo… Se abren.

El tronco se cansa sin encontrar alivio…

8_victoria_cristo_dorso2

 Los riñones que fueron casi destruidos  y desde la Flagelación dejaron de funcionar…  Incapaces de filtrar más; han causado que la urea se haya acumulado y esparce por todo su cuerpo una aguda intoxicación urémica, torturándolo con este sufrimiento que se agrega a los demás.

9flagelado

Las feroces contusiones de sus riñones, serán los agentes químicos más poderosos en el milagro del Sudario…

10sudario-turin

 Quien sea médico o haya estado enfermo de uremia, puede comprender cuales sufrimientos le están dando las toxinas urémicas tan abundantes y que serán el reactivo que trasudando su cadáver y mezclándose con los aromas; fijarán la impresión indeleble sobre la tela, haciendo que Dios conceda la prueba irrefutable de la Crucifixión y de las precedentes torturas…

11torturado

Las costillas muy anchas y altas, porque la estructura del Cuerpo de Jesús es perfecta; se han dilatado más de lo imaginable por la posición del cuerpo y por el edema pulmonar.

Y sin embargo no pueden aligerar el esfuerzo de respirar… Tanto es así, que todo el abdomen ayuda con sus movimientos al diafragma, que poco a poco se va paralizando.

La congestión, la asfixia, aumentan minuto a minuto; como lo muestra el color azulado que ya se ve en los labios.

El color rojizo de la fiebre, con matices de un rojo violeta que ya se distingue en el largo cuello, con las yugulares hinchadas. Los rasgos llegan hasta las mejillas, por las orejas y las sienes.

13rcristo

La nariz se ha afilado exangüe. Los ojos se hunden cada vez más, dejando una lividez donde la sangre de la corona no los baña.

Bajo el arco izquierdo costillar, se destaca el golpe con que bate la punta cardiaca. Irregular pero fuerte. Y de vez en cuando, por una convulsión interna, el diafragma tiene un sacudimiento profundo, que se revela por una distensión total de la piel obligada al máximo; en este cuerpo herido y agonizante.

El rostro tiene la nariz torcida y el ojo derecho casi cerrado por la hinchazón. La boca está abierta con su herida en el labio superior, que ya es una costra.

14sudario-turin

Teniendo en cuenta la pérdida de sangre, la fiebre, el sol… Todo esto hace que la sed sea un martirio insoportable. Tanto que Él, maquinalmente, bebe las gotas de su sudor y de su llanto. Y también las de su sangre, que bajan por la frente hasta su bigote y que Él recoge con la lengua…

La corona de espinas le impide apoyarse al tronco de la cruz para poder sostenerse con los brazos y así poder aliviar sus pies. Los riñones y toda la espina se arquea hacia fuera; separando de la Cruz la pelvis, haciendo que cuelgue suspendido, el Cuerpo de Jesús.

15redencion

Los judíos, arrojados más allá de la plazoleta; no dejan de insultar y Gestas el ladrón impenitente se hace eco…

Dimas, el otro condenado que mira con mayor compasión a la Virgen, llora y le reprocha duramente cuando oye que también Ella es insultada soezmente…

Le grita con angustia:

–                       ¡Cállate! Acuérdate que naciste de una mujer. Piensa que nuestras madres han llorado por nosotros. Y fueron lágrimas que la vergüenza les arrancó… Porque somos unos criminales.

Nuestras madres ya murieron… Quisiera pedirle perdón… ¿Lo podré? ¡Era una santa! ¡La maté con los dolores que le ocasioné! Soy un pecador. ¿Quién me perdona?…  –y volviéndose a María implora-  Madre. En Nombre de tu Hijo que agoniza, ruega por mí. Soy Dimas…

16mater-dolorosa

María levanta su rostro desgarrada por el dolor. Mira a este malvado que a través del recuerdo de su madre, se encamina hacia el arrepentimiento…

Y parece como si lo acariciara con su mirada de paloma.

Dimas llora recio, lo que provoca mucho más las befas de la chusma y de su compañero.

Los del Sanedrín:

–                       ¡Bravo, bravo!

–                       Tómatela por Madre.

–                       Así tiene dos hijos criminales.

Y Gestas, el otro ladrón:

–                       Te ama porque eres un retrato de su amado.

Jesús habla por vez primera:

–                       Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen…

17redencion

Esta súplica vence los temores que le quedaban a Dimas. Se atreve a mirar a Jesús y proclama su fe…

Le suplica:

–                       Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino. Es justo que yo sufra. Compadécete de mí y dame la paz en la otra vida. Te oí hablar una vez y necio, rechacé tus palabras. Ahora me arrepiento de ello y de mis pecados delante de Ti, Hijo del Altísimo.

Creo que has venido de parte de Dios. Creo en tu Poder. En tu Misericordia. Jesús, perdóname en nombre de tu Madre y de Tu Padre  Santísimo…

Jesús se vuelve y lo mira con gran compasión.

18DIMAS

Una sonrisa ilumina su pobre boca herida y responde:

–                       Te digo esto: Hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Dimas, el ladrón arrepentido se tranquiliza y…

Dice como si fuera una jaculatoria:

–                       Jesús Nazareno Rey de los Judíos, ten piedad de mí. Jesús Nazareno, Rey de los Judíos, espero en Ti. Jesús Nazareno Rey de los Judíos, creo en tu Divinidad.

El otro continúa con sus blasfemias.

El cielo se pone más lóbrego. Las nubes se cierran y no se abren para que pase el sol. Se amontonan unas sobre otras con copas plomizas, blanquecinas y verdosas.

19mort_Jesus

El viento las empuja y cabalgan sobre sí. Se enredan y desenredan, según las rachas de un viento frío que a intervalos, atraviesa ruidoso el firmamento y luego baja a la tierra.

Más tarde se calla. Parece ser más siniestro cuando se calla, pesado y muerto; que cuando silba cortante y veloz. La luz que hasta ahora había sido fuerte, está tomando un tinte verdoso bastante extraño, casi como el que se ha visto alguna vez en un eclipse total de sol…

20eclipse-total

Las caras reflejan facciones estrambóticas…

Los soldados, bajo sus yelmos y corazas que antes brillaban; ahora se han empañado en la luz verdosa y bajo un firmamento cenizo, muestran sus perfiles duros y parecen estatuas esculpidas.

Las de los judíos que en su mayoría tienen los cabellos negros, parecen ahogados de color térreo.

Las mujeres parecen estatuas de nieve azulada por la palidez que la luz les va marcando.

21(Eli_Eli_lama_sabactani)_-_James_Tissot

Jesús se pone extremadamente lívido, como si ya hubiera muerto. La cabeza le cuelga sobre el pecho. Ya no tiene fuerzas. Tiembla pese a la fiebre que lo consume.

En su debilidad murmura el nombre que antes solo ha dicho en lo íntimo de su corazón:

–                       ¡Mamá! ¡Mamá!

Lo dice tan bajito que es como un suspiro en su delirio de agonizante.

La Virgen lo escucha con el ansia inmensa, de extender sus brazos y socorrerlo.

22mcruz

La cruel gentuza se ríe de esas contracciones musculares y de quién las sufre.

Los sacerdotes y escribas suben de nuevo hasta la plazoleta donde están los pastores.

Y como los soldados quieren echarlos hacia abajo otra vez…

Ellos protestan:

–                       ¿Están los Galileos?

–                       También nosotros debemos comprobar que se cumple la justicia.

–                       Y desde lejos, en medio de esta extraña luz, no podemos ver bien.

23fariseo

De hecho, muchos empiezan a impresionarse por la luz que va envolviendo todo y empiezan a sentir miedo.

También los soldados señalan el firmamento y una especie de cono color pizarra por lo oscuro; que se levanta como un pino detrás de una cima…

Parece una tromba marina. Se levanta cada vez más y parece como si engendrara nubes cada vez más negras.

24jcruzsol

En medio de esta luz crepuscular pavorosa, Jesús entrega la persona de Juan a María y viceversa. Con la cabeza inclinada; porque su Madre se ha puesto más bajo la Cruz, para verlo mejor…

Jesús, a ambos les dice:

–                       Mujer, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu Madre.

El rostro de María se desconsuela más después de estas palabras de Jesús que son su testamento…

Jesús no tiene nada más que dejarle, más que a un hombre… El, que por amor al hombre la priva de Sí Mismo… Él, Quién de Ella había nacido…

25calvario

María llora calladamente. Las lágrimas brotan a pesar de sus esfuerzos por contenerlas, aun cuando trata de reflejar en su rostro desconsolado, algo de serenidad a fin de consolar a su Hijo…

Los sufrimientos son cada vez mayores.

En esta luz azul-verdosa que disminuye lentamente, se dejan ver detrás de los judíos, Nicodemo y José de Arimatea…

Que ordenan:

–                       ¡Haceos a un lado!

Los soldados preguntan:

–                       No se puede. ¿Qué queréis?

26nicodemo

Los dos Doctores de la Ley, contestan:

–                       Pasar.

–                       Somos amigos del Mesías.

Los del Sanedrín preguntan desdeñosamente:

–                       ¿Quién es el que atreve a declararse amigo del Rebelde?

José responde con valentía:

–                       Yo. José de Arimatea. El Anciano; noble miembro del Gran Consejo y conmigo Nicodemo…  Jefe de los judíos y Príncipe de los Sacerdotes.

Eleazar ben Annás:

–                       Quien se pone del lado del Rebelde, es un rebelde.

27fariseo1

José declara solemne:

–                       Y quien a favor de los asesinos, un asesino; Eleazar de Annás. He vivido como un justo. Estoy ya viejo y próximo a la muerte. No quiero ser malo cuando ya el Cielo desciende sobre mí. Y con él, el Juez Eterno.

–                       ¿Y tú, Nicodemo? ¡Me maravillo!

Nicodemo contesta con firmeza:

–                       También yo. Una sola cosa me duele y es que Israel se haya corrompido tanto, que no sepa reconocer a Dios.

Eleazar dice con desprecio:

–                       Me causas asco.

–                       Entonces hazte a un lado y déjame pasar. Solo quiero eso.

–                       ¿Para contaminarte mucho más?

28de arimatea

–                       Si no me he contaminado estando cerca de vosotros; ninguna otra cosa me puede contaminar.

José:

–                       Soldado, aquí tiene la bolsa y la contraseña, para que me dejéis pasar.

El decurión más cercano toma la bolsa y la tablilla encerada.

Éste las mira y ordena:

–                       Dejadlos pasar.

José y Nicodemo se acercan hasta donde están los pastores. Los pasan y quedan una veintena de metros adelante de ellos… No se atreven a ir más allá. Se sienten como si estuvieran ante el altar sagrado, ante el Santo de los Santos…

29lugar-santisimo

Ven a Jesús… y lloran abiertamente con un inmenso dolor. Sin importarles la lluvia de injurias e improperios que de parte del Sanedrín, ahora les llueven a ellos…

Los sufrimientos de Jesús se hacen más intensos.

Su Cuerpo experimenta los primeros arqueos tetánicos y cada grito de la chusma debe molestarle muchísimo. La insensibilidad de sus tendones, se extiende desde las extremidades hasta el tronco y respira con mayor dificultad.

30llaga del costado

La contracción del diafragma es cada vez más débil y el movimiento cardiaco se torna irregular. Su rostro pasa del rojo intenso a la palidez verdosa del que muere por desangramiento.

Su boca se mueve con mayor fatiga; porque los nervios del cuello y la cabeza, que sirvieron de palanca a todo el cuerpo y lo dirigían  hacia el travesaño de la Cruz, extienden el calambre hasta las mandíbulas.

31cristo-redentor

La garganta hinchada con las carótidas obstruidas, extiende su edema a la lengua que se ve abultada y que apenas se mueve.

La espina dorsal, aún en los momentos en que las contracciones tetánicas no la arquean completamente desde la nuca hasta las caderas, de dobla hacia delante cada vez más. Porque los miembros se hacen más pesados, a causa de las partes en donde ha empezado ya la muerte.

zpassion_colgado2

La luz tan tenue hace que solo quién está cerca de la Cruz, pueda verlo todo.

Por un momento, Jesús suelta el cuerpo hacia delante y hacia abajo, como si ya estuviese muerto.  No jadea. La cabeza le cae inerte…

La Virgen lanza un trágico grito:

–                       ¡Ha muerto!

Jesús parece realmente muerto.

32cristo-redentor

Las mujeres hacen eco a María y hay una pequeña confusión.

La luz es tan débil que parece que todos estuvieran envueltos en una nube de ceniza volcánica.

Los sacerdotes gritan:

–                       ¡No es posible!

–                       ¡Es un pretexto para que nos vayamos!

–                       Soldado, pícale con la lanza.

–                       Es un buen remedio para devolverle la voz.

Y como los soldados no les hacen caso…

33The_Judgment_of_the_Sanhedrin-_He_is_Guilty!

Una descarga de piedras vuelan hacia la Cruz.

Pegándole a Jesús y cayendo sobre las corazas romanas.

Irónicamente el remedio produce su efecto. Una piedra dio en el blanco y Jesús lanza un gemido doloroso y vuelve en Sí.

34christ_passion_movie_cross

El tórax vuelve a respirar fatigosamente. Con gran esfuerzo, Jesús se apoya una vez más, sobre sus pies torturados; encontrando fuerza solo en su voluntad.

Y se yergue como si estuviese sano. Alza su rostro, mirando con ojos bien abiertos, el Mundo extendido a sus pies… Piensa…

35Asseenfromthecross-vi

Una luminosa sonrisa se dibuja en sus labios tan heridos… Cierra los ojos y los vuelve a abrir.

Se queda mirando a lo lejos…

Y murmura con una voz casi inaudible:

+ “Mi mirada se internó a través de los siglos y os vi… Desde aquella hora os bendije… Desde aquellos momentos os he llevado en mi Corazón y cuando sonó el momento de que vinieseis a la tierra… Quise estar presente a vuestra llegada. Regocijándome al pensar que una nueva flor de amor había brotado en el mundo y que viviría para Mí…

36b-b-rose

¡Oh benditos míos! ¡Consuelo mío en mi agonía!… Mi Madre, mi apóstol, mis amigos pastores…  Las mujeres piadosas que me acompañaron en mi amargura y mi Infinito Dolor… Todos los que están presentes y me aman, sabiendo que voy a morir… Pero también que estás leyendo esto y a quien mi Madre ha traído hasta aquí…

Mis ojos agonizantes te miraron a través de los tiempos…  junto con el rostro adolorido de mi Madre… Y los cerré gozoso porque habían visto que te salvaríasQue eres digno del Sacrificio de un Dios.”  + 

37La-pasion-de-Cristo-cap-4

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

220.- LA CRUCIFIXIÓN


1calvario

                 Cuatro musculosos hombres que traen túnicas cortas y sin mangas, brincan de una vereda, al lugar del suplicio. Llevan en las manos clavos, martillos y cuerdas. Objetos que con gestos elocuentes, muestran a los sentenciados.

La multitud es presa de un sanguinario delirio…

El centurión presenta a Jesús la jarra, para que beba vino mirrado; que es como un ligero anestésico, pero no acepta.

Los dos ladrones beben mucho. La jarra vacía la colocan cerca de una gran piedra, casi al borde del precipicio que está detrás.

1ladrones

Se ordena a los sentenciados que se desvistan. Los dos ladrones lo hacen sin ningún pudor. Uno de ellos insinúa gestos obscenos a la plebe y sobre todo, al grupo sacerdotal; que se distingue por sus vestiduras blancas.

El otro está muy pensativo y en su rostro tiene una expresión reflexiva…

Los verdugos ofrecen tres pedazos de tela, para que se cubran las ingles. Los ladrones los toman de inmediato y uno, sigue maldiciendo…

Jesús, que se ha quitado sus vestiduras despacio por el dolor de las heridas; lo rehúsa. Tal vez piensa que todavía puede conservar los paños menores que tuvo en la flagelación.

Pero cuando le dicen que aún estos se quite, Él se angustia. Extiende su mano al verdugo y le pide el pedazo de tela que rehusó, para poder cubrirse…

2st10

¡El Creador del Universo y de todo cuanto existe, Aniquilado a este nivel!…

Es realmente el ‘Nada’… Reducido a tener que mendigar un trapo a los delincuentes que van a acabar con su vida…

María lo ve… Se quita el largo y fino velo blanco que le cubre la cabeza, bajo el manto oscuro… Y que ha bañado con sus lágrimas… Se lo quita sin que se caiga el manto y se lo da a Juan.

Éste lo pasa a Longinos y él se lo da a Jesús…

Él está desnudo, frente al lado escarpado donde no hay nadie…  Y muestra a todos por la espalda, su Cuerpo llagado y deshecho por los golpes…  Lleno de heridas abiertas y sangrantes…

Cuando Longinos le da el velo de la Virgen; Jesús lo reconoce… Se lo pone cuidadosamente, para que no se caiga. Sobre este lino que hasta ahora estuvo bañado en lágrimas, caen ahora las primeras gotas de Sangre…

3sufriendo

Jesús se vuelve hacia la plebe… Se ven los azotes en el pecho, los brazos y las piernas. A la altura del hígado; tiene un enorme moretón… Y bajo el arco costal izquierdo, se ven claras siete rayas, que terminan en siete pequeños golpes, que reventaron la piel y sangran… Un cruel golpe en esta zona tan sensible del diafragma…

Las rodillas tan castigadas con las caídas; desde la detención y en la subida al Calvario, están negras de cardenales abiertos en la rótula. Sobre todo la derecha… Y también sangran…

La chusma se burla de Él en coro…

Y también los sacerdotes del Templo de Jerusalén…  Cantando, con el Cantar de los Cantares:

–                       ¡Oh, Bello!

–                       ¡El más Bello entre los hijos de los hombres!

–                       ¡Las hijas de Jerusalén te adoran!… 

1levitascantando

Y en tono de Salmo:

–                       “Mi amado es blanco y rubio; diferente de miles y miles.

–                       Su cabeza es oro puro. Sus cabellos, racimos de palmeras. Sedosos como plumas de cuervo…

–                       Su Tronco es marfil, con vetas de zafiros.

–                       Sus piernas, perfectas columnas de blanco mármol, sobre pedestales de oro.

–                       Su Majestad es como la del Líbano, imponente…

–                       Es más alto que el más alto cedro.

–                       Su lengua está impregnada de dulzura y él es toda una delicia.

Se carcajean a placer…

4ira-odio

Luego gritan:

–                       ¡El Leproso!

–                        ¡El leproso!

–                       ¡Fornicaste con un ídolo, pues Dios te castiga de este modo!

–                       ¡Oh, oh!…  ¡El Perfecto!

–                       ¿Eres el Hijo de Dios?

–                        ¡Que no!…

–                       ¡Eres un aborto de Satanás!

–                       Por lo menos él: Mammona, es poderoso y fuerte…

–                       Tú… Eres una piltrafa impotente y asquerosa…

Los ladrones están amarrados a las cruces y los colocan a cada lado, respecto al lugar destinado a Jesús.

1dimas y gestas

Hay gritos, maldiciones y blasfemias. Blasfeman de Dios. De la Ley. De los romanos. De los judíos…

Es el turno de Jesús. Se extiende sobre el leño sin oponerse.

Los dos ladrones se mostraron tan rebeldes que, no dándose abasto con cuatro verdugos; tuvieron que intervenir varios legionarios, para sujetarlos…  Para que no diesen de puntapiés a los verdugos, cuando les amarraban las muñecas.

Para Jesús, no hay necesidad de nada de esto… Pone la cabeza donde le dicen que la ponga. Abre los brazos como se lo ordenan. Extiende las piernas, como le mandan. De lo único que se preocupa; es de acomodarse bien el velo…

5crucificando

Su largo…  delgado y blanco cuerpo; resalta sobre el leño negruzco y sobre el suelo amarillento.

Dos verdugos se sientan sobre su pecho, para asegurarlo. ¿Cuál no habrá sido el Dolor y la Opresión que experimenta?…

Otro le toma el brazo derecho. Con una mano por el antebrazo y con la otra, las extremidades de los dedos…

El cuarto tiene un clavo largo, cuadrangular. Puntiagudo; remachado en la cabeza grande. Como de una pulgada de diámetro. Valora si el agujero hecho en el palo, corresponde a la coyuntura de radio de la muñeca…

Corresponde. El Verdugo coloca la punta del clavo en el pulso. Levanta el martillo y da el primer golpe…

6mano derecha

Jesús. Que tenía los ojos cerrados… Al sentir el agudo dolor; da un grito… Y se contrae… Abre sus ojos que nadan en lágrimas.

El clavo penetra; desgarrando la piel… destrozándole músculos, venas, nervios… Lastimándole los huesos…

María responde al grito de su Hijo; con otro que se parece al de un cordero degollado. Se inclina como destrozada; sosteniéndose la cabeza con las manos.

7Virgen dolorosa1

Para no darle más aflicción; Jesús no grita más.

Pero los golpes se suceden…  Metódicos, duros; de hierro sobre hierro… Y pensar que debajo hay un miembro vivo que los recibe…

La mano derecha ha sido ya enclavada.

Y pasan a la izquierda…

El agujero no corresponde a la muñeca. Toman un lazo. La amarran y la estiran, hasta dislocar la coyuntura… Arrancando tendones y músculos… Además de desgarrar aún más la piel, que las cuerdas habían rozado tan fuerte, cuando  lo apresaron.

La otra mano también sufre, porque por reflejo se estira y el agujero del clavo se alarga. Ahora apenas si se llega a la muñeca. No les queda más, que clavar en medio del metacarpo.

8enclavado

El clavo entra más fácilmente; pero con un dolor mucho más intenso; pues toca una red de nervios mucho más sensibles…  Tanto es así, que los dedos se quedan inertes, mientras que los de la derecha se contraen y se doblan, mostrando su vitalidad.

Jesús no grita más. Un lamento ronco desaparece entre sus labios. Las lágrimas, después de haber caído sobre el madero; ahora caen sobre la tierra.

9enclavado1

Es el turno de los, pies.

A más de dos metros de la punta de la Cruz hay una cuña que apenas basta para un pie. Los pies se ponen ahí para ver si la medida está bien hecha y como está un poco abajo y los pies no llegan; tiran de sus tobillos.

El palo rugoso de la Cruz restriega las heridas, mueve la corona que arranca más cabellos y está a punto de caer.

De un manotazo, un verdugo la vuelve a colocar sobre la cabeza. Los que estaban sentados sobre el pecho de Jesús, se levantan para luego sentarse sobre sus rodillas, porque Jesús en un acto reflejo, retiró las piernas al ver brillar el enorme clavo demasiado grande…

Más del doble de los que emplearon para las manos. Se apoyan sobre las rodillas desolladas. Aprietan los huesos de la pierna, mientras que los otros dos clavan…

10clavando el pie izquierdo

Una labor más difícil, porque tratan de que las junturas correspondan a las de los tarsos. Aunque con cuidado; pretenden que los pies estén quietos y que el tobillo y los dedos, coincidan.

El pie que está debajo, se mueve al penetrar el clavo y tienen que sacarlo… Después de que penetró en la parte blanda, ya había despuntado por haber perforado el pie derecho.

Cambian la posición de los pies. Ahora el izquierdo arriba. Hincan el clavo un poco más al centro.

Golpean, golpean… No se oye más que el horrible golpeteo del martillo, sobre la cabeza del clavo, pues la multitud que está presente en el Calvario tiene los ojos y los oídos atentos… Para captar cualquier gesto, cualquier ruido, para después reírse…

11pies clavados

Al áspero sonido del martillo, contesta un levísimo gemido de paloma: el gemido de María que se inclina con cada golpe; como si el martillo diese sobre Ella. Y tiene razón en sentirse despedazada…

Pues la Crucifixión, si es algo espantoso de describirse…

Vivirla y sentirla Jesús… Y que una Madre amorosísima como es Ella tenga que soportar el presenciarla en su Hijo…

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Igual que la Flagelación, por lo que toca a la contracción involuntaria muscular, pero mucho más atroz…  Porque se comprueba cómo el clavo se pierde en la carne viva. Eso sí, es más breve.

La Flagelación es una tortura que debilita mucho, porque dura más tiempo.

Jesús está firmemente enclavado en la Cruz.

13crucificado

Se coloca el letrero que anuncia su crimen y la causa por la que es ejecutado…  Se arrastra ahora la Cruz al agujero, que debido a la desigualdad del suelo, se sacude violentamente… Y con ella, el Cuerpo de Jesús…

Cuando intentan levantarla, no logran equilibrarla. Se les escapa de las manos y cae cuán pesada es… Una vez más lo intentan. Se escapa de las manos de los verdugos y vuelve a caer… Esta vez, sobre el brazo derecho de la misma cruz.

A la tercera vez, por fin se levanta la Cruz.

Cada caída causa un horrendo dolor a Jesús, (Otro más) en todo su Cuerpo, porque el sacudimiento le afloja los miembros heridos. Cuando dejan caer la cruz sobre el agujero y antes de que se le asegure con piedras y tierra, se balancea para todas direcciones, produciendo continuos desplazamientos del cuerpo suspendido con tres clavos…

El sufrimiento es completo.

14crucificado1

Todo el peso del cuerpo se desplaza para adelante y hacia abajo. Los agujeros se alargan. Sobre todo el de la mano izquierda. También el de los pies; en donde mana sangre con fuerza. La sangre que brota de los pies. Gotea por los dedos en tierra y corre bañando el palo.

Satanás observa su obra… 

15jlucifer

La sangre de las manos corre por los antebrazos, porque están más altos que las axilas. Baña las costillas bajando hacia la cintura.

La corona que se movió cuando la Cruz se balanceaba antes de ser fijada, hundiendo en la nuca el grueso nudo de espinas; vuelve a encajarse hasta la frente, a la que rasga sin piedad.

La Cruz ha sido asegurada. Ahora el tormento es estar enclavado…

Levantan también a los ladrones que gritan como si fuesen desollados, por el tormento de las cuerdas que rasgan sus muñecas y ennegrecen las manos, con las venas hinchadas por la falta de circulación sanguínea.

Jesús calla.

16jcrucificado

La plebe empieza su gritería infernal…

Ahora la cima del Gólgota tiene su trofeo y su guardia de honor.

En el lado más alto, la Cruz de Jesús, flanqueada por las otras dos.

Media centuria de soldados rodea la cima. Dentro de este círculo, los que se apearon del caballo, se juegan a los dados las vestiduras de los sentenciados.

De pié, entre la cruz de Jesús y la de la derecha, está Longinos. Parece como si montase guardia al Rey Mártir.

La otra media centuria, descansa en la plazoleta inferior, a la espera de que se les pueda necesitar. Los soldados muestran casi una indiferencia total. Como si estuvieran acostumbrados a estos espectáculos. Solo alguno levanta de vez en cuando su cara, a mirar a los crucificados.

Longinos mira todo atentamente y con interés. Piensa, compara, saca sus conclusiones…  ¡Qué diferente es Jesús de los otros dos y de los espectadores! Se lleva la mano sobre la frente, para taparse el sol que parece molestarlo.

The annular solar eclipse as seen from Qingdao

En realidad es un sol extraño, de color amarillo-rojizo de fuego. Es tan fuerte, que apenas si los ojos lo resisten.

Longinos ve a la Virgen que está en la explanada y mira a su Hijo con el rostro desgarrado por el Dolor.

Llama a uno de los soldados que juegan a los dados y le ordena:

–                       Si la Madre de Él quiere subir con su hijo que la acompaña, que vaya. Escóltala y ayúdala.

El joven militar obedece inmediatamente y va a donde está María con Juan.

Luego los tres suben por los escalones tallados en la roca. Pasan el cordón que forman los soldados y se acercan al pie de la Cruz.

18jmaria con juan

María se pone a una distancia, para que Jesús la vea bien. Ella lo mira tratando de darle algún consuelo, con un rostro heroico por el que corren las lágrimas incontenibles.

La chusma suelta sus insultos ignominiosos contra Ella y contra Él.

La plebe, los sacerdotes, los herodianos, etc. Lo que quieren es divertirse…

Y se ponen en fila subiendo por la pendiente,  pasando por la elevación final del monte y bajando por el otro camino…  Y viceversa…

Cuando pasan frente al patíbulo a los pies de la meseta en la segunda plazoleta; lanzan sus blasfemias, en señal de homenaje contra el Agonizante…

19jcrucificado2

Toda la suciedad, crueldad, odio, insensatez; de que los hombres son capaces, brotan de esos labios infernales…

Los más furiosos son los miembros el Templo con todos sus compinches…

Los miembros del Sanedrín que gritan:

–                       ¡Y bien!

–                       ¡Tú Salvador del género humano!

–                       ¿Por qué no te salvas?

–                        ¿Te ha abandonado tu rey Belcebú?

–                       ¿Te desconoció ya?

–                       Tú, que no hace ni tres días, con ayuda del Demonio hiciste decir al Padre…

–                       ¡Ja, ja, ja! Que te había glorificado.

–                       Entonces, ¿Por qué no le recuerdas que guarde su promesa?

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–                       ¡Blasfemo!

–                       Ha salvado a los otros.

–                       ¡Y decía que con la ayuda de Dios!

–                       ¡Y no logra salvarse a Sí Mismo!

–                       ¿Quieres que se te crea?

–                       ¡Haz entonces el milagro!

–                       Ya no puedes, ¿Verdad?

–                       Ahora que tienes las manos clavadas y estás desnudo.

20jchusma-sacerdotal

Algunos saduceos y herodianos, gritan  a los soldados:

–                       ¡Cuidado con la hechicería!

–                       ¡Vosotros que tenéis sus vestidos!

–                       Contienen la señal del Infierno…

La gentuza en coro:

–                       ¡Baja de la Cruz y creeremos en Ti!

–                       Tú que destruyes el Templo…

–                       ¡Loco!

–                       Mira. Allá está el santo y glorioso Templo de Israel.

–                        ¡Es intocable!

–                       ¡Profanador!

–                       Te estás muriendo…

21ismael y samuel

Calascebona, Simón Boeto y Félix:

–                       ¡Blasfemo!

–                       ¿Hijo de Dios Tú?…

–                         Baja pues.

–                       Fulmínanos si eres Dios.

–                       No te tenemos miedo.

–                       Al contrario, te escupimos.

–                       Lo único que sabe es llorar.

–                       ¡Sálvate si en verdad eres el Elegido!

Los soldados:

–                       ¡Sálvate pues!

–                       Reduce a ceniza a estos bribones.

–                       Eso sois vosotros judíos.

–                       Sois los peores bandidos del imperio.

–                       Su hez.

–                       Baja.

–                       Roma te pondrá en el Capitolio…

–                       Y te adorará como una divinidad.

1-elders-judging-church-discipline

Simón de Cafarnaúm, Cornelio y Doras:

–                       Eran más dulces los brazos de las mujeres, que los de la Cruz…  ¿No es verdad?

–                       Pero mira: están ya prontas para recibirte tus… (Sueltan una palabra infame)

–                      Toda Jerusalén te servirá de madrina de bodas.  –y silban como carreteros.

22arrepentimiento1

Otros del Sanedrín lanzan piedras y Félix grita:

–                       Cambia éstas en panes, Tú, multiplicador de ellos.

Los escribas y fariseos remedando el Domingo de Ramos, avientan palmas gritando:

–                       ¡Maldito el que viene en el nombre del Demonio!

–                       ¡Maldito su reino!

–                       ¡Gloria a Sión que lo arranca de entre los vivos!

Doras se coloca frente a la Cruz y muestra el puño haciendo cuernos y gritando con odio feroz:

–                       ‘Te entrego al Dios del Sinaí’ Así dijiste, ¿No es verdad? Ahora el Dios del Sinaí te prepara para el fuego eterno. ¿Por qué no llamas a Jonás?…

23-profeta-jonas

Eleazar ben Annás, Nahúm y Annás:

–                       ¡No eches a perder la cruz con los golpes de tu cabeza!

–                       Debe servir para tus secuaces.

–                       Una legión entera morirá sobre ella, te lo juro por Yeové.

–                       Y al primero que pondremos será a Lázaro.

–                       Veremos si lo libras entonces de la muerte.

Cananías, Sadoc y Elquías:

–                       Muy bien. Muy bien.

–                       Vamos a donde está Lázaro.

–                       Clavémosle en la parte posterior de la Cruz.

24lazaro-

Y con una sorna satánica, remedan las palabras de Jesús:

–                       “Lázaro, amigo mío, ¡Ven fuera!

–                       Desligadlo y dejadle que ande…”

–                       ¡No! Dijo a Martha y a María, sus mujeres: “Yo soy la Resurrección y la Vida”

–                       ¡Ja, ja, ja!  ¡La Resurrección no puede arrojar de Sí la muerte!

–                       ¡Y la Vida, muere! ¡Ja, ja, ja!

Ismael ben Fabi, Félix, Sadoc y Nahúm:

–                       Allí están María y Martha.

–                       Vamos a preguntarles donde está Lázaro y lo buscamos.

–                       ¡Sí! Lázaro será el siguiente…

–                       Y todo el mundo olvidará muy pronto, el Gran Milagro del Mesías…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

219.- EL ÚLTIMO CRIMEN


1olivar

La cara de Judas es una máscara siniestra que causa miedo. Brinca de la zanja y huye por el olivar, sin regresar por el camino por el que llegó. Parece que lo persiguiese una jauría.

Regresa a la ciudad. Se envuelve en el manto como puede. Trata de cubrirse lo mejor posible, la herida y la cara.

Se dirige al Templo. Y al hacerlo, en un cruce del camino se encuentra con la chusma que arrastra a Jesús hacia el Pretorio.

1arrestado

No puede retroceder, porque otra gente que ha acudido a ver, lo cerca por detrás. Y como es muy alto, alcanza a ver todo.

Y se encuentra frente a frente con la mirada de Jesús…  Las dos miradas se cruzan por un momento.

Jesús lo mira con infinita compasión…

2ojos-de-jesius

Es una mirada dulce. Llena de amor y de un Perdón total…

Una mirada que el Traidor no puede soportar… Y baja la cabeza.

Pero con un despiadado tirón, a Jesús lo obligan a seguir caminando…

Y Judas ve pasar a Jesús amarrado, golpeado y maltratado. Con los horrendos cardenales… Y todas las huellas del horroroso tormento sufrido a manos de sus verdugos: Los sacerdotes del templo de Jerusalén…

3atormentado

El impacto es tal, que Judas cae de bruces, como desvanecido.

La gente lo pisotea sin piedad y él no reacciona. Prefiere que lo pisen todos antes que volver a mirarlo…

Cuando la jauría Deicida ha pasado y la calle queda vacía, se levanta y corre al Templo. Tropieza y casi arroja por el suelo a un guardia que está a la puerta del recinto. Otros guardias corren, para ayudar al compañero e impedirle la entrada…

Pero como un toro furioso, Judas los embiste a todos. A uno que lo ha aferrado para no dejarlo entrar al salón semicircular del Sanedrín, donde todavía están discutiendo los del Gran Consejo…

Con fuerzas sobrehumanas lo toma por la garganta y lo arroja escaleras abajo, como si fuera un guiñapo. Y si no lo dejó muerto, ciertamente sí muy mal parado…

Entra como un torbellino y de pié, en medio del salón, en el mismo lugar donde antes estuvo Jesús…

Vocifera:

–                       ¡No quiero!… ¡Malditos!… ¡Vuestro dinero!

4judas-monedas

Los pocos sinedristas que están presentes, lo miran… Y se quedan paralizados y mudos, por el  asombro total…

Judas parece un demonio vomitado por el Infierno: ensangrentado, despeinado, delirante, babeando, con las manos crispadas…

Y grita con voz estridente:

–                       ¡No quiero vuestro dinero, malditos! ¡Me habéis perdido! Me hicisteis cometer el más grande Pecado. Como vosotros, también yo soy maldito. He entregado la Sangre Inocente. Que Ella caiga sobre vosotros, tanto como mi propia muerte. Sobre vosotros… ¡Noo!… ¡Ah!…

Judas ve en el piso de mármol, las manchas de Sangre…

5James_Tissot_The_False_Witnesses_Before_Caiaphas

Y exclama con horror:

–                       ¿También aquí la hay? ¡Por todas partes está su Sangre! ¿Cuánta Sangre tiene el Cordero de Dios, para cubrir así la Tierra y no morir?… ¡Y pensar que yo la he derramado, por instigación vuestra! ¡Malditos! ¡Malditos! ¡Malditos seáis para siempre!

¡Maldición a estos muros! ¡Maldición sobre este Templo Profanado! ¡Maldición al Pontífice Deicida! ¡Maldición a los Sacerdotes Indignos, a los Fariseos hipócritas, a los judíos crueles, a los Escribas mentirosos, a los Doctores falsos! ¡Sea yo maldito! ¡Lo sea yo! ¡Tomad vuestro dinero y os destroce el corazón como a mí la cinta!

Y arroja con fuerza inaudita la bolsa, a la cara de Caifás.

6caifas

Y sale lanzando un grito pavoroso, el último anatema lanzado sobre el Sanedrín…

El eco se une al dinero que suena esparciéndose sobre el  piso, después de haberle roto la boca al Sumo Sacerdote del Templo de Jerusalén.

Nadie se atreve a detenerlo…

Judas corre… Se vuelve a encontrar  a  Jesús, que lo llevan al palacio de Herodes…

Y la misma mirada misericordiosa del Maestro traicionado por él…

7betrayal

Judas de Keriot lo mira horrorizado…

Jesús lo mira a su vez con infinito amor y compasión….

Parece decirle:

–           Ven a Mí. Todavía puedo perdonarte.

8Sagrado_Corazon

La compasión en la mirada del Maestro lo hace cimbrar desde lo más profundo de su alma… Si un vestigio hubiera brotado para mover su voluntad hacia el arrepentimiento, Satanás lo sofoca inmediatamente.

Aunque parezca imposible su desesperación aumenta… Corre sin rumbo fijo,  huyendo enloquecido…

9judas iscariote

Jesús, como un bribón en medio de cien soldados, vuelve a atravesar la ciudad… Para regresar al Pretorio, porque Herodes se negó a condenarlo… Y vuelve a encontrarse con Judas Iscariote…

La misma mirada de compasión amorosa hacia el Traidor…

10Jesus%205

Satanás le sofoca cualquier intento de volverse hacia el Salvador y Judas ni siquiera puede mover su voluntad al arrepentimiento…

Baja la cabeza para no mirar la amorosa invitación de la Víctima de su Odio y abandona el centro de la ciudad. Se encamina por las callejuelas más miserables. Atraviesa el barrio de Ofel…

Y vuelve a dar nuevamente al Cenáculo. Está cerrado. Como abandonado. Se detiene. Lo mira…

Murmura:

–                       ¡La Madre!… ¡La Madre!…  –se queda inmóvil- ¡Y a esta Madre le he matado a su Hijo!  ¡También yo tengo una madre! Quiero entrar. Volver a ver la sala. ¡Aquí no hay sangre!…

39Jesus_Judas

Y da un golpe a la puerta. Luego otro y otro.

La dueña de la casa viene y apenas abre… Al ver a Judas deformado, irreconocible, espantada lanza un grito e intenta cerrar; pero Judas de un empujón le abre.

Y separando violentamente a un lado a la mujer, camina veloz por el corredor. Avanza hacia la puerta del Cenáculo, la abre y entra…

Hermosos rayos del sol matutino entran por las ventanas abiertas.

Da un suspiro de descanso. ¡Cuánta paz se respira! Aquí hay calma y silencio… Observa todo con detenimiento…

11Tiziano_ La Ultima Cena

La vajilla está toda en su lugar. Da la impresión de que los invitados van a llegar en cualquier momento.

Judas va a la mesa. Mira si hay vino en las jarras. Bebe directamente y con ansias de una de ellas, que está casi llena y la sostiene con ambas manos. Luego se deja caer exhausto en el asiento más próximo.

Apoya la cabeza sobre sus brazos cruzados, encima de la mesa. No se ha percatado de que está sentado exactamente en el lugar de Jesús y que tiene ante sí, el Cáliz que se empleó para la Eucaristía…

12eucaristia

Permanece así durante unos minutos hasta que la fatiga por la carrera y lo sucedido en las últimas horas, desaparece. Luego levanta la cabeza. Mira a su alrededor y ve la copa… Comprende donde está sentado. Y se levanta como impulsado por un resorte.

13eucaristia01

Pero la copa lo atrae. Todavía hay un poco de vino rojo en el fondo y el sol, al dar sobre la reluciente plata, enciende el líquido de  color rubí…

Judas exclama:

–                       ¡Sangre! ¡Sangre! ¡Es Sangre! ¡Su Sangre! ¡Su Sangre!… “Haced esto en recuerdo de Mí”… “Tomad y bebed, esta es mi Sangre. La Sangre del Nuevo Testamento que será derramada por vosotros”… 

14eucaristia3

El Jeque Árabe aparece de repente y le dice con sarcasmo:

–                       ¡Ni siquiera te ilusiones!… Esa Sangre es tu condenación. No te arrepentiste de tus pecados… Al contrario… Cometiste el más grande de los sacrilegios, pues confirmaste al salir de aquí, la Traición… Comiste y bebiste tu propia condenación. Esa Sangre ya no puede darte ninguna absolución. Recuerda que el Caín de Dios, no puede ser perdonado…

15corpo-e-sanguee

El espíritu de soberbia que Judas alimentó toda su vida y lo ha dominado desde su más tierna infancia lo ciega y lo impulsa a exclamar:

–                       ¡Ah!… ¡Maldito sea yo! ¡Porque por mi Pecado no se derramará! No le pido perdón, porque no puede perdonarme…

Judas ha olvidado por completo la primera lección de su Maestro… (Capítulo 4, publicado el 22 de Agosto de 2012)

16arcangel-lucifer-portador-de-luz1

Satanás continúa implacable:

–                       Si no nos perdonó a nosotros que somos espíritus perfectos. ¿Esperas que el Altísimo te perdone a ti, que eres el Asesino de su Hijo, que es Dios como el Padre?

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Judas ya está e la desesperación absoluta y exclama aterrorizado:

–                       ¡Sí! ¡Ya lo sé! Sé que no puede perdonarme… ¡Lo sé! ¡Lo sé!… ¡Largo! ¡Largo! ¡Lárgate! ¡Déjame! No hay lugar donde el Caín de Dios pueda encontrar reposo…

–                       Vivir así no tiene sentido… Lo mejor sería que terminaras de una vez…con este absurdo tormento…

–                       ¡Muerte, ven a mí!

18muerte

–                       Ella no vendrá. Eres joven y fuerte. Necesitas ir a su encuentro…

–                       ¡Largo! ¡Muerte! ¡Muerte! ¡Déjame!…

Sale. Quiere huir despavorido… Y…

Se topa frente a frente con María que está de pié, en la puerta de la habitación donde la dejara Jesús.

Ella, al oír el ruido se asomó… Y vio a Judas. Se estremece al verlo, pero no lo maldice…

¡Está viendo a Satanás en él!

Ella que vive y respira siempre en el Cielo y que jamás ha bajado sus ojos de allá… Ella que siempre ha tenido a Lucifer bajo su calcañal; que siempre ha mirado sólo a Dios; no lo conocía…

Pero al mirar la cara del Traidor, lo mira por primera vez y lo está conociendo…

19mirada-letal

Y a la extraordinaria, santísima e intrépida Mujer; no le importa hablar con él, con tal de tratar de llegar, al espíritu muerto de Judas… 

La Virgen está muy pálida. Como si no tuviera sangre en las venas… Sus ojos llenos de dolor, son muy semejantes a los de su Hijo.

Judas se encuentra con esos ojos que lo miran dolorosos y compasivos, con la misma mirada con que acaba de mirarlo Jesús en la calle.

Y con un ¡Oh! De espanto, se adhiere más a la pared.

María dice dulcemente:

–                       ¡Judas!… Judas, ¿A qué has venido?

Las mismas palabras de Jesús, dichas con un amor doloroso.

20MIRADA

Judas las recuerda y lanza un grito aterrado…

La Virgen repite:

–                       Judas, ¿Qué has hecho? ¿Has correspondido a tanto amor con la Traición?

La voz de María es una temblorosa caricia.

Judas intenta escapar.

María le llama con una dulzura maternal increíble. Realmente es la Madre que interroga al hijo malvado, que se ha portado mal; pero al que no ha dejado de amar…

Es más de lo que Satanás puede soportar. Ella es la única creatura cuya santidad es algo tan portentoso y magnífico, que literalmente lo aniquila.

38LUCIFER

Lucifer decide huir despavorido…

En este momento, si Judas hubiera querido, hubiese sido salvado, porque tiene su voluntad totalmente LIBRE…  

La Presencia de su Vencedora es el máximo terror de su pavoroso y despiadado amo…

22MARIA

María insiste:

–                       ¡Judas! ¡Judas! ¡Detente! ¡Espera! ¡Escucha! Te lo digo en su Nombre: Él Perdona…

La voz de María. Su aspecto… Ha sido el golpe de gracia o de desgracia, porque la resiste.

21-ntra-sra-de-los-dolores

Judas escapa corriendo… Y…

Se encuentra con Juan que también viene corriendo hacia la casa, para acompañar a la Virgen.

La sentencia ha sido pronunciada. Jesús está apunto de emprender su camino hacia el Calvario. Es la hora de que la Madre sea llevada a donde está su Hijo…

Juan reconoce a Judas, aun cuando muy poco quede del hermoso Judas de hace unas cuantas horas…

Y le pregunta con manifiesto desprecio:

–                       ¿Tú aquí? ¡Maldición te caiga, Asesino del Hijo de Dios! El Maestro ha sido sentenciado a muerte. Alégrate si puedes, pero déjame libre el camino. Voy a llevar a su Madre. ¡Que Ella la otra Víctima, no te encuentre, sierpe horrenda!

Judas huye. Se envuelve la cabeza con los trozos del manto, dejando solo un resquicio para ver.

La poca gente que no ha ido al Pretorio al verlo, se hace a un lado. Como si evitase a un loco. Porque eso es lo que parece…

Judas corre y vaga por los campos. El viento le trae de vez en cuando, un eco de la gritería que lanza la turba. Y cada vez que Judas lo escucha, aúlla como un chacal.

Sacude su cabeza rítmicamente contra las paredes. Cada vez que ve un líquido, el que sea: agua; leche que un niño lleva en una jarra; aceite que sale de una botija…

Grita desesperado:

–                       ¡Sangre! ¡Sangre! ¡Su Sangre!

23GOTA

Se ha hecho hidrófobo.

Tiene ansias de beber en los arroyuelos o en la fuente, pero no puede. Dios se ha retirado de él y ya está sufriendo los tormentos de un condenado…

24infierno-

Y dice:

–                       ¡Es sangre! ¡Me ahoga! ¡Me quema! ¡Siento quemarme! ¡Su Sangre que ayer me ha dado se me ha convertido en Fuego! ¡Maldición sobre mí! ¡Maldición sobre Ti!

Sube y sigue subiendo por las colinas que rodean Jerusalén…  Sus ojos miran como fascinados al Gólgota. Desde lejos ve por dos veces que el cortejo desaparece por la subida.

Continúa mirando fascinado como la muchedumbre multicolor, va subiendo lentamente, hasta llegar a la cima del Gólgota… Mira y lanza un lamento lúgubre, que parece un aullido.

También Judas ha llegado a la cima del otro monte… Sobre un pequeño desfiladero que está cubierto de Olivos, el desgraciado apóstol está de pié, bajo un olivo al borde del precipicio…

Mira hacia el Gólgota. Ve que son levantadas las cruces y comprende que Jesús ha sido Crucificado…

25calvario

Satanás le muestra lo que sucede en el Monte Calvario…

En un lapso de tiempo muy corto, pero que a Judas le parece una eternidad, pasa velozmente ante su horrorizada mirada, todas y cada una de las escenas de su vida: los pecados cometidos, las oportunidades desperdiciadas, el desprecio hacia las enseñanzas de Jesús, el sufrimiento causado al prójimo por su egoísmo monstruoso, su idolatría y su egolatría en todas y cada una de sus facetas más sutiles…

Y sobre todo, los pecados cometidos contra Dios en la Persona Divina de Jesús… Y entonces comprende en toda su trascendencia, su Magna Traición y lo que realmente significa el haber sido el Verdugo Deicida…

Judas mira y se convulsiona.

26agonizante

Grita:

–                       ¡No, no! ¡No me mires! ¡No me hables! No lo soporto. ¡Muere! ¡Muere, maldito! ¡La muerte te cierre los ojos que me hacen temblar!  ¡Qué te cierre esa boca que me maldice!Pero también yo te maldigo porque no me has salvado…

El rostro de Judas está de tal modo transformado; que causa horror sobrenatural.

Es la cara de un condenado. Dos hilillos de baba, le resbalan de la boca. La mejilla donde lo mordió el perro, está verdosa e hinchada. Su cara como torcida, sus cabellos pegajosos, su barba crecida; le dan un aspecto muy lúgubre.

Sus ojos giran en sus órbitas manifestando un infinito tormento…

27lucifer (2)

Arranca de su cintura la faja de lana roja que le da tres vueltas. La amarra al tronco de un olivo y jala de ella con todas su fuerzas. Ve que resiste.

Entonces escoge un olivo para lo que intenta. El elegido es el que da al desfiladero con sus ramas. Sube sobre él. Amarra fuertemente una punta a la rama más gruesa y que da al precipicio. Hace luego un nudo corredizo. Por última vez ve hacia el Gólgota.

28CALVARIO

 Enseguida mete la cabeza entre el nudo. Se sienta en el borde y de un golpe, se lanza al vacío.

El nudo lo aprieta. Se sacude por algunos minutos. Se le saltan los ojos. Se pone negro. Abre la boca. Las venas del cuello se hinchan y se ponen negras. Da cuatro cinco patadas en el aire, en su última convulsión.

Le cuelga la lengua, negra y babosa… Los ojos se abren más, dejando ver el tomate inyectado de sangre. El iris del ojo se oculta bajo el párpado, dejando ver la esclerótica… Ha muerto.

El fuerte viento que sopla por la tormenta, bambolea el macabro péndulo… Y le hace dar vueltas como si fuera una horripilante araña junto a su tela…

29Judas_Hangs_Himself_(Judas_se_pend)_-_James_Tissot

El que es culpable, dondequiera ve sombras tenebrosas. La conciencia las crea, como un instinto natural que podría servir para arrepentirse.

Satanás por su parte, instiga estas sombras y su maligna astucia las convierte en una apariencia engañosa, que arrastra a la desesperación.  El alma que es llevada a este punto, se convierte en su esclava.

En el proceso para llegar hasta aquí, el primer paso es la duda… en espiral descendente se llega hasta la desesperación. Y ésta lleva a cometer el Último Crimen: el Suicidio.

30luzbel

A Judas, el Padre de la Mentira le ha mostrado una escena real: La Crucifixión…   Mezclada con un engaño: El Salvador maldiciéndolo.

Judas se traga el cebo, con sedal y plomada. Y sella su propia condenación…

Si al menos hubiese recordado que Satanás es el Maestro del Engaño…

Las palabras que en realidad Jesús estaba pronunciando son:Padre, perdónales; porque no saben lo que hacen…’

El remordimiento lo hubiera podido salvar. Si lo hubiese empleado para arrepentirse… Si hubiese guardado en su corazón la Primera Lección que recibió de Jesús, su historia hubiese sido muy diferente…

Pero él, no quiso. A su traición criminal que hubiese encontrado misericordia, en la inclinación infinita de amar de Jesús; añadió blasfemias.

La resistencia a la voz de la Gracia que le hablaba por medio de los recuerdos, de los temores, de su Sangre, de su manto, de su mirada; por medio de los restos de la Eucaristía instituida…

31sangre

De las palabras de María… él resistió a todo. Quiso resistir; como había querido traicionar. Como quiso maldecir, como quiso suicidarse.

La voluntad es la que vale en todas las cosas, sean buenas o malas.

¿Para qué arrojar el precio de la traición; cuando hacerlo no es más que el fruto de la Ira por el desengaño y no de una voluntad de querer arrepentirse?

32Judas

Judas no quiso. Somos dueños absolutos de la voluntad y ella nos puede dar el Cielo o el Infierno. Cuando se quiere permanecer en la culpa… Satanás es un amo cruel e implacable.

33satanas

María le dijo: “Arrepiéntete, Judas. Él perdona…”

Si en lugar de rechazarla y huir, se hubiera arrojado a sus pies pidiendo: ¡Piedad!…  Ella, la Misericordiosa; lo hubiera recogido como a un herido. Y en las heridas que Satanás le había hecho. En las que inoculó el veneno de la Traición, María habría derramado su llanto que salva.

34arrepentimiento

Lo habría llevado a los pies de la Cruz, tomándolo de la mano para que Satanás no se lo pudiese arrebatar y no lo golpearan los discípulos. Lo hubiera llevado para que su Sangre hubiera caído directamente sobre él: el más grande de los pecadores.

En el Calvario el Crucificado está con los brazos abiertos y enclavados; para deciros que os ama. Que no quiere; que no puede castigaros, porque os ama. Que prefiere no poderos abrazar… Único dolor en su actitud de Crucificado; antes que estar libre para castigaros. El Crucificado espera sólo una palabra: ¡Jesús, sálvame!…

35luz_en_el_horizonte-1440x9002t

El Crucificado: Esperanza Divina para los que se arrepienten y Quieren dejar la culpa…  Para los impenitentes es objeto de un gran pavor, como Judas. Que los hace blasfemar y emplear la violencia contra sí mismos. Son asesinos de su propio cuerpo; de su propia alma, por su persistencia en la Culpa.

Y la actitud del que es Bueno; del que se dejó inmolar con la esperanza de salvarlos; toma forma de un espectro pavoroso…

Cuando Judas dejó de creer en Jesús, en la satisfacción del dinero; en la ambición del poder y en la protección humana: se suicidó.

36judas ahorcado

No fue por el remordimiento de su delito. De haber sido así, se habría matado en cuanto se dio cuenta de que Él lo sabía…  Más no fue así. Ni después del Ósculo Infame y el saludo amoroso de Jesús. Tampoco cuando lo vio escupido; amarrado y arrastrado fuera, entre mil insultos.

Sólo  después de haber comprendido que el Sanedrín no lo favorecía; que había instigado el delito y se habían servido de él, para luego volverse en su contra. Y solo después de haberse convencido que ni el poder, ni el dinero llegaban… Sólo entonces se mató.

Después de la Traición, todo quedó claro ante sus ojos y se dio cuenta de que nada de esto lo hacía feliz… Y de la oscuridad de su desesperación, que lo tenía en la Nada; se arrojó a la oscuridad horripilante del Infierno… 

37falling_into_hell

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

218.- IRA DEL VIERNES SANTO


1camino al calvario

                    Mientras Jesús avanza penosamente por las calles de Jerusalén con la Cruz a cuestas, los lamentos de los poquísimos buenos se pierden, ahogados por la gritería infernal de blasfemias, del coro de demonios en que se han convertido la mayoría de los asistentes a este Deicidio.

3terc-caida

Después viene el Dolor de la Tercera y completa Caída. Esta vez no es porque haya tropezado, sino porque perdió las fuerzas al sufrir un síncope. Cae cuán largo es. Pegando su rostro contra las baldosas y bajo el peso de la Cruz que le ha caído encima.

2tercera caida

Los soldados tratan de levantarlo, pero parece como si estuviera muerto.

1jtercera-caida

Van a avisar al centurión y mientras van y vienen…

4jtercera-caida1

Jesús vuelve en Si…

1caida

Y lentamente con la ayuda de dos soldados, de los que uno ha levantado la Cruz y del otro, que lo ayuda a ponerse de pie.

1jlevantando la cruz

Se coloca en su lugar, pero está completamente agotado.

1jcruz

La gentuza grita:

–                       Procurad que no muera más que en la Cruz.

Los sacerdotes y los Escribas dicen a los soldados romanos:

–                       Si lo hacéis morir antes, responderéis ante el Procónsul.

–                       Tenedlo muy en cuenta.

–                        El reo debe llegar vivo al suplicio.

Los legionarios los fulminan con la mirada; pero su disciplina no los deja hablar. Longinos piensa como los judíos, que Jesús puede morir en el camino…

1viacrucis-segunda-estacion

Y quiere evitarse dificultades. Conoce su deber de Jefe de la Ejecución y provee de un modo que desorienta a los judíos. Ordena emprender el largo camino que sube en espiral por el monte y que es menos escarpado.  Este sendero es más largo; pero más frecuentado, por ser menos pesado.

La gente que sigue a Jesús aúlla de rabia, al ver que se desvanece su deseo de no perderse ni un jadeo, ni un gesto de dolor del Sentenciado.

Jesús llega hasta donde están  sus discípulas…

Están todas, menos a las que ordenó expresamente que no fueran al Templo, porque celebrarían con Él la Pascua suplementaria…

Ellas lloran abiertamente y se inclinan profundamente en señal de saludo. Luego, valerosamente avanzan, para acercarse a Él.

1hijas-jerusalen

Los soldados intentan detenerlas, pero Claudia retira el velo de su cara y el decurión se queda pasmado al reconocer el rostro lloroso de la esposa del Procónsul.

claudia procula-sebastian montes

Claudia Prócula dice:

–                       Déjanos estar unos momentos con Él.

El militar hace una reverencia y ordena que las dejen pasar inmediatamente.

Se acercan a Jesús llorando…

Se arrodillan a sus pies…

Y Claudia dice:

–                       Maestro te amamos. Tú Eres Dios… -Y no puede continuar porque el llanto, se convierte en un sollozo….

Él se detiene exhausto… Y sin embargo les sonríe…

Juana de Cusa tiene en su mano una jarra de plata y la ofrece a Jesús, que jadea tanto que aunque quisiera…  ya no puede beber.

En este improvisado descanso, Jesús con la mano izquierda se seca el sudor y la sangre que le cae en los ojos y corre por sus mejillas amoratadas y el cuello; en el que se notan las venas hinchadas por el esfuerzo del corazón, hasta que le empapa todo el pecho.

1lienzodnique

Nique trae consigo a una joven criada, con  pequeño cofre… Lo abre y saca un lino finísimo. Es cuadrado. Lo ofrece al Redentor que lo toma.

Y como Jesús no puede hacerlo con una sola mano; la afligida Nique lo ayuda, procurando no moverle la corona.

Jesús oprime el fresco lino, sobre su pobre rostro como si encontrara en él un gran consuelo. Y lo mantiene así por unos momentos.

Luego devuelve el lino y dice:

–                       Gracias Juana. Gracias Nique. Sara, Marcela, Elisa, Lidia, Ana, Valeria y tú,…  Claudia… ¡Benditas seáis!…  Pero no lloréis por Mí,…  hijas de Jerusalén. Sino por los pecados…  Los vuestros y por los de ellos… De vuestra ciudad… Bendice Juana,… de no tener más hijos… Mira… Es piedad de Dios… No tener más hijos… Vosotras madres,… llorad por vuestros hijos…

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Porque esta hora… no pasará sin castigo… Y… ¡Qué Castigo!… Así es para el Inocente…  Lloraréis…. de haber concebido y de tener… todavía vivos los hijos…  Las madres… de aquella hora… Llorarán,… Porque en verdad… os digo, que… será afortunada… quien en ese entonces… caiga bajo los escombros… Os bendigo… Idos a casa… Rogad por Mí…

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En medio de clamores, de llantos y de injurias de los judíos; Jesús emprende de nuevo el camino…

Nuevamente está bañado de sudor. También los soldados y los otros dos que van al suplicio, sudan. Porque el sol de un día que amenaza tempestad, cae como fuego ardiente. ¿Qué no sentirá Jesús, con su vestido de lana que le dio Herodes y que trae sobre los azotes?…

Pero no lanza ni un lamento. Pese a que el camino es menos pendiente y no hay las piedras sueltas que había en el otro; tan peligrosas para sus pies que va arrastrando; Jesús vacila cada vez más. Yéndose contra una o contra otra fila de los soldados; camina siempre más encorvado.

1jesus_cargando_cruz

Los militares piensan que podrán ayudarle atándolo con dos cuerdas a la cintura, para poder sostenerlo. Lo logran, pero no le quitan el peso. Las cuerdas al dar contra la Cruz, la mueven continuamente sobre la espalda y mueven también la corona que ha herido la frente de Jesús, que parece un tatuaje sangriento.

Además, los lazos le restriegan la cintura donde hay tantas heridas que de nuevo se abren, pues la túnica blanca se tiñe de rojo. Y por quererlo ayudar, lo hacen sufrir más…

Continúa el camino. Da vuelta al monte y se encuentran a María y a Juan.

Hay sombra detrás del declive del monte y Juan la ha llevado allí para protegerla del sol y hacer que descanse un poco.

María está de pié, apoyada contra la tierra. Pálida como un cadáver, agotada, jadeante. Con su vestido azul oscuro, casi negro.

María y Martha, las hermanas de Lázaro; junto con las demás mujeres, están en medio del camino y espían si llega el Salvador.

Al ver a Longinos, corren a avisarle a María. Ella, sostenida por Juan se separa del monte y espera…

1maria y juan

El centurión, desde lo alto de su caballo, mira la palidez de María, muy majestuosa en su Dolor. Y a su rubio y joven acompañante, que tiene también los ojos azules y está tan pálido como Ella. Mueve la cabeza al pasar, seguido de sus once de a caballo.

Cuando pasan los de infantería, María valerosamente trata de pasar entre ellos para alcanzar a su Hijo, pero empiezan a llover piedras y los legionarios la rechazan con las astas.

1camino-calvario-jesus-virgen

Son los judíos que protestan por tanta compasión y gritan:

–                       ¡Pronto!

–                       ¡Pronto!

–                       ¡Mañana es Pascua!

–                       Hay que acabar esta misma tarde.

–                       ¡Cómplices!

–                       ¡Befadores de nuestra Ley!

–                       ¡Opresores!

–                       ¡Muerte a los invasores y a su Mesías!

–                       ¡Lo aman!

–                       ¡Eh, cómo lo aman!

–                       ¡Os lo regalamos!

–                       ¡Metedlo en vuestra maldita urbe!

–                       ¡Os lo damos!

–                       ¡No lo queremos!

–                       ¡La carroña a las carroñas!

–                       ¡La lepra a los leprosos!

Longinos pierde la paciencia, da órdenes. Espolea su caballo, seguido por diez lanceros contra la chusma que insulta y otra vez huye.

1longinos

Cuando hace esto, ve una carreta parada que había subido hasta allí. Es de las huertas que hay en la falda del monte y que está esperando con su carga de verduras a que pase la multitud, para ir a la ciudad.

La conduce un hombre como de unos cuarenta años, que junto con dos hijos que están recostados en el montón de verduras, miran y se ríen de los judíos que salieron huyendo.

Longinos lo mira, piensa y le ordena:

–                       ¡Oye! ¡Ven aquí!

Es un hombre de Cirene que finge no oír.

Pero con Longinos nadie juega. Repite la orden en tal forma, que el cireneo deja las riendas del borrico a uno de sus hijos y se acerca al centurión.

Longinos le pregunta:

–                       ¿Ves a ese hombre?

acristo

Y al hacerlo se vuelve para señalar a Jesús. En ese momento, ve que María suplica a  los soldados, que la dejen pasar.

Siente compasión y grita:

–                       ¡Dejadla pasar!  -y volviéndose hacia el cireneo, agrega-  No puede seguir así… Tú estás fuerte. Toma su Cruz y llévasela hasta la cima.

El hombre objeta:

–                       No puedo. Tengo el asno. Es asustadizo… Los muchachos no pueden sujetarlo…

Longinos le replica severo:

–                       Ve, si no quieres perder el asno y que se te den veinte azotes.

El hombre no se opone más.

Grita a los muchachos:

–                       ¡Volved a casa y pronto! Decid que no tardo en regresar…

Y va donde está Jesús…

1jencuentro-maria

Llega en el momento en que Jesús se vuelve hacia su Madre, a la que acaba de ver, ahora que Ella se ha acercado. Porque camina tan inclinado y con los ojos casi cerrados; como si estuviese ciego.

Grita:

–                       ¡Mamá!

Es la primera palabra que manifiesta su dolor desde que está sujeto a Padecer. En ese grito están todos y cada uno de sus dolores del alma; de su corazón; de su cuerpo.

Es el grito agudo y destrozado del niño que muere solo. Entre verdugos. En medio de los peores tormentos… Que tiene miedo hasta de su propio aliento.

Es el lamento de un niño que delira, aterrorizado por visiones horrorosas…Con las que  Satanás no ha dejado de atormentarlo desde el Getsemaní.

1luzbel

Busca su Madre para que con su beso fresco, calme el ardor de la fiebre y para que con su voz ahuyente los fantasmas… Ella… La Poderosa Vencedora del Maligno…

1maria-dolorosa

 Para que su abrazo haga menos terrible la muerte… Para que con su presencia reciba la fuerza que necesita, para sufrir el Sacrificio final…

María se lleva la mano al corazón, como si hubiese recibido una puñalada. Se le ve que levemente vacila. Pero se recupera pronta, apresura el paso y con los brazos tendidos hacia su Hijo…

Grita:

–                       ¡Hijo!

Lo dice en tal forma, que solo el que tenga corazón de hiena, puede permanecer impasible.

Hasta los romanos se conmueven. Y eso que son hombres con cicatrices en sus cuerpos…Acostumbrados al  horror y a la violencia de la guerra, a las armas, a la muerte… Estas palabras que los estremecen, son las mismas para todos, en todos los idiomas. Donde quiera que se digan hacen nacer sentimientos del amor y la ternura más sublimes…

1jencuentro

El Cireneo también se estremece. Como ve que María no puede abrazar a su Hijo, pues aunque levemente lo tocara, sería una tortura, Ella se abstiene. Los sentimientos más santos tienen un pudor profundo. Buscan que se les respete o que se les compadezca. No que se les burle o que se les mire con curiosidad.

Se miran… Y sólo ambos corazones angustiados, se besan… En medio de la Ira del Viernes Santo, María se ha encontrado con su Hijo, en aquel cruce del Gólgota.

Las palabras: ¡Mamá! e ¡Hijo! Encierran un significado que solo ellos conocen… Están rodeados de la Blasfemia; de la Crueldad, del Desprecio, de la Curiosidad.

Resulta inútil frente a estas cuatro Furias, hacer manifestación alguna de sus corazones con sus latidos más santos. Se abalanzarían sobre ellos, para herirlos aún más; porque cuando los hombres llegan al colmo del mal; son capaces de cualquier delito no solo contra el cuerpo; sino contra la mente y los sentimientos de sus semejantes.

Se miran…

1jencuentro2

Jesús, que acaba de hablarles a las mujeres compasivas instándolas a que lloren por los pecados del mundo; no hace sino mirarla fijamente, a través de los velos del sudor, del llanto, del polvo y de la sangre; que forman una costra en sus párpados… Él sabe que María ruega por el mundo y que Ella hubiera querido volcar el Cielo en su auxilio aliviándole no el suplicio; pues éste debe cumplirse en virtud de un decreto eterno.

Sino la duración del mismo. Lo hubiera querido aún a costa de un martirio de toda su vida. Pero se ve impotente. Es la Hora de la Justicia. Él sabe que Ella le ama más que nunca y Ella a su vez sabe cuánto le ama Él. Y que más que el velo de la piadosa Verónica y que cualquier otra asistencia, le consolaría tanto un beso de su Madre…  Pero hasta esta tortura es precisa para redimir las culpas del desamor.

1jesus-maria-calvario

Sus miradas se encuentran. Se enlazan y se apartan, lacerando sus corazones… El cortejo emprende de nuevo la marcha, al empuje del pueblo enfurecido y que los separa, haciendo a un lado a la Virgen contra el monte, expuesta a que ahora se burlen también de Ella…

Y la chusma zarandea y lleva a empellones a la Víctima hacia su altar…   Ocultándola de la otra Víctima que ya se encuentra sobre el Altar del Sacrificio: la Madre Dolorosa.

El Cirineo se acerca a Jesus y toma la cruz…

1jcireneo

Él, libre del peso camina mejor. Jadea fuertemente. Como ya no trae las manos ligadas,  se lleva con frecuencia la mano derecha a la región esterno-cardiaca como si tuviese una herida y un gran dolor en el corazón.

Se echa los cabellos, empapados de sangre y de sudor, hacia las orejas; para sentir el aire sobre su rostro lívido. Se desata el cordón del cuello, porque le molesta para respirar… Los pies de Cristo, que tanto caminaron sobre el suelo de Palestina para hacer el Bien, ahora lo sienten más áspero e ingrato para su caminar;  por la mala voluntad humana.

1viacrucis

Más que las piedras, lo golpean el odio, la maldad, la ira, la violencia y la destrucción…

María se ha hecho a un lado, con las mujeres. Sigue el cortejo, una vez que ha pasado. Luego por una vereda, se dirige a la cima del monte; desafiando los insultos de la plebe enfurecida.

Como Jesús está ya libre, el último tramo que faltaba, se hace más pronto. Ya están cerca de la cima llena de gente vociferante…

Longinos se detiene y da orden de que a todos sin excepción los echen para abajo, para que la cima, lugar de la ejecución, quede totalmente libre.

La mitad de la centuria cumple sus órdenes empleando sus lanzas. Bajo la granizada de golpes y palos, los judíos son desalojados. Quieren quedarse en la explanada que hay abajo; pero los que están allí no lo permiten y se arma una gran riña… Todos parecen haber enloquecido.

1legionario--en-el-frente-

El Calvario en su cima tiene la forma de un trapecio irregular. Sobre esta explanada hay tres agujeros profundos, cubiertos con ladrillos o pedazos de pizarra.

Cerca hay piedras y tierra para reforzar las cruces. Otros agujeros están llenos de piedras. Es evidente que según el número de los sentenciados, es como se abren los hoyos…

Los soldados que arrojaron a la gente de la cima; usando la fuerza, calman la pelea que entre sí han trabado los judíos y abren paso para que el cortejo continúe su marcha sin dificultad.

Forman una valla, mientras los tres sentenciados, rodeados de jinetes y protegidos por detrás por la otra media centuria; llegan hasta el punto donde deben detenerse: a los pies de la plataforma natural que es la cima del Gólgota.

Aquí están las Marías y las demás discípulas. Claudia Prócula y las romanas se han quitado los velos que les cubrían el rostro y no les importa manifestar su dolor, sus lágrimas y su adhesión al Nazareno… Enmedio de todo un pueblo enardecido por el Odio más feroz.

1claudia-prócula

Los judíos que las han reconocido muestran su asombro, pero aprovechan la oportunidad  y su presencia para mostrarles su desprecio a los paganos, que hacen ‘dioses de cualquier cosa’…. Y siguen con su andanada de blasfemias contra Jesús y la Virgen Madre…  Y de injurias más floridas, contra los opresores…

Los pastores que lucharon contra los judíos que querían expulsarlos, pero su fuerza que duplica el amor y el dolor, los hizo vencer. Han formado un semicírculo libre, contra el que los cobardes judíos sólo se atreven a lanzar amenazas de muerte y enseñarles los puños. Porque los bastones de los pastores son gruesos y pesados…

La fuerza de sus músculos ya la probaron y resultó ser mucho mayor de lo que pudieron imaginar. Se necesita un valor extraordinario para quedarse allí y desafiarlo todo; aunque sean pocos y se les tome por galileos y seguidores del Rabí Galileo.

Es el único lugar del Calvario, donde no se maldice a Jesús.

Los tres lados que bajan a la hondonada sin ninguna escarpadura, están llenos de gente. No se distingue el suelo amarillento. Bajo los rayos del sol, la multitud da la impresión de ser un prado florido, de corolas de todos colores; ¡Tan apretados se ven los capuchos y los mantos!

Más allá del riachuelo, por el camino se ve más gente y también más allá de las murallas. El resto de la ciudad está vacío y silencioso; todos están aquí. Todo el amor y todo el Odio. Todo el silencio que ama y perdona. Toda la maldad que odia y maldice.

1despojadovestiduras

Los encargados de la ejecución preparan sus instrumentos y limpian bien los hoyos.

Los sentenciados esperan en el centro.

Los judíos que se han refugiado en el rincón opuesto a donde están las mujeres, las insultan y…

Especialmente a la Madre de Jesús:

–                       ¡A la muerte los Galileos!

–                       ¡A la muerte, galileos malditos!

–                       ¡A la muerte, el Galileo blasfemo!

–                       ¡Clavad también en la Cruz al seno que lo llevó!

1dolorosa

–                       ¡Mueran las víboras que paren demonios!

–                       ¡A la muerte las rameras de Satanás!

–                       ¡A la muerte!

–                       ¡Limpiad a Israel de las mujeres que se unen a los machos cabríos!…

Longinos que ha bajado del caballo, mira a la Virgen… Y ordena callar aquella gritería.

La media centuria que estaba detrás de los condenados y que es comandada por Octavio, ataca la chusma y limpia la plazoleta, mientras los judíos escapan por el monte, pisoteándose unos a otros.

Los soldados de la caballería, bajan de sus monturas y llevan los corceles a la sombra.

El centurión Octavio, baja de su caballo y se dirige a la cima.

Juana de Cusa lo detiene y le da una jarra de plata y una bolsa. Luego regresa al ángulo de la plataforma, donde estaba. Y se junta con las otras discípulas.

Arriba todo está listo. Se hace subir a los sentenciados.

Jesús pasa otra vez cerca de su Madre…

A María se le escapa un gemido que Ella misma trata de sofocar, llevándose el manto a la boca.

Al ver esto, los judíos se carcajean y se burlan de Ella…

1madre-dolorosa

El manso Juan que con un brazo sostiene a María, vuelve la cabeza hacia ellos con una mirada feroz…

En cuanto los sentenciados están sobre el cadalso, los soldados rodean la plazoleta por los tres lados. Solo queda vacío el que está escarpado.

El centurión Longinos,  ordena al Cireneo que se vaya, pero él prefiere quedarse y se va con los galileos a compartir con ellos los insultos que están recibiendo y manifestando así una adhesión silenciosa a los fieles a Jesús.

En medio de maldiciones, los ladrones echan al suelo sus cruces.

Jesús está silencioso. El Camino Doloroso, ha terminado…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

217.- REY DE LOS JUDÍOS


1Eye_View_of_the_Forum_Jesus_Hears_His_Death_Sentence_-_James_Tissot

Juan está tan pálido, que con su túnica color lavanda, su cara parece la de un ahogado. Del alegre Juan de pocas horas antes no queda nada, sino un ascua de ira que apenas logró contenerse, para no golpear a Judas cuando se lo encontró…

Se ha encerrado en el Cenáculo y cae de rodillas contra el asiento donde estuvo Jesús y llora al llamarlo en su dolor. Besa el mantel, en el lugar donde el Maestro puso sus manos juntas. Acaricia el cáliz que el Maestro tuvo entre sus manos…

Luego dice:

–                       ¡Oh, Dios Altísimo, ayúdame! ¡Ayúdame a decirlo a su Madre! ¡No tengo valor!… y sin embargo debo decírselo. Debo hacerlo porque me he quedado solo.

Se levanta y se queda indeciso.

–                       ‘¡Vamos!’ Se dice a sí mismo; pero no se mueve.

Recuerda todo lo sucedido en la Cena y acaricia las toallas, el cáliz, el pan del que Jesús tomó un pedazo para dárselo a Judas. Los besa y se los prieta contra el corazón como una reliquia. Suspira y camina con pasos lentos, hacia la habitación de la Virgen.

Ella está en la puerta, pues lo oyó llegar.

Juan la mira. Quiere hablar. Y no dice nada. Inclina la cabeza, porque está  avergonzado de su debilidad.

María le dice:

–                       Ven aquí, Juan. No llores. Tú no debes llorar. Tú siempre lo has amado y lo has contentado. Que esto te consuele.

Murillo, Mater Dolorosa -  -

Lo toma de la mano y lo lleva a la habitación como si fuera un niño. Le pone sobre la cabeza su mano temblorosa y Juan cae de rodillas.

Y con la cara contra el suelo sollozando, toma el borde del vestido de María y suplica:

–                       ¡Perdón,  perdón! ¡Madre, perdón!

María afligida, le pregunta:

–                       ¿Qué debo perdonarte, pobre hijito? ¿Qué? ¡A tí, nada!

Juan levanta su cara y grita:

–                       ¡Porque lo abandoné! ¡Porque huí! ¡Porque no lo defendí! ¡Oh, Maestro mío, Perdón!  ¡Debería haber muerto antes que haberte dejado! ¡Madre, Madre!… ¿Quién me quitará este remordimiento?

María hace una pausa entre frase y frase:

–                       Calma Juan. Él te perdona. Te ha perdonado ya. Jamás ha pensado en tu extravío. Te ama.

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–                       Ni siquiera anoche mismo pude comprenderlo… Me dormí, cuando Él nos pidió que veláramos. ¡Abandoné a mi Jesús! Luego escapé cuando aquel Maldito llegó con los verdugos…

–                       Juan, no maldigas. No odies Juan. Deja al Padre que Él juzgue. Escucha: ¿Dónde está ahora?

–                       Madre… yo… Madre… ha sido…

–                       Ha sido condenado. Lo sé… Te pregunto. ¿En estos momentos, en dónde está?

–                       Hice todo lo posible porque me viese. Procuré recurrir a los que pueden hacer… que sufra menos por compasión. No le han hecho mucho mal…

–                       No mientas, Juan. Ni siquiera por compasión a una madre. No lo lograrías. Sería inútil. Lo sé. Desde anoche lo he seguido en su Dolor…  No lo ves, pero mi cuerpo ha sido azotado con los mismos flagelos. Sobre mi frente he sentido las espinas. He sentido los golpes… Todo.

4Mater-Dolorosa-Attributed-to-Jos-Joaqun-Magn-

Pero ahora no veo más… ¡Ahora ignoro dónde está mi Hijo, condenado a la Cruz!… ¡A la Cruz!… ¡Oh, Dios dame fuerzas! ¡Él debe verme! No debo sentir mi dolor, mientras Él siente el suyo. Cuando… todo haya terminado…  haz que muera, ¡Oh, Dios! Si quieres. Ahora no. Por Él, no. Para que me vea. ¡Vamos Juan! Dímelo… ¿Dónde está Jesús?

–                       Sale de la casa de Pilatos. Eso que oyes es la gritería que lanza la plebe a su alrededor. Está amarrado en las escaleras del Pretorio esperando la Cruz. O bien, ya va hacia el Gólgota.

–                       Háblale a tu madre, Juan. Y a las otras mujeres. Y vámonos…

María se arropa en su manto, haciendo que le llegue hasta los ojos, sobre el velo que le cubre la cabeza y que se ha envuelto en el cuello. No llora, pero sí tiembla. Abre la boca para respirar, como si le faltase el aire.

Juan llega seguido por las mujeres que vienen llorando.

María les ruega:

–                       ¡Hijas, calmaos! ¡Ayudadme a no llorar! El que se lamenta no consuela… Vámonos…

Y se apoya en Juan que la guía y sostiene como si estuviese ciega…

5mater dolorosa

Mientras tanto en el Pretorio…

La sentencia ha sido dictada.

Longinos, encargado de presidir la ejecución, da sus órdenes.

Y Jesús es desligado de las manos…

6esperandolacruz

Antes de que Jesús sea sacado a la calle para recibir la Cruz y ponerse en camino; Longinos  lo ha mirado varias veces con una curiosidad impregnada de compasión. Y con la experiencia de alguien que conoce ciertas cosas…  Se acerca a Jesús con un soldado y le ofrece una copa con un líquido que vacía de una cantimplora militar diciéndole:

–           Te hará bien. Haz de tener sed. Afuera hace sol y el camino es largo.

Jesús responde:

–           Dios te pague tu compasión. Pero no te prives de ello.

Longinos dice:

–           Yo soy sano y fuerte. Y Tú…  No me privo. Y luego… Lo hago gustoso con tal de darte algún consuelo. Toma un sorbo para mostrarme que no odias a los paganos…

Jesús no rehúsa más y toma un sorbo. Cómo tiene las manos desligadas, pues ya no tiene la caña, ni la clámide. Lo hace por Sí Mismo. No bebe más, a pesar de que la bebida está fresca y es buena. Que le ayuda para la fiebre que se nota ya en las estrías rojizas de sus pálidas mejillas. Y en sus labios secos y agrietados…

Longinos lo anima:

–           Toma. Toma. Es agua con miel. Ayuda. Quita la sed. Siento compasión por Ti, de veras. Tú no eres el hebreo a quién se debía matar. ¡Bueno! Yo no te odio…  Y procuraré hacerte sufrir lo menos posible.

Jesús no bebe más. Realmente tiene sed. La sed de los desangrados y calenturientos. Sabe que no es una bebida narcotizada y de buena gana bebería; pero no quiere disminuir su sufrimiento porque quiere expiar completamente y devolver más sanos a los hijos al Padre Celestial. Y más que el agua con miel, lo consuela la compasión del romano.

1_dolor

Jesús le dice:

–           Dios te pague este consuelo con bendiciones.

Y trata de sonreírle con su boca hinchada, herida; que dolorosamente se cierra, porque entre la nariz y el pómulo derecho, se está hinchando cada vez más la parte donde le golpearan con el asta en el patio interior, después de la Flagelación…

Llegan los dos ladrones, rodeados cada uno por una decuria. Es la hora de ponerse en marcha.

Longinos da sus últimas órdenes. Una centuria se forma en dos filas distantes unos tres metros la una de la otra.

Otra centuria, comandada por el centurión Octavio, se acomoda para rechazar a la gente que pueda estorbar al cortejo.

Una decuria de soldados montados en caballos, va encabezada por el que lleva las insignias. Un soldado de infantería tiene las riendas, del caballo ruano del centurión. Longinos sube y se dirige a su lugar. Unos dos metros delante de los once de a caballo.

8longinos (2)

Traen las cruces. Las de los dos ladrones son más cortas. La de Jesús es más larga. Su palo travesaño mide como cuatro metros.

Antes de poner la cruz sobre Jesús, le cuelgan al cuello la tablilla en que se lee:

“Jesús Nazareno Rey de los Judíos”

El lazo con que va amarrada, pega contra la corona que se mueve, rasga la piel y penetra en diferentes lugares, causando nuevos dolores y haciendo que brote más sangre.

La gente sádica se ríe de gusto, insulta, blasfema.

Todo está listo.

1jcargando

Longinos da la orden de ponerse en marcha:

–                       Primero el Nazareno. Detrás los dos ladrones. Una decuria alrededor de cada uno. Los otros siete formen ala y refuerzo. El soldado que haga herir a muerte a los condenados, será responsable de ello.

Y salen del Pretorio.

Comienza el Camino al Calvario…

9torre-antonia

Jesús baja los tres peldaños que llevan del Pretorio a la plaza.

Inmediatamente se ve que está muy débil, pues sus movimientos son vacilantes. Estorbado por la cruz, que le oprime la espalda llagada. Por la tablilla escrita que se balancea hacia delante y le corta el cuello. Por las diferentes posiciones que toma la cruz al moverse Jesús, para bajar los escalones y por lo áspero del suelo.

Los sacerdotes y los judíos, ríen al ver que se bambolea como un ebrio.

Gritan a los soldados:

–                       Pegadle.

–                       Hacedlo caer.

–                       ¡Al polvo, el blasfemo!

Los soldados cumplen solo con lo que deben y ordenan a Jesús que se meta a la mitad del camino y que avance.

Longinos espolea su caballo y el cortejo se pone en marcha lentamente.

Longinos quisiera hacerlo más rápido, tomando el camino más corto que lleva al Gólgota, porque no está seguro de la resistencia de Jesús…

10longinos

Pero la chusma de judíos, no es del mismo parecer.

Los más astutos se han adelantado hasta el cruce donde la calle se bifurca, una hacia las murallas y la otra hacia la ciudad. Y arman confusión cuando ven que Longinos trata de tomar el camino hacia la muralla.

Furiosos gritan:

–                       ¡No puedes hacerlo!

–                       ¡No puedes hacerlo!

–                       ¡Es ilegal!

–                       La Ley dice que los condenados deben ser vistos por la ciudad donde pecaron.

Por amor a la tranquilidad, Longinos da vuelta por la calle que va a la ciudad y avanza un poco, pero hace señal a un decurión de que se le acerque y le da órdenes en voz baja.

11-DecurionRomanomontado

El oficial va rápido y transmite la orden a cada jefe de decuria…

Luego regresa  y rinde parte.

Jesús camina jadeando. Cada hoyo de la calle es una trampa para su pie vacilante y un tormento para su espalda llagada, para su cabeza coronada de espinas, sobre la que cae un sol ardiente, que de vez en cuando se esconde tras un montón de nubes plomizas.

Jesús está congestionado por la fatiga, la fiebre, el calor. La luz del sol y el ruido de la gente lo hieren y lastima sus oídos… Cierra un poco sus ojos; pero tiene que abrirlos, porque tropieza con piedras y hoyos.

Cada tropiezo le causa dolor, porque la cruz se mueve bruscamente e incrusta la corona de espinas. La llaga de la espalda se hace cada vez mayor y el dolor aumenta.

12via-dolorosa

Los judíos ya no pueden pegarle directamente, pero le siguen lanzando piedras y palos. Las pedradas en las plazuelas y los palos en las vueltas, por las callejuelas que suben y bajan con escalones, en las cuales el cortejo se hace más lento. No les importa desafiar las lanzas romanas, con tal de herir a Jesús.

1jcruz

Los soldados lo defienden como pueden. Pero al hacerlo lo golpean, porque las lanzas que blanden al aire son largas, lo alcanzan y lo hacen tropezar. Llegados a un determinado punto, los legionarios hacen una maniobra impecable y pese a los gritos y amenazas; el cortejo toma bruscamente por una calle va derecho a las murallas. Es de bajada y acorta el camino al lugar del suplicio.

Jesús jadea mucho más. El sudor le baña el rostro, junto con la sangre que le brota de las heridas causadas por la corona de espinas. El polvo se le adhiere al rostro sudado y lo mancha con huellas extrañas. Porque todavía sopla el viento, con rachas a intervalos que arrastran consigo inmundicias; que le pegan en los ojos y en la garganta.

1puerta judiciaria

En la Puerta Judiciaria, se ha reunido mucha gente. Un poco antes de llegar allí, la intervención pronta de un soldado sobre el que está a punto de caer, impide que Jesús caiga en tierra.

La gentuza a carcajadas le grita:

–                       ¡Déjalo!

–                       A todos decía: ‘Levántate’

–                        Que Él se levante ahora.

Más allá de la Puerta, está el torrente del Cedrón con su puente. Otra fatiga más para Jesús que al caminar sobre esas vigas mal unidas, sobre las que rebota con mayor fuerza la Cruz, aumenta aún más su ya infinito Dolor.

14jcargando la cruz (1)

Y una nueva ocasión para que los judíos puedan arrojar sus proyectiles. Las piedras del riachuelo vuelan por el aire y lo golpean. Avanzan un poco más y… Pero al hacerlo lo golpean; porque las lanzas que blanden al aire son largas, lo alcanzan y lo hacen tropezar. Llegados a un determinado punto, los legionarios hacen una maniobra impecable y pese a los gritos y amenazas; el cortejo toma bruscamente por una calle va derecho a las murallas. Es de bajada y acorta el camino al lugar del suplicio.

Jesús jadea mucho más. El sudor le baña el rostro, junto con la sangre que le brota de las heridas causadas por la corona de espinas. El polvo se le adhiere al rostro sudado y lo mancha con huellas extrañas; porque todavía sopla el viento, con rachas a intervalos que arrastran consigo inmundicias; que le pegan en los ojos y en la garganta.

En la Puerta Judiciaria, se ha reunido mucha gente. Un poco antes de llegar allí, la intervención pronta de un soldado sobre el que está a punto de caer, impide que Jesús caiga en tierra.

La gentuza a carcajadas le grita:

–                       ¡Déjalo! A todos decía: ‘Levántate’ Que Él se levante ahora.

14jcargando la cruz (2)

Más allá de la Puerta, está el torrente del Cedrón con su puente. Otra fatiga más para Jesús que al caminar sobre esas vigas mal unidas, sobre las que rebota con mayor fuerza la Cruz, aumenta aún más su ya infinito Dolor. Y una nueva ocasión para que los judíos puedan arrojar sus proyectiles. Las piedras del riachuelo vuelan por el aire y lo golpean. Avanzan un poco más y…

Empieza la subida del Calvario. Un camino desnudo, sin una pizca de sombra. Empedrado con piedras separadas y que directamente empieza a elevarse.

El corazón de Jesús ya no funciona bien… Primero por el atroz sufrimiento moral;  el bárbaro sudor de sangre y la brutal flagelación.

Su tormento aumenta al subir, llevando consigo el considerable peso de la Cruz…  Se topa con una piedra saliente y cómo va muy agotado, tropieza con ella…  Cae sobre la rodilla derecha…

15estacion

Pero logra levantarse con la mano izquierda.

La chusma grita de alegría…

Jesús avanza siempre más, inclinado y jadeante…  Congestionado y calenturiento…

21estacion7

La tablilla que lleva delante le estorba la vista. El vestido… al caminar más encorvado le impide avanzar. Nuevamente tropieza y cae de rodillas…

Hiriéndose de nuevo donde ya antes se había herido. La Cruz que se le escapa de las manos, cae golpeándolo duramente en la espalda. Lo obliga a agacharse para levantarla…

17

Y vuelve a ponérsela nuevamente sobre la espalda… Al hacer esto, se ve claramente, la llaga que la Cruz le ha formado con el roce y que le ha abierto las muchas llagas que le produjeron los azotes y que han formado una sola… de la que brotan suero y sangre… De tal modo que la túnica blanca está totalmente manchada en esa zona.

La gentuza aplaude de alegría al verlo caer de ese modo tan miserable…

Longinos grita que se den prisa.

Jesús parece que estuviera ebrio de Dolor. Pega contra una u otra hilera de soldados.

La gente ve y grita:

–                       Se le ha subido a la cabeza su Doctrina.

–                       ¡Mira!…

–                       ¡Mira como tropieza!…

Los sacerdotes y escribas, maliciosamente se ríen y dicen:

–                       No.

–                       Son los banquetes en la casa de Lázaro, que todavía le hacen efecto.

–                       ¿Eran sabrosos?

–                       Ahora come nuestra comida…

Longinos se compadece de Jesús y ordena que se detengan por unos minutos.

Lo insulta tanto la plebe, que el centurión Octavio ordena  a sus soldados atacar…

18

Al ver las lanzas que brillan amenazantes; los cobardes salen huyendo para todas partes.

Y quedan  solo unos pocos discípulos fieles a Jesús. Que acongojados, desconcertados, afligidos y polvorientos; llaman con la fuerza de su mirada, a su Maestro. Son los pastores…

19PASTORES

Jesús voltea. Los ve…  Los mira detenidamente, como si fueran caras de ángeles. Parece que hubiera recibido un refrigerio que calme su sed y le hayan dado fuerzas con sus lágrimas… Sonríe…

20-1jcaida

Se da la orden de volver a caminar.

Jesús pasa ante ellos y hasta sus oídos llegan sus gemidos. Fatigosamente dobla su cabeza, bajo el yugo de la Cruz y nuevamente sonríe…

Sus consuelos. Diez caras. Una parada bajo el sol abrasador…

16estacion

Jesús pasa ante ellos y hasta sus oídos llegan sus gemidos. Fatigosamente dobla su cabeza, bajo el yugo de la Cruz y nuevamente sonríe…

Sus consuelos. Diez caras. Una parada bajo el sol abrasador…

22-1jcalvario

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

216.- EL PECADO DE JUDAS


1PEDROYANDRÉS

En el Drama orquestado por Satanás, Juan tuvo un momento de extravío, pero su pureza lo liberó rápido del influjo satánico. Y por su amor y su unión con Dios estuvo junto a su Maestro, en los momentos de mayor peligro.

Pedro cometió un pecado más grande que el de Judas…

Cuando Jesús predicaba llamó a todos y tuvo amigos de todas clases. Muchos seguidores inestables, que fueron seducidos por el milagro, el flamear de la Verdad y la Potencia Divinas. Un sueño de esperanza y de ilusión de triunfo.

Seguidores que lo fueron, mientras no fue peligroso el ser su partidario. Prontos a dejarlo en cuanto sintieron que dejó de ser una utilidad el seguirlo… Otros, cuando fue peligroso y por el contrario, el hacerlo se convirtió en un verdadero  fastidio.

Pedro, el primero de los apóstoles. La Piedra sobre la cual Jesús fundó la Iglesia, fue rápido en corresponder al llamado del Maestro. Fue audaz al defenderlo y al propagar la Fe, hasta conquistar la capital del Imperio.

Un día dijo: “Yo no conozco a este Hombre. No soy su discípulo.”

2Negacion-de-Pedro

Al pronunciar estas palabras, Pedro fue más vil que Judas. ¿Por qué?…

Judas tuvo la audacia en su delito y supo descubrirse en todo su horror, sin importarle marcarse para siempre, con el desprecio del Mundo…

Desafió todo y vino ante la presencia de un pueblo del cual ignoraba las reacciones, a señalar a su Maestro a los carniceros. Se profesó su discípulo y con aquel acto infame, no negó serlo. Fue y aceptó ser señalado como el Traidor y el Deicida.

Pedro al contrario. No tuvo el coraje de decir: “Soy su discípulo, lo conozco”. Debió agregar: “Y sé que Él es justo como conviene al Hijo de Dios”

No habría hecho más que rendir honor a la Verdad. Aquella verdad en la cual había creído siempre, hasta que no fue peligroso el creerla. Aquella Verdad que era gloria el creerla también para él; porque es un honor seguir y amar a los justos y sumo honor, ser discípulo de Dios.

Más él reniega: “No  lo conozco.” Con estas palabras, además de vil, fue mentiroso y traidor en el espíritu, hacia Jesús.

Su Maestro es arrastrado delante del Sanedrín como malhechor, sacrílego, demonio.

3negacion-pedro

Ir contra el Sanedrín es peligroso. Ir contra la plebe que ha armado una revuelta contra el hasta ayer aclamado Mesías, es más peligroso todavía.

Se requiere heroísmo, para defender a un caído en desgracia. El heroísmo viene de una vida interior, fuertemente nutrida de caridad. Esto es, sostenida por la unión con Dios. Y una Fe amorosa y cierta en el Amigo.

Pedro todavía no ha sido confirmado en la Caridad y en la Gracia. Pedro es todavía solo ‘el hombre’ Y del hombre tiene el egoísmo, la vileza, la Fe inconstante…  La amistad frágil y caduca.

Piensa en protegerse de posibles peligros y no en defender al menos con la palabra, al Amigo. Deja que hablen de Él solo los enemigos y los testigos comprados. Contra sus mentiras no levanta su palabra franca y justa.

Tan solo pocas horas antes, también él había mojado su pan en el plato de Jesús. Se había nutrido de Él. Había proclamado estar dispuesto a dar la vida por su amor. Y luego alza contra Jesús su calcañal diciendo: “No lo conozco”

¿Por qué Pedro ha cometido este pecado?…  ¿El, que ha sido designado Pontífice de la Iglesia que está en el alba de su Fundación?…

4ultima-cena-Judas-negacion-Pedro

 Porque era el hombre carnal al que la prueba y el arrepentimiento, no han convertido todavía en el gigante espiritual que será después de Pentecostés.

Dios perdona cuando alguien peca sin premeditación.

Pedro lo negó. ¿Por qué? No lo sabe claramente, ni siquiera él mismo. ¿Fue Pedro cobarde? NO.

Ante los guardias del Templo, tuvo el valor de atacar a Malco para defender a Jesús. Y se puso en peligro de que lo hubieran matado por ello.

1malco

Luego huyó por falta de voluntad. Después lo negó sin quererlo. Supo quedarse y seguir adelante por el camino sangriento de la Cruz; detrás de Jesús hasta llegar a su destino. Y después dará testimonio de Él y dará su vida por defender a la Fe, martirizado por su amor.

Su negación fue el último extravío de su flaqueza humana. Pero la voluntad espiritual no estaba presente en esos momentos. Oprimida bajo el peso de su debilidad humana, dormía. Cuando despertó, no quiso permanecer en el pecado y quiso ser perfecto. Al punto Jesús lo perdonó.

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Dios permitió todo esto, para que el futuro Pastor supiese ser compasivo con sus ovejas. Conociendo en carne propia la fragilidad humana, ante los ataques del “León Rugiente…”

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La primera vez que Judas vio a Jesús, fue conquistado por la poderosa majestad del que creyó que era el Mesías y futuro Rey de Israel. Seducido por los prodigios materiales y la esperanza de honores humanos, creyó en Jesús como el Mesías e Hijo de Dios.

Pero equivocado en sus conceptos, pues al igual que muchos lo sueña en un palacio y conquistador de Pueblos, como Judas Macabeo; él  a su vez decide convertirse en el primer ministro, del Rey de reyes que vislumbra en el Maestro que tanto poder manifestó tener y al que hasta los elementos como el mar y el viento le obedecen, como él personalmente lo pudo constatar.

Espontáneamente quiso ser de Cristo. Y por tres años disfrutó de su amor. Se nutrió de su Palabra. Al principio, tenía sinceros deseos de ser bueno. Pero su gran orgullo y presunción, fueron su perdición.

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Por allí entró Satanás. Judas tiene en el corazón la concupiscencia del dinero, de la carne, del poder. Y por estas tres Némesis que lo persiguen y que él nunca ha querido vencer, se convirtió en Deicida.

Cuando Satanás quiere apoderarse de alguien, ofrece a la mujer; para la cual es necesario tener dinero y honores, para conquistarla. Cuando logra su objetivo, niega dinero, honores y mujer… Y da únicamente desesperación y muerte.

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Juan era el sol del grupo apostólico. Judas las tinieblas. Mentiroso por compulsión, la Luz y la Verdad de Jesús no pudieron penetrar en él…

Pues no obstante sus prevenciones, pudo hacer de Nathanael un convencido y de Leví-Mateo, un convertido; porque en el primero no había fraude y en el segundo no hubo resistencia a la Gracia.

En Judas no pudo hacer nada; porque su espíritu estaba poseído y su voluntad se cerró, para impedirle la entrada. Se negó a entregarse a Dios…

Siguió a Jesús por esperanza humana. Y lo traicionó por avidez humana. Vendió a Cristo a sus crucifixores y su alma a Satanás, que desde hace tres años ha sido su instigador,  para que sea el verdugo moral de Jesús.

Porque Satanás no es como Dios, que da aunque no le demos, buscando atraernos a Él. Satanás exige el ciento por uno…  A cambio de una hora de triunfo sucio, falaz y quimérico; exige el alma para toda la eternidad…

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Los que supieron seguir y amar al Salvador, siguieron a Jesús, únicamente para poseer el Reino. No soñaron en cosas terrenales y humanas, no sufrieron ninguna desilusión y no cayeron en la incredulidad, en el Odio, en la venganza…

Como Judas. Que desilusionado en su sueño de poder, lo traicionó y lo vendió. Convirtiéndose de Apóstol, la más alta dignidad espiritual…  En Traidor del Amigo, Deicida… y suicida.

¿Cómo lo ejecutó?

La Traición ha sido consumada…

Después de dar a Jesús el ósculo infame y mientras interrogan a Jesús…

Doras da a Judas una bolsa con las treinta monedas convenidas…

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Momentos después, sucede el incidente con Malco…

Jesús acaba de ser capturado y Judas salió huyendo de la furia de los apóstoles, por  un sendero del bosque.

En el Getsemaní, corre subiendo por entre los árboles del  Monte de los Olivos… Y…

Satanás le cierra el paso…

De pronto se encuentra con un árabe regiamente ataviado, que al mirarlo suelta una carcajada escalofriante:

–                       ¡Ja, ja, ja!  -y que retumba con un sonido horrendo y ultraterreno…

Parece llenar todo el firmamento, haciendo vibrar todo a su alrededor…

Judas lo mira boquiabierto y asustado…

Pues aunque es un personaje impresionante y parece un rey majestuoso y poderoso,  su mirada es abismal y le produce un terror mortífero…11Lucifer_

Lucifer sonríe satisfecho y le dice:

–                       Dios no existe. Yo sí existo. El poder lo tengo yo. Yo soy dios. Lo he vencido… Tú lo traicionaste y lo has condenado. Yo soy tu rey, ¡Caín de Dios!… Y soy el Amo del Mundo…

Judas calla, enmudecido por el miedo y paralizado por tenerlo tan real y magnífico, delante de sí….

–                       Por eso me perteneces y tu voluntad es mía, ¡Miserable perro humano!… Eres mi esclavo… ¡Ja, ja, ja!… Tú, Verdugo del Mesías, eres mío… ¡Sólo mío, para toda la eternidad…!

Judas continúa paralizado y mudo.

Lucifer ha acorralado a Judas, al que tiene inerme y solo frente a sí. Y mientras Jesús es enjuiciado en la casa de Annás y los apóstoles han huido en diferentes direcciones…

Levantando su rostro ebrio de triunfo hacia el cielo estrellado, donde brilla una espléndida luna llena que ilumina el equinoccio de la primavera…

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Lucifer grita:

–                       ¡El apóstol más amado y el trofeo más codiciado, te lo arrebaté Mesías!… Será la Piedra de mi Iglesia, con la que yo te venceré… El primero de todos los que serán como él… ¡El Pontífice en mi Infierno y Tú me lo has consagrado este día!… ¡Yo soy el Vencedor!… ¡Ja, ja, ja!

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Otra carcajada espeluznante, de triunfo total…

Entonces aparece un ejército de ángeles caídos detrás del Arcángel Maligno, que lo mira con odio y burla indescriptibles…

Judas da un paso hacia atrás, aterrorizado. Sobrecogido por el temor que le ha infundido su Crimen y convencido de pertenecer a Satanás por su delito… Ha olvidado absolutamente, la Primera Lección que le diera su maestro, cuando insistió en ser su apóstol…

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Judas se cubre la cabeza con el manto y huye despavorido, tratando de salir del Getsemaní… Ahora es presa de ideas contrarias y parece una fiera enfurecida y acorralada, huyendo de una jauría de mastines.

Las sombras de los árboles en el camino; el ruido de las ramas movidas por el viento; del agua que corre en el torrente del Cedrón; de la que cae en una fuente; lo estremecen y lo hacen mirar hacia todos lados, con sospecha. Moviendo la cabeza sin levantarla; como alguien que desea ver, pero tiene miedo de hacerlo.

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Los demonios que están divirtiéndose con el desgraciado apóstol, son malvados y crueles. Solo esperan culminar la obra de destrucción que ya tenían en su alma. Además de burlarse de él y denigrarlo; lo golpean… Lo lanzan. Parece una pelota arrojada de un lugar para otro. Y como esta noche no hay ángeles sobre la tierra y el Cielo está cerrado, Judas está totalmente inerme…

Y así como otros están torturando a Jesús, por medio de las marionetas humanas; en las calles de Jerusalén y en los diferentes procesos. Ahora éstos, se están encargando de su compinche… Y el tormento espiritual de Judas, apenas ha comenzado…  Para cualquiera que lo pueda ver ahora y no sabe el drama espantoso que está viviendo Judas, lo que parece es…

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Si los rayos de la luna forman una sombra que parezca humana, abre los ojos espantado, da un salto hacia atrás; palidece aún más de lo que está, se detiene. Y luego precipitadamente vuelve sobre sus pasos, cortando por unas veredas; hasta que otro ruido u otro juego de sombras que se mueven con el viento y con los rayos de la luna, lo hacen huir en la dirección contraria. Y de esta manera atraviesa todo el Getsemaní.

Con paso vacilante se dirige hacia el interior de la ciudad, pero un fuerte griterío le hace comprender que está cerca de la Casa de Caifás. Se cubre la cabeza con las manos.

Se agacha como si aquellos gritos, fuesen otras tantas piedras que lo lapidaran.

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Escapa y se va por un vericueto que lo lleva directo a la casa donde se celebró la Última Cena. La reconoce al ver la fuente que está en centro del jardín y lanza sus chorros en aquel punto, de la ciudad de Jerusalén.

La voz del Jeque Árabe que solo el escucha, continúa implacable:

–                       Estás maldito. Tú me perteneces totalmente por tus Pecados…

Judas se tapa las orejas para no oír y huye con los ojos cerrados, para no ver la puerta por la que pocas horas antes, había pasado con el Maestro y de la que salió en busca de los verdugos, para capturarlo.

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 Corriendo casi a ciegas, choca con un perro andariego. Un perrazo grisáceo e hirsuto, que se hace a un lado con un gruñido amenazador. Judas abre los ojos y ve dos pupilas fosforescentes, que lo miran fijamente. Ve los enormes colmillos blancos que hacen parecer como si el animal tuviera una sonrisa diabólica y Judas lanza un grito de espanto.

El perro lo toma como una amenaza y arroja sobre él. Los dos caen a tierra…

Judas debajo paralizado por el miedo y el perro encima de él, atacando lo que considera una provocación. Cuando se separa de su presa juzgándola indigna de sí; Judas sangra de dos o tres mordiscos. Su manto tiene varias rasgaduras.

Una de las  mordidas se  la clavó en la mejilla; en el mismo lugar en donde él besó a Jesús…

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Le fluye la sangre que mancha su hermoso vestido amarillo. Le forma una especie de collar, que empapa la cinta roja con la que se amarra el cuello, haciéndola más roja.

Judas se lleva la mano a la mejilla, mira al perro que se aleja por el hueco de una puerta y entre dientes murmura:

–                       ¡Belcebú!

Y con otro grito… Huye perseguido por el perro.

Llega hasta un pequeño puente que hay sobre el torrente del Cedrón y que está cercano al Getsemaní. Aquí el perro deja de perseguirlo, pues Judas se mete al riachuelo, para tomar piedras y arrojárselas. Y ya sea por esto o porque le tiene miedo al agua, se aleja y lo deja en paz.

Judas, sin preocuparse de que sus vestidos se mojan cada vez más y que el agua le llega hasta la pantorrilla, se inclina a beber y lo hace como quien tiene fiebre. Se lava la mejilla que le sigue sangrando y le duele.

Luego sale del agua y toma otro camino para no encontrarse nuevamente con el furioso animal.

Ya es el alba… Muy pronto los primeros rayos de luz, iluminarán el día. Trabajosamente sube el arenal y camina unos metros… Y se encuentra a la entrada del Huerto de los Olivos. Al reconocer el lugar…

Camina para atrás…

No quiere regresar al Getsemaní y grita:

–                       ¡No! ¡No!… ¡Oh, no!…

Pero el sadismo criminal de Satanás, lo obliga a avanzar.

Y lo lleva hasta el lugar de la detención…

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Se ve la tierra pisoteada… El lugar exacto donde estaba parado Jesús y donde él se acercó a besarlo en la mejilla, para señalarlo a los sicarios del Templo.

Mira horrorizado la hierba y las gotas de sangre esparcidas, por el suelo. Fue la que brotó de la herida de Malco, el guardia del Templo…

Pero Judas no lo sabe, porque fue cuando huyó.

Mira fijamente…  Fascinado y espantado… Luego da un grito ronco y un salto hacia atrás…

Grita:

–                       ¡Esa sangre! ¡Esa sangre!…

La señala con el brazo extendido y el dedo índice… ¿A quién?…

Al Jeque Árabe que solo él ve…

La luz de la aurora ha seguido aumentando. Ilumina su rostro cenizo, que semeja el de un espectro. Parece un desquiciado. Los ojos los tiene horrorosamente abiertos y fosforescentes, como si estuviese delirando…  Los cabellos erizados por la carrera y por el terror.

La mejilla se está hinchando y le da la apariencia de una sonrisa macabra y un tanto maléfica. Su vestido rasgado, ensangrentado, mojado, lleno de lodo, le da la apariencia de un mendigo…

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El manto, también lodoso y roto, le cae por la espalda como si fuera un guiñapo. Se le ha enredado, cuando retrocedió aterrorizado y gritando…

Ha caído de espaldas y se ha herido en la cabeza con una roca. Lanza un gemido de dolor y de miedo…

A los ojos de alguien, que llegue en ese momento, le parecería ver a un hombre que está completamente solo y que ha enloquecido.

El hermoso y siempre cuidadoso Judas. El elegante y ostentoso apóstol, que ha sido siempre impecable en su apariencia…  El orgulloso de su prestancia y su magnética personalidad; porque cuando quiere, sabe ser encantador. Con la revolcada y la carrera, ha perdido toda su distinción…

Ha sentido que alguien lo ha derribado, con un fuerte golpe y grita:

–            ¿Quién es?

18Judas Iscariote

Ve a una docena de beduinos que se ríen a carcajadas y lo ridiculizan, escarneciéndolo…Todos y cada uno, le lanzan  a la cara sus pecados; que son otras tantas razones, por las cuales tienen derecho de posesión sobre él.

Es una lluvia de acusaciones:

–                       ¡Estás condenado porque eres un apóstol traidor!

–                       ¡Estás maldito, porque eres un sacerdote Indigno!

–                       ¡Caín de Dios!

–                       ¡Eres nuestro!…

–                       ¿Te acuerdas cuando…? Etc. Etc.

–                       ¡Faltaste al Mandamiento…! Etc. Etc.

–                       ¡Su Sangre no cubrirá tu pecado!

–                       Él no te perdonará jamás, así como no nos perdonó a nosotros…

1luzbel

Satanás le grita, con una carcajada escalofriante:

–                       ¿Crees que tus cómplices del Templo te aman? ¡Mira!…

Y le muestra como Annás y Caifás están planeando eliminarlo para callarlo para siempre. Como todos en los que él había confiado, lo utilizaron para cometer el Crimen y ahora están planeando deshacerse de  él… Y mientras escucha a sus compinches burlarse de todo lo que le hicieron hacer, la lluvia de acusaciones continúa…

19saduceos

Y Judas se siente envuelto en una marejada implacable y como Satanás le vomita su Odio mortal…

Pues él se siente feliz de que los hombres sean condenados y compartan con él su mismo suplicio, al verse separados de Dios…

Judas no resiste más y corre para huir…

Lucifer le cierra el paso:

–                       ¡Qué alegría el tenerte en nuestro reino de Odio! ¡Eterno y maldito en tu nueva morada: mi Infierno!…

Y se lo muestra al mismo tiempo que agrega:

–                       Desde ayer se abrió para darte una bienvenida triunfal…

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Judas está desesperado y no sabe qué hacer… Pues por una de esas extrañas paradojas, invocó a Satanás para pedirle poder y anduvo ‘jugando’ con el Ocultismo… Y de una manera increíble, para no tener remordimientos: ¡Se había convencido a sí mismo, de que el Demonio y el Infierno no existían!…

¡Qué terrible equivocación! ¡Y ya no se puede hacer nada…! Siente en el alma un dolor tan  atroz y una desesperación como jamás imaginó que pudieran existir…

No cabe duda de que Satanás disfruta destruyendo a quién más envidia: a los pobres humanos incautos que caen en su poder.

21El-Infierno

Y a quién le dio el máximo servicio al traicionar al Dios- Hombre, le está dando su premio:

¡Pobre Judas!…  Ni dinero, ni poder, ni placeres y tampoco el cargo egregio en el Sanedrín… en la tierra.

Y lo más trágico, Satanás le está arrebatando su glorioso destino eterno: el ser una fúlgida estrella, en el Cielo del Padre Celestial… 

Jesús se lo advirtió infinitas veces y Judas juzgó debilidad, la misericordia del Único que lo amó infinitamente…

1jllorando

¡Pobre Judas! El Padre de la Mentira, no le va hacer realidad su esperanza… el Homicida por excelencia tiene como designio el destruir a Dios en lo único que tiene a su alcance: los hijos que Él ama hasta morir por ellos. Ahora Judas está comprobando por sí mismo, esta pavorosa realidad.

¡Pobre Judas! Es precisamente de esto, de lo que Jesús luchó tanto por salvarlo…

Los ángeles caídos cambian su aspecto bello y majestuoso y se convierten en los demonios que son… Se acercan mirándolo con desprecio, crueldad y un odio indescriptible…

Z

Judas los mira aterrorizado. Se levanta. Ahora la sangre también brota por la nuca. El círculo rojo aumenta y no llega hasta la tierra. 

Camina y encuentra los restos de la hoguera que Pedro hizo.

Los demonios están sobre él, fastidiándolo y grita:

–                       ¡Largo! ¡Largo! ¡Váyanse de aquí!

Y con las manos extendidas delante de sí, parece querer rechazar al que lo atormenta… Luego escapa corriendo y da contra un peñasco…

Es el Peñasco de la Agonía…

A la luz de la aurora que ya está en todo su esplendor; el escenario del Drama vivido por Jesús, se muestra en toda su trágica realidad…

22jesus05

Judas ve el manto de Jesús que dejó doblado sobre el peñasco. Lo reconoce. Extiende la mano y va a tocarlo, pero siente miedo. La retira. Duda. El manto lo atrae con una fuerza irresistible y al mismo tiempo lo rechaza, con la misma intensidad…

Pero el sadismo de su Instigador desde hace años, lo impulsa y lo obliga. Al dominar totalmente su cuerpo, su alma, su espíritu, su mente, su corazón y también  su voluntad. Quiere tocarlo, pero siente miedo. Estira la mano. La retira. Quiere. No quiere. Se resiste. Está muy angustiado…

Gime:

–                       ¡Oh, no! ¡No, no!…  – Y trata de huir…

Pero de pronto, se detiene… Su cara y su voz cambian. Satanás ha tomado completa posesión de él y de su voluntad… Lo obliga a volver…

Judas grita…

–                         ¡Sí! ¡Por Satanás! Sí. Quiero tocarlo. ¡No tengo miedo! ¡No tengo miedo!

A pesar de sus palabras, sus dientes castañetean en una horrible contradicción.

El viento aumenta y silba entre las ramas del olivo, haciendo que choquen sus ramas y esto lo aterra aún más. Lanza un grito espantoso.

El viento mueve las ramas del olivo que está sobre el peñasco y silba entre los árboles del bosque, haciendo un eco infernal.

Luego Judas aspira profundamente, toma fuerzas y agarra el manto. Empieza a reír a carcajadas. Es una risa histérica, entrecortada, lúgubre, que parece no terminar nunca. Es la risa de un loco. De un hombre-demonio…

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Siente que el miedo desaparece y que lo ahoga el odio…

Y lo dice:

–                       ¡No me causas ningún temor, Jesús! Ninguno. ¡Tanto que te temía, porque creía que eras Dios! ¡Y un valiente! Ahora no me causas ningún miedo, porque no eres Dios. Eres un pobre loco, un cobarde. No supiste defenderte. O me redujiste a ceniza, como tampoco leíste en mi corazón que te traicionaría…

¡Miedos míos!… ¡Qué necio fui! Cuando ayer por la noche hablabas, creí que lo sabías. Pero no fue así. Era mi miedo el que daba fuerza de profecía, a tus palabras comunes. Eres un nada. Te has dejado vender, señalar, apresar como un ratón en la ratonera.

24JESUS PRESO

¡Tú Poder! ¡Tú Origen! ¡Ja, ja, ja! ¡Bufón! ¡El fuerte es Satanás! Más fuerte que Tú. Te ha vencido. ¡Ja, ja, ja! ¡El Profeta! ¡El Mesías! ¡El Rey de Israel!

1_dolor

¡Y pensar que por tres años me tuviste domeñado! ¡Y siempre con el miedo en el corazón!

¡Tenía que mentir para engañarte delicadamente, cuando quería gozar de la vida! Pero aun cuando hubiera robado y fornicado sin emplear mi astucia, no me hubieras hecho nada. ¡Eres un debilucho! ¡Un loco! ¡Un pusilánime! Has permitido que Satanás te venza y te torture, porque eres un perdedor… Y el verdadero rey es él… Te estoy viendo… Te estoy viendo…

1condenado2

 Me equivoqué al no hacerte a Ti, lo que hago a tu manto, para vengarme del tiempo en que me has tenido esclavo del miedo. ¡Miedo de un conejo! ¡Mira! ¡Mira!…

A cada ¡Mira! Judas muerde y trata de romper el manto. Lo despliega entre sus manos… Y al hacerlo aparecen las manchas de sangre.

Judas detiene su furia. Las mira. Las toca. Las huele… Extiende todo el manto. Se ven muy claras las huellas de las manos ensangrentadas, que enjugaron el rostro.

25getsemani

Judas grita:

–                       ¡Sangre!… ¡Sangre!… ¡Sangre!… ¡Suya!… ¡No!

Judas suelta el manto y mira a su alrededor. También sobre el peñasco, donde Jesús apoyó la espalda, cuando el ángel lo consolaba; hay manchas de sangre.

26SOSTEN ANGELICO

Judas exclama señalando:

–            ¡Allí!… ¡Allí!… ¡Sangre!… ¡Sangre!…

Baja los ojos para no ver y se encuentra con la hierba que está manchada también y debido al rocío, parece como si acabara de caer. Las gotas parecen rubíes que brillan con los primeros rayos de la aurora del sol que nace y en su crepúsculo matutino tiñe de rojo el horizonte…

Judas grita angustiado:

–                       ¡No, no, no! ¡No quiero verla! ¡No puedo ver esa Sangre! ¡Auxilio!

Pero nadie acude en su ayuda…

Sus ojos se agrandan espantados,  se lleva las manos a la garganta y respira como si se estuviera ahogando…

Luego manotea vociferando:

–                       ¡Atrás! ¡Atrás! ¡Déjame maldito!… ¡Oh!… ¡Pero esta Sangre es un mar! ¡Cubre la tierra entera!… ¡La Tierra! ¡La Tierra! ¡Y sobre ella no hay un lugar para mí, porque no soporto ver esa Sangre que la cubre! ¡Soy el nuevo Caín del Inocente!

Está en la desesperación absoluta y es cuando Satanás le introduce el primer pensamiento con la idea del Suicidio…

Judas se cubre la cabeza con el manto y huye despavorido…

27suicidio

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA