197.- LA ÚLTIMA BATALLA


1templo

Jesús ha salido del Templo y sube por el monte Moria. Avanza rápido, pasando por el suburbio de Ofel y sale por la Puerta de la Basura.  Y seguido por sus apóstoles y los setenta, se alejan de la ciudad llegando hasta los jardines del rey, donde Mannaém ha ordenado que abran los pesados canceles y los  recibe.

Mannaém dice:

–                       ¡Estás muy cansado, Maestro! Tu rostro lo dice.

Jesús responde:

–                       Sí. Tanto que no tuve fuerzas para ir más allá.

–                       Más de una vez te he ofrecido estos jardines en estos días. Me siento muy feliz de poder brindarte tranquilidad y descanso.

1MANNAEM (5)

–                       Lo sé, Mannaém.

Jesús mira como sus apóstoles y discípulos se quitan los capuchos, los mantos y las sandalias y se refrescan en los riachuelos. Todos buscan un lugar donde reposar.

Sombra, silencio, perfume de flores, aromas de alcanfor, clavo, canela, espliego y otras plantas aromáticas. Se oye el murmullo de los riachuelos que vienen de los manantiales y de cisternas cercanas, bajo galerías de follaje. Se oye el trinar de los pajarillos. Es un lugar de descanso espléndido.

Jesús camina hasta un emparrado de jazmines en forma de kiosco, que está rodeado de un riachuelo circular que corre cantarín sobre las piedras, entre plantas y flores. Un verdadero refugio en este parque de delicias, al que se llega atravesando un puentecillo pequeño; cuya barandilla está cubierta por una guirnalda de flores de jazmín.

1cascada-puente

Llegan los siervos enviados por Martha, con comida para todos.

Jesús ofrece, bendice y reparte el alimento. Los mira comer contentos, sentados a la sombra de los árboles…

Y les dice:

–                       Descansad mientras hay tiempo; para que después podáis velar y orar, cuando sea necesario.  Que la fatiga y el agotamiento no os quiten fuerzas.

–                       ¿No te quedas con nosotros? ¿No comes?

–                       Dejadme descansar. Es lo que necesito. Vosotros, comed.

Y acaricia al pasar a los que encuentra, antes de regresar al kiosko.

Mannaém también se retira, dejándole en paz. Todos procuran no turbar el reposo del Maestro que está cansadísimo…

1Jardin-bonito

Un poco más tarde, la Virgen llega y Mannaém le señala dónde está Jesús.

Las otras mujeres se quedan silenciosas para no despertar a los discípulos que como ovejas fatigadas, descansan entre la hierba.

María se acerca despacio a donde está su Hijo; que vencido por el cansancio se ha quedado dormido en la piedra que sirve de mesa; apoyando su rostro sobre el que caen sus largos cabellos, sobre su brazo izquierdo.

María se sienta junto a Él y lo contempla con una sonrisa de dolor y de amor; mientras las lágrimas caen de sus ojos. Ora con las manos entrelazadas, que se estremecen cuando las desprende para espantar a una mosca, que intenta posarse en su Hijo. Es el último sueño que la Madre vela…

1maria

Jesús se mueve y Ella se seca las lágrimas rápidamente, pero Jesús no despierta. Sólo cambia de posición. El corazón de la Virgen, se estremece al oír que Jesús llora en su sueño y que confusamente murmura el nombre de Judas.

María se levanta. Se inclina sobre Jesús; sigue ese murmurar confuso, con las manos apretadas sobre el corazón. Aunque se interrumpe, alcanza a comprender que Jesús en el sueño está viendo el presente, el pasado y el futuro…

De pronto se despierta, como si huyera de algo horrible… Y ve a su Madre y su sonrisa… Que lo acaricia con dulzura.

Mientras lo peina y lo abraza…

María dice:

–                       Estabas incómodo y soñabas, Hijo mío.

Jesús dice:

–                       Eres siempre la Madre. La que consuela. ¡Eres mi Madre!

–                       Vinimos todas. También Valeria. Sólo Claudia se quedó en la Torre Antonia.  –trata de distraerlo- Porque dice que está muy triste y que presiente que habrá mucho llanto… ¡Mira! ¡Están allá donde empieza el jardín!

1jardin-manantial

Te traje esto; que te ha gustado siempre… -le enseña una torta con miel y se la da. Y agrega- Como en Nazareth, cuando descansabas en las horas más calurosas del día y yo venía de la gruta con esto…

No añade más, porque la voz le tiembla.

Jesús la mira con un amor infinito…

Jesús agrega:

–                       Y cuando vivía José, nos llevabas a los dos el agua fresca de la jarra porosa que habías puesto en el riachuelo… Y que la hacías más sabrosa, con las ramitas de menta que echabas dentro.

1abeja

¡Cuánta menta bajo los olivos! ¡Cuántas abejas sobre sus flores! Nuestra miel tenía siempre algo de ese perfume… -Piensa. Recuerda… –  Mamá… Cuando estés sola, ¿Con quién estarás?…

María sonríe heroicamente y con voz un tanto temblorosa contesta con dulzura:

–                       ¡Con quién Tú dispongas; Hijo mío! Antes de tenerte te he obedecido. Y continuaré haciéndolo; después de que me hayas dejado.

–                       Sabes obedecer. ¡Cómo descanso cerca de Ti! Porque… ¡Mira madre! El mundo no puede comprender. Pero Yo, encuentro descanso en los obedientes… ¡Sí!…  Dios descansa junto a los que le obedecen… Dios no hubiera tenido que sufrir; ni qué fatigarse; si no hubiese entrado la desobediencia en el mundo. Todo esto sucede, porque no se obedeció. Por esto el mundo sufre… Por esto nuestro dolor…

1adan expulsado

–                       Pero también nuestra paz, Jesús. Porque sabemos que nuestra obediencia consuela al Eterno. ¡Oh, sobre todo para Mí es un gran pensamiento! ¡A mí,  que soy una creatura, se me ha concedido consolar al Creador!

–                       ¡Oh, Alegría de Dios! No sabes, ¡Oh, Gozo nuestro! ¡Lo que significan estas palabras para nosotros! ¡Sobrepujan las armonías de los coros celestiales!… ¡Bendita! ¡Bendita que me enseñas la última obediencia y haces que al cumplirla me sea tan agradable pensar en ello!

–                       Tú no tienes necesidad de que te enseñe, Jesús mío. Todo lo he aprendido de Ti.

1magnificat7

–                       El Hombre, Jesús Hijo de María de Nazareth, todo lo ha aprendido de ti.

–                       Era tu Luz que salía de la mía. La Luz que Tú eres y que llegaba a la Luz Eterna aniquilada en forma de hombre… Los hermanos de Juana me refirieron el discurso que pronunciaste. Estaban admiradísimos. Has sido fuerte contra los fariseos…

1manumision

–                       Es hora de decir las últimas verdades, Madre. Aunque para ellos son sólo cosa muerta; pero para otros no lo son. Con amor y con rigor debo desencadenar la última batalla, para arrancarlos del Maligno. 

1esclavitud del mal

–                       Tienes razón. Me contaron que Gamaliel, que estaba con ellos en una de las salas del Portal, les dijo al final a los que estaban enojados: “Cuando uno no quiere que se le reproche algo; tiene que vivir rectamente” Y se fue.

–                       Me agrada que el rabí me haya escuchado. ¿Quién te lo contó?

–                       Lázaro. Lo supo por Eleazar, que estaba con ellos. Nos saludó y se regresó sin hacer caso a sus hermanas, que querían que se quedara con nosotras hasta el atardecer. María se queda intranquila, porque dice que parece una aparición. Todos los días sube al Templo. Llega, da órdenes y se regresa a Bethania.

1templo2

–                       También Lázaro sabe obedecer. Se lo ordené así, porque también él es perseguido. Pero no lo digas a las hermanas. No le sucederá nada. Vamos ahora a dónde están las discípulas.

–                       No te muevas Hijo. Yo las llamaré. Los discípulos, están durmiendo…

–                       Durante la noche duermen poco, porque los instruyo en la tranquilidad del Getsemaní.

–                       Las traeré aquí, sin despertarlos…

María se va y regresa con las discípulas, que lo saludan con la mayor reverencia y ponen sobre la mesa, los alimentos que prepararon, fruta fresca y agua con miel…

Magdalena dice:

–                       Come esto, Rabonní. –le ofrece un plato con palomo asado-  Te fortalecerá. Yo misma te lo preparé…

Juana de cusa, sirve de una jarra vinagre rosado y le ofrece un vaso diciendo:

–                       Refresca mucho en estos días calurosos. Mi esposo lo bebe cuando se cansa en sus largos viajes.

Jesús contesta:

–                       Lo más valioso que me habéis entregado, junto con estas delicias llenas de amor, es vuestro corazón. Es más que suficiente. Y todavía me daréis más…

Come un poco del asado y la fruta. Y bebe el agua fresca con miel.

Todas las discípulas lo miran con amor y ansiedad…

De pronto Elisa se pone a llorar y se excusa diciendo:

–                       No me lo explico, pero siento el corazón cargado de tristeza…

Valeria confirma:

–                       Desde hace tiempo a todas nos pasa lo mismo. Hasta Claudia en su palacio lo ha manifestado…

1C25

Salomé, en voz baja dice:

–                       Yo quisiera que ya fuera Pentecostés…

Magdalena:

–                       Yo al contrario… Quisiera que no corriese el tiempo.

Jesús replica:

–                       Serías una egoísta.

–                       ¿Por qué Raboní?

–                       Porque querrías experimentar para ti sola la alegría de tu redención. hay millares de millones de seres que esperan esta hora y que por ella serán redimidos…

–                       Es verdad. No había pensado en ello… –Baja su cabeza mordiéndose los labios y aunque un brillo de lágrimas delata su pena, sonríe y agrega- Si vienes, te entregaré el vestido púrpura, ya está limpio y digno de la cena pascual.

–                       Iré. –Jesus mira a todas y trata de animarlas con una sonrisa, mientras agrega- ¿No tenéis nada que decirme? Estáis mudas y afligidas… ¿Ya no Soy más vuestro Jesús?

María de Alfeo exclama:

–                        ¡Oh, eres el mismo! ¡Pero en estos días has estado tan Majestuoso, que ya no puedo verte como el pequeñín que cargué en mis brazos!

Salomé:

–                       Y yo como el sencillo rabí que entraba en mi cocina, en busca de Juan y de Santiago.

Magdalena dice con fuerza:

–                       ¡Yo siempre te he conocido así, cómo Rey de mi alma!

Juana expresa dulce y cariñosa

–                       También yo. Siempre te he visto divino. Eres mi señor y mi Dios, desde aquel día en que estando para morir, te vi que me llamabas otra vez a la vida…

Elisa suspira:

–                       Todo me has dado Señor… ¡Todo!

Jesús contesta:

–                       También vosotras me habéis dado todo.

Todas replican:

–                       ¡Muy poco!

–                       Pero el dar no cesa después de estos momentos. Cesará sólo cuando estéis conmigo en mi reino. Vosotras mis fieles discípulas, no os sentaréis a mi lado para juzgar a las Doce Tribus de Israel, pero cantareis el hosanna junto con los ángeles formando coro en honor a mi Madre. Y entonces como ahora mi corazón encontrará su alegría al contemplaros.

1Maria_reina

Susana dice:

–                       Yo soy joven. Me falta mucho tiempo para que suba a tu Reino. ¡Feliz Analía!-finaliza suspirando.

Elisa exclama:

–                       Yo ya estoy vieja y me alegro de serlo. Espero pronto la muerte…

María Cleofás:

–                       Yo tengo hijos… Quisiera servir a estos siervos de Dios.

Magdalena suplica:

–                       ¡No te vayas a olvidar de nosotras, Señor!

Jesús:

–                       No me olvidaré de vosotras. Regresaré. Tú Juana, sabes que puedo venir, aun cuando esté muy lejos. Vosotras lo tenéis que creer. Os dejaré un Misterio…  que me tendrá en vosotras y vosotras en Mí, hasta que nos reunamos en el Reino de Dios. Lo comprenderéis mejor después… Ahora podréis iros. Deseaba tener junto a mí, corazones que me han amado sin cálculo alguno. Que me han amado a Mí y no por ser el futuro y soñado Rey de Israel. Por eso os llamé. Idos y sed benditas una vez más, junto con las otras que no están aquí, pero que piensan con amor en Mí: Ana, Mirtha, Anástásica, Noemí, la lejana Fotinái, Aglae, Sara, Marcela, Porfiria, Las hijas de Felipe, Miriam de Jairo, las vírgenes, las redimidas, las esposas, las madres que han venido a Mí, como hermanas y madres; mejores aun que muchos de los hombres más excelentes. Os bendigo a Todas… A todas. La Gracia empieza ya a descender. La Gracia y el Perdón sobre la mujer, con esta bendición mía. Podéis iros.

Las bendice una vez más y las despide. Pero a su Madre la detiene un momento.

Jesús dice a María:

–                       Antes de que anochezca iré al palacio de Lázaro. Tengo necesidad de verte una vez más. Conmigo irá Juana pero quiero que sólo estéis presentes, tú con las otras Marías, Martha y Susana. ¡Me siento muy cansado!…

María responde:

–                       Así lo haremos. Hasta pronto, Hijo…

Se dan el beso y se separan.  María se va despacio y lo mira continuamente… Es como si no quisiera alejarse de Él.

Cuando Jesús se queda nuevamente solo, se levanta y sale del kiosko y va a llamar a Juan que está profundamente dormido como si fuera un niño pequeño, muy plácidamente, bajo un árbol y entre las flores…

Lo mueve con suavidad y le dice:

–                       Ven conmigo.

1jkiosko

Juan lo sigue. Y cuando llegan bajo la sombra del emparrado… Se sientan a la mesa y beben vinagre rosado…

Jesús dice:

–                       Esta tarde iremos a ver a mi Madre, nosotros dos solos.

Juan contesta:

–                       Entendido. ¿Vinieron las discípulas?

–                       Sí, pero no quiso Ella despertaros…

–                       Hiciste bien. Tu alegría habrá sido muy grande. Ellas saben amarte mejor que nosotros. –dice Juan desconsolado.

–                       ¿Qué te pasa?

–                       Maestro, somos muy malos. Todos. No sabemos obedecer… No hay ganas de estar contigo. Pedro y Simón se han ido, no sé a dónde…  Judas se ha aprovechado de esto para reñir con todos…

–                       ¿Se ha ido también él?

–                       No, Señor. No se ha ido. Dice que no tiene necesidad, que él no tiene cómplices en los intentos que hacemos por buscarte protección. Si yo fui a casa de Anás y si los demás han ido a ver a los galileos que residen en la ciudad, no ha sido por hacer el mal… No creo que Simón de Jonás y Simón Zelote, sean hombres capaces de intrigas…

–                       No te preocupes. Judas dice bien que no tiene razón de ir mientras descansáis, él sabe cuándo y adonde ir, para realizar lo que debe.

–                       ¿Entonces por qué habla así? ¡No está bien que lo haga ante los discípulos!

–                       No está bien pero así es. Tranquilízate cordero mío.

–                       ¿Yo cordero? ¡Sólo Tú eres el Cordero!

–                       Sí. Yo soy el Cordero de Dios y tú eres el mío.

1BUEN PASTOR

Jesús lo acaricia y le da unos higos jugosos, que Juan come alegremente.

Jesús mira a Juan tan intensamente…

Que éste le pregunta:

–                       ¿Por qué me miras así? ¡Porque como igual que un glotón!

–                       No. Porque eres como un niño… ¡Predilecto mío!  -Jesús se inclina y besa sus cabellos rubios. Luego agrega-  Permanece siempre así con ese corazón en el que no hay orgullo, ni rencores. Así, aún en las horas de ferocidad hijo. No imites a quién peca.

Desgraciadamente sabes que Judas es pecador. Pero no digas nada. Cuando hayan pasado muchos lustros y sea justo que se diga toda la grandeza de mi dolor, entonces dirás lo que sufrí también por las acciones de Judas, como hombre y como apóstol.

1juane

 Vámonos. Es hora de que salgamos de este lugar y vayamos al Campo de los Galileos.

–                       ¿Pasaremos también esta noche allá? o ¿Iremos primero al Getsemaní? Judas quería saberlo. Dice que está cansado de dormir a la intemperie, donde no hay nada. Que es muy incómodo.

–                       Pronto terminará todo. Pero no revelaré a Judas mis intenciones… 

–                       No estás obligado a ello. Tú eres el que debes guiarnos a nosotros, no nosotros a Ti.

Juan está lejos de imaginar la Traición; así que no comprende el motivo de la prudencia de Jesús y por la cual desde hace días, ya no anticipa sus planes.

Van a donde duermen los demás y los llaman.

1apost

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

 

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