36.- EL PRECIO DEL PODER


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El agua del río Nisava corre suavemente por su amplio cauce, hasta desembocar en el lago Ascanión que parece un espejo reflejando los bellos colores del atardecer. En su ribera hay un palacio, que tiene un embarcadero que da hacia un cuidado jardín, bordeado de altos sauces.

Una hermosa jovencita en cuyo rostro destacan unos expresivos ojos azules y que no tiene más de 16 años, atrapa una pelota que lanza con delicadeza hacia un pequeñín de dos años, con el que está jugando sobre el césped. Pero el niño se queda muy quieto y deja pasar de lado el juguete.

Ella le dice con dulzura:

–                     Tino… ¿Ya no quieres jugar?

El robusto niñito que la sigue de cerca, es muy parecido a ella y le contesta señalando hacia el extremo del jardín que limita con el borde del lago, mientras dice con cierta dificultad:

–                     Mami. El niño que tiene una ‘peliposa’ en la espalda, dice que me va a cuidar…

La joven lo mira asombrada, mientras digiere la información recibida…

Y con ese maravilloso instinto que tienen las madres para entender el idioma particular de sus hijos, comprende lo que trata de decirle su hijito: ‘Peliposa’ significa ‘Mariposa’

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En el siguiente cuidadoso interrogatorio, averigua que lo que el niño le está informando es: que un joven que tiene un par de ‘alitas’ luminosas en la espalda y le sonríe con un encanto avasallador; también es un formidable guerrero que desde  ahora lo está tomando bajo su cuidado y va a ser su amiguito.

La joven sonríe perpleja, mientras lo toma amorosa en sus brazos.

Se pregunta si será acaso un hada de los bosques, ya que su casa colinda con el bosque cercano…

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Mientras recorre el sendero que lleva hacia el interior de la casa, un exquisito perfume muy parecido al incienso, la envuelve…

Más tarde, ella le contaría a su regocijado esposo el curioso incidente.

El joven Procónsul aceptó la inverosímil  historia con una sonrisa de complacencia y el niño contestaría con su inocencia infantil a las preguntas curiosas de su padre.

Luego el gallardo militar lo tomó en sus brazos, ¡Cuánto lo amaba!…

Y dijo:

–                     Tal vez sean nuestros lares, que mandaron un espíritu protector. Porque a este niño lo he consagrado especialmente a Marte y será la gloria de nuestra familia…

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Ella replicó:

–                     Mantengo una lámpara encendida a Juno y Minerva en nuestro lararium para que los dioses nos protejan siempre. Pero yo no he visto nunca un hada y no sé como son.

–                     Yo los vi una vez en las Saturnales y pienso que mi pequeño Aurelio es lo que vio. Elena eso significa que será grande; porque en su espíritu, ya puede vislumbrar el mundo de los dioses… ¿No crees?

–                     Constancio yo no he sido favorecida con ese privilegio y me temo que soy una ignorante en esas cuestiones. Mis padres sólo me enseñaron lo que una esposa virtuosa debe saber. Pero mi amor, pienso como tú y espero que los dioses sigan bendiciendo nuestro hogar… Es además lógico, pues nuestra ciudad es precisamente el reino de las ninfas.

Y Elena contempló feliz el cuadro que forman padre e hijo jugando, antes de irse a dormir.

Después, poco antes de que el niño cumpliera cuatro años de edad,  fue salvado de ser arrastrado por la corriente del río Nisava, cuando el pequeñín  se resbaló en la orilla. El invisible guardián lo levantó en el aire y lo depositó sano y salvo junto a una aterrorizada y joven madre, a la que el pequeño se le había escapado corriendo.

Helena vio el prodigio y dio las gracias al invisible guardián. Pero tampoco en esta ocasión pudo constatar cómo es; salvo por la descripción proporcionada por su hijo…

Él le dijo que es un formidable guerrero que viste de blanco y tiene unas poderosas alas luminosas y una espada como no hay otra igual.

Naissus (Lugar de las ninfas) es la tercera ciudad más grande de Serbia, en Yugoslavia.  Es un lugar estratégico donde se ha desarrollado un importante centro mercantil y militar. Está situada sobre una cuenca muy fértil junto al lago Ascanion y  ubicada en el cruce de caminos de los Balcanes que conecta el Asia Menor con Europa.

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Rodeada por una cadena de colinas al norte y al sur, es una auténtica fortaleza. Un bastión que ha puesto a salvo al imperio romano  de las invasiones góticas.

Constancio que se distinguido tanto por su habilidad militar, como por su competente gobierno en Dalmacia, es el Gobernador.

Constantino ha cumplido ya dieciséis años, adora a su padre y ha pasado la mayor parte de su infancia en los campamentos militares romanos acompañándolo y aprendiendo de él a ser un valiente soldado y un hombre con objetivos muy claros y definidos…

Y por la tarde de un verano que languidece, por la verde campiña el hermoso corcel blanco galopa veloz.

El viento suave despeina los cabellos rubios y acaricia la cara del joven que lo monta. Sus enormes ojos zarcos, idénticos a los de su padre, se iluminan con el recuerdo de este día maravilloso.

En el campo Marte sacó el primer lugar en estrategias militares y ganó el primer premio en tiro al blanco. Cuando deje la pretexta será un soldado formidable y en cuanto se entere su padre, estará muy orgulloso de él. También obtuvo la excelencia casi en todas las diferentes disciplinas académicas.

Cuando llega a casa, se dirige directamente al establo y bajando del caballo, al mozo encargado de las caballerizas le dice alegremente:

–           Centella es un corcel muy noble. Se merece doble ración de avena. Cepíllalo y descánsalo.

El hombre respondió:

–           Sí amo. También le daremos zanahorias. Le encantan.

El joven se interna en la casa canturreando feliz. Atraviesa el segundo peristilo y avanza por la galería hasta el cubículo principal.

Cuando está a punto de entrar, se detiene en seco…  Al oír la voz angustiada de su madre…

Elena dice:

–           ¿De qué sirve que yo me oponga? Si ya lo decidiste, de todas maneras lo harás… No me dejas ninguna alternativa.

Constancio es el hombre de confianza del emperador Maximiano y éste le ha pedido que colabore en el gobierno y la administración del Imperio de Occidente. Le ha ofrecido el trono imperial y la adopción…

trono imperial

Con la condición de que se divorcie de su esposa y se case con su hijastra Teodora; único medio que existe para el imprescindible parentesco entre los Augustos y sus Césares.

¡El precio es completamente inaudito! Aunque se siente conmocionado en su interior; la ambición de la gloria prevalece y no obstante que siente un profundo amor por su esposa Elena, le ha sido imposible resistirse a la regia propuesta…

Pues piensa que así podrá regir el destino de Roma con  su primogénito: el hijo al que ama con predilección y que quedará en un primer lugar directo en la línea de sucesión.

Apuñalando su propio corazón por desprenderse de la mujer que más ama…

Constancio responde implacable:

–           Celebro que seas tan comprensiva, Elena. Tienes razón: no tienes alternativa. Acompáñame mañana con el Pretor y firmaremos el divorcio por mutuo consentimiento.

Elena trata de objetar:

–           Pero Constantino…

Constancio la interrumpe con autoridad:

–                     El se vendrá conmigo y será mejor que no discutas. Yo sé lo que nuestro hijo necesita y ya tengo planificado el mejor futuro para él… -Luego dice con un dejo de angustia-  ¡Será emperador!… ¿Acaso no lo comprendes?

Elena replica llorando:

–                     Decías que me amabas y no tienes piedad. ¿Cómo puedes ser tan cruel? Estás matando mi corazón…

–                     Lo siento mucho Elena. Lo que hay en juego es demasiado valioso y no puedo dejar pasar esta oportunidad…

Constantino aprieta los puños y las lágrimas brotan ardientes.

En un instante, su felicidad se esfuma y un puñal se le clava en medio del corazón. Es incapaz de seguir escuchando…

El puño de su mano derecha, lo aprieta contra sus labios y ahoga un grito ronco que quiere escapar de su garganta.

Se retira rápidamente sin hacer ruido y se refugia en su cubiculum. El torbellino emocional que lo envuelve es caótico. Siente una enorme confusión…  ¡Sus padres siempre se han amado mucho! ¿Qué diablos está sucediendo?…

Este ha sido un golpe tan fuerte, que el sufrimiento que lo estremece es insoportable… La impotencia y el enojo lo envuelven con un dolor que lo ahoga. Está conmocionado: ¡Divorcio…

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¿Escuchó bien?…  De lo único que está seguro, es que su padre habló como nunca antes lo había oído…

Flavio Julio Constancio tal como lo anunciara, al día siguiente repudia a Elena y los dos firman el divorcio. Y él se marcha a Milán llevándose a su hijo, el joven Flavio Aurelio Constantino.

Con el corazón destrozado, Elena ve partir a los dos más grandes amores de su vida. Y llorando amargamente, entra corriendo a la casa y se refugia en su cubículum…

Diecisiete años atrás…

En Daprasano Bitinia; en la Hacienda que tenían sus padres en un enorme huerto de olivos y de parras vitivinícolas  que eran herencia de sus ancestros por varias generaciones, tenían una hostería.

Junto con ellos Elena atendía diligente, a los numerosos viajeros que transitaban por la zona. Laborando para mantener las dependencias limpias y la comida sabrosa y a punto. Era obsequiosa con sus huéspedes; siempre humilde, sencilla, recatada, sonriente y muy dulce en el trato.

El apuesto tribuno que llegó a comandar el ejército que estaba acantonado en la región: un general muy joven y valiente, de noble familia, de carácter suave y espíritu exquisito. Un hombre culto y refinado que tenía una tez tan clara, que le apodaban ‘Cloro’; se detuvo en la posada para almorzar.  Conoció a la joven y quedó prendado de ella.

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Elena está por cumplir  trece años, tiene el cabello castaño y una hermosura impactante. Todos sus encantos estaban en auge, era como un capullo recién abierto. Cuando Constancio la miró por primera vez, quedó absolutamente cautivado. Pero su asombro no tuvo límites cuando al tratarla, pudo percibir la enorme riqueza de dones que la hacían más fascinante aún. Esta joven incomparable, poseía la auténtica aristocracia del alma: una inteligencia privilegiada y un corazón lleno de bondad.

La posada se convirtió en su lugar favorito para ir a comer. Con el tiempo y con el trato, él se enamoró perdidamente. Ella a su vez le correspondió igual y muy pronto, la pidió en matrimonio a sus padres.

Luego Constancio fue nombrado Procónsul y su vida transcurría en una felicidad casi perfecta.

Había sido un amor tan maravilloso y tan completo, que cuando tuvieron a su primogénito: Constantino.

A MOTHER'S JOY

Sus vidas eran tan plenas como si  realmente estuvieran hechos para ser felices para siempre. Pero los cuentos de hadas son una cosa y la vida real otra. Ese entorno de ensueño ya no existe…

Aún no puede asimilar lo que ha sucedido. ¿En qué momento se desmoronó su mundo y su matrimonio? ¿Cuándo cambió su príncipe encantador? Fue poco tiempo después que fuera nombrado Prefecto de los Pretorianos.

Constancio se ha convertido en un desconocido, ¿Dónde está el hombre enamorado que le juró amor eterno y fue el esposo más cariñoso y gentil? Con profundo dolor debe reconocer que ya no existe… Va a casarse con una verdadera princesa. Ella ha sido relegada por un trono…

 Lo que siente es peor que si hubiese quedado viuda, pues no tiene una tumba donde llorar y le han arrebatado a su amadísimo hijo…

A los treinta años, su hermosura privilegiada y su alma llena de virtudes fueron insuficientes para retener al hombre que ama con todo su corazón.  Es una esposa repudiada y cambiada por otra mujer. Se ha quedado completamente sola, sin esposo y sin hijo…

Una oleada de dolor la envuelve y la ahoga…

Elena se dobla sobre sí misma y está a punto de derrumbarse al exclamar con angustia:

–           ¡Oh, Dioses! ¡Cómo quisiera morir!…

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Y en ese preciso instante, la cortina se abre y entra su aya Margarita:

–           Elena, ha llegado un correo del palacio imperial. Trae una carta y viene con una decuria de pretorianos.

Ella se siente incapaz de reaccionar. Pero como no está muerta, aunque es lo único que desearía…

Ordena:

–           Pásalos al tablinum. Enseguida voy.

Se lava la cara para borrar las huellas del llanto y se compone lo mejor que puede.

Cuando acude a recibirlos, el comandante le extiende una vitela lacrada y le dice:

–           La Augusta Priscilla os manda sus saludos y tengo orden de escoltaros a Spalato.

Elena contesta automáticamente:

–           Estoy a las órdenes de la emperatriz.

Luego rompe el sello y lee:

Querida Elena:

No te pregunto como estás porque lo imagino. Maximiano salió de aquí después de avisar a Dioclesiano que Constancio sería su César; por eso he enviado por ti. Por favor no desprecies mi invitación. No quiero que estés sola, Elena. En mí tienes a una hermana que te ama y desea ayudarte a pasar por este trance tan difícil. Te espero con anhelo para que juntas podamos enjugar tus lágrimas. No necesitas nada, por favor vente como estás. Aquí encontrarás todo lo que requieres. Adiós.

Priscilla.

Elena piensa:

–                     ‘Tal vez Minerva ha tenido compasión y ha movido a la augusta para socorrerme…’

Guglielmo Zocchi - The Offering

HERMANO EN CRISTO JESÚS:       

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

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