12.- LA PRUEBA I


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En la Puerta del Cielo, en el recinto de las vírgenes; están todas reunidas en uno de los jardines, cuando llegan a avisar a Celina, que hay un mensajero de su casa esperándola en el atrium.

Ella se levanta un tanto intrigada y dice a sus amigas:

–           Enseguida regreso. Voy a ver qué sucede.

Cuando llega al atrium, la saluda un hombre de mediana edad y que la saluda amorosamente:

–          La paz sea contigo amita. Eladio me mandó con esta carta para ti. Espero por la  respuesta.

Celina toma la tablilla y dice:

–           La paz sea contigo, Raymundo. Gracias. Cuando Recordarás que ya no soy tu ama. Tú eres mi hermano. Hace quince años que eres libre.

Raymundo le contesta:

–           Tú siempre serás mi amita por el amor.

Celina sonríe y mueve la cabeza. Luego rompe el sello y lee:

Eladio a Celina:

La paz sea contigo, mi niña.

Ha venido varias veces a buscarte, el noble Narciso Haloto. Y ayer uno de los jardineros del Palatino, escuchó una conversación cuando estaba trabajando. El ministro de Nerón, estaba con su liberto de confianza y le estuvo dando instrucciones.

Y de esta manera fue como se enteró del siniestro complot con el que pretende raptarte, para obligarte a que te cases con su hijo. Creyó oportuno avisarme, porque también él sabe que eres una virgen consagrada. Te lo ruego: Durante un buen tiempo no regreses, ni vayas a ningún lugar donde él pueda encontrarte.

Por lo que cuentan sus esclavos, sabemos que es un hombre infame y muy cruel.  Solo a Raymundo con quién te envío esta carta, dile en donde podré encontrarte para enviarte noticias.

Cuídate mucho. Que el poder del Altísimo te siga protegiendo. Adiós.

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Celina se queda pensativa… Recuerda todo el trabajo que tienen y dice a Raymundo:

–           Dile que me quedaré aquí. Vete en paz hermano.

El hombre se retira y ella regresa nuevamente al jardín.

Diana al verla llegar, le pregunta:

–           ¿Qué pasó?

Celina les lee la carta…

Ariadna dice:

–           Te quedarás aquí.

Diana apoya:

–           También yo me quedaré contigo.

Celina sonríe con dulzura, como si ningún peligro la amenazara. La conversación se generaliza. Y todas vuelven a su tema preferido: JESÚS.

Mientras tanto en otro jardín de la misma mansión, sentados en una banca de mármol junto al estanque, Leonardo conversa con Sofía. Sus grandes y expresivos ojos son muy diferentes… Reflejan una dulzura y veneración que antes no existían. Tomando las manos de Sofía, las lleva a los labios, las besa. La mira conmovido y agradecido…

Luego le suplica:

–           Sofía… Amor mío.  Por favor ¡Perdóname! Ahora comprendo. Quiero que tu Dios, sea mi Dios. Enséñame a amarlo como lo amas tú. Enséñame a conocerlo, como lo conoces tú. Enséñame sobre todo, a adorarlo y a servirlo como lo haces tú. Yo quiero ser cristiano, como tú.

ENAMORADOS dantea-thisbe

La sonrisa de Sofía se vuelve luminosa y tomándolo de la mano, se levanta y lo lleva hasta el Lararium.

Allí está la enorme cruz desnuda, con el sudario que pende de uno a otro de sus brazos. Hay un cirio encendido a cada lado. Y hermosos jarrones llenos de lirios y azucenas. Al frente, una balaustrada de mármol sirve como reclinatorio para arrodillarse. Sobre el arco superior, están grabadas estas palabras:

DIOS ES AMOR’ 

Bajo el arco de la pared izquierda, hay un letrero tanto en griego como en latín:

‘EN ESTA CASA APRENDERAS A CONOCERLO, A AMARLO, A ADORARLO Y A SERVIRLO.’

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Bajo el arco de la pared derecha, igual se lee:

‘Para ser un verdadero hijo de Dios, aprende esta ciencia:

VIVIR MURIENDO

Y      

MORIR AMANDO

Cuando la domines, alcanzarás la Gloria.

Después de meditar un largo rato en estas palabras, los dos se dirigen a un amplio salón, donde está reunido un grupo de más de doscientas personas.

Leonardo se sienta en un banco junto a la pared de mármol gris.

Y la armoniosa voz de Sofía proclama las palabras de la Segunda Lección para los nuevos cristianos:

LA PRUEBA I

creador amorCuando Dios creó a su Arcángel Predilecto, el Cielo entero enmudeció de admiración. Dios quiso a su lado a este maravilloso arcángel, cuando realizó la Creación del Universo. El más bello de todos los ángeles, espíritu perfecto inferior solamente a Dios, fue llenado de dones: segundo en belleza de todo cuanto existe, una inteligencia privilegiada y poder.

Fue puesto al mando de la tercera parte de los Ejércitos Celestiales. Dirigía los coros angélicos. Y como intermediario entre Dios y los hombres, le fue dado el título de Dominador de las Naciones. En las misiones destinadas a los hombres, él hubiera sido el ejecutor del querer divino y por eso se llamó:

LUCIFER = PORTADOR DE LA LUZ.

En los ángeles también hay Libertad de Arbitrio. En el orden perfecto del Universo, Lucifer abusó de su libertad. En su ser luminoso nació un vapor de soberbia, que él no dispersó: al verse en Dios. Al verse a sí mismo y compararse con sus compañeros, porque Dios le envolvía con su Luz y se gozaba en el esplendor de su arcángel. Y porque los ángeles le veneraban como el espejo más acabado de Dios, se maravilló. Debía admirar solamente a Dios.

Más en todas las criaturas, se encuentran presentes todas las fuerzas buenas y malas que luchan entre sí, hasta que una de las dos partes vence para proporcionar bien o mal, del mismo modo que en la atmósfera se encuentran todos los elementos gaseosos por ser necesarios y es la manera de usarlos la que determina que sean buenos o nocivosLucifer no era santo hasta el punto de ser todo amor. La medida del amor, Lucifer no quiso completarla y no rechazó la complacencia de sí mismo, que ocupaba en él un espacio en el que no podía haber amor. De haber sido todo amor, no habría habido sitio en él para la soberbia, a la que también es justo llamar: desorden del entendimiento. Vapor de soberbia que él no dispersó. Al contrario: lo condensó y lo cobijó. Y de esta incubación, nació el Mal.

Lucifer desarrolló la soberbia, la cultivó, la aumentó e hizo de ella, arma y seducción. Dios había creado a un ministro glorioso y bellísimo. Y la libre voluntad del ángel creó a SATANAS   =   ADVERSARIO.

La soberbia es la palanca que derriba los espíritus y los arranca de Dios. Lucifer quiso más de lo que era y de lo que tenía. Él, que ya era tanto; quiso todo. Y ésta fue la brecha por donde entró ruinosa, su depravación. Siendo ella la causa de que no pudiera comprender ni aceptar al CRISTO-AMOR, compendio del Infinito, Único y Trino Amor.

Y se negó a servir.

Al conocer las futuras maravillas de Dios, quiso ponerse él en su lugar. Con su mente turbada se vio a sí mismo al frente de los hombres futuros, adorado por ellos como poder supremo. Y conociendo el secreto de Dios y sus designios, decidió que él podía terminar lo que Dios había comenzado y apoderarse del Reino que sería la Herencia de Jesús. Sedujo a los menos reflexivos de entre sus compañeros, distrayéndolos de la contemplación de Dios como Suprema Belleza.

Y se rebeló contra Dios.

Los demás ángeles que estaban bajo su mando y que fueron débiles en el amor y la fidelidad hacia Dios, también se rebelaron. Y así quedó orquestado el primer golpe de estado de la Historia.

Así se consumó, el PECADO DE LOS ÁNGELES.

Y partir de ese momento, fue su nombre: SATÁN.

Nombre dado por Dios, al Adversario. Al Enemigo Implacable en que se convirtió, el que fuera el más grande de todos los ángeles.

21Arcangel-MiguelY una Gran Batalla estalló en el Cielo. Batalla de inteligencia y de voluntad, combatida en la Presencia de Dios y que determinó para la Eternidad, el futuro destino de los ángeles y de los hombres. Fue un hecho histórico de importancia primaria, que incluyó Cielo y Tierra, pues la Historia de la Humanidad está atada y condicionada, a este acontecimiento.

Y Lucifer y los demás soberbios y desobedientes, fueron arrojados para siempre del Paraíso Celestial, por San Miguel Arcángel y sus ángeles. Cuando los derrotados fueron castigados, Dios los congeló en su rebeldía y les quitó la capacidad de amar, (Dios se retiró de ellos para siempre) pero NO la necesidad de ser amados. Y ésta se convirtió en IRA. El amor y la belleza, (atributos de Dios) les fueron quitados y de esta forma quedaron convertidos en demonios horrorosos.

El gran amor que los animaba se convirtió en Odio y fueron precipitados en el Infierno para ser devorados por la concupiscencia del espíritu… en el Fuego del Rigor de Dios.

“Y creó Dios al hombre a su Imagen. A Imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó. Dios los bendijo diciéndoles: ‘Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la Tierra y sométanla.” (Génesis 1, 28)

Dios no les prohibió a los hombres amarse. Solo que Él deseaba que su amor fuera perfecto y sin el desorden perjudicial de las pasiones desordenadas. El uno y la otra se complementaban a la perfección. Y fueron hechos para amarse. La perfección es amor. El amor es armonía.

La armonía es orden. No hay armonía en donde es turbado el orden. No hay amor en donde es turbada la armonía. No hay perfección en donde falta el amor. Así sucede en todas las cosas y las obras. En las humanas y sobretodo en las sobrenaturales.

La única limitación al inmenso poseer del hombre, fue la prohibición de coger los frutos del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Esto era inútil e injustificado, porque el hombre tenía ya la Ciencia que le era necesaria y en una medida superior a la establecida por Dios, no podía más que causar daño.

LA PRUEBA DE LA OBEDIENCIAEDEN-paraiso-terrenal_  Se había dado Él, Dios Mismo ¿Y prohibía mirar un fruto? Había dado al polvo la Vida, infundiéndole su hálito divino en el hombre, ¿Y prohibía de coger un fruto? Había hecho al hombre Rey de todas las criaturas. Lo consideraba su propio hijo ¿Y prohibía comer un fruto?

Aunque este episodio pudiera parecer de una obstinación inexplicable, no es así.

El medio: el árbol y la manzana. Dos cosas pequeñas. Insignificantes si se las compara con las inmensas riquezas que Dios había concedido al hombre.

El árbol no era diferente de las otras plantas y como todo lo hecho por Dios, tenía sus frutos buenos, bellos y sabrosos. Pero era planta de Bien y Mal. Esto lo convertía según el comportamiento del hombre, no tanto por la planta, sino por la orden divina.

Obedecer es Bien. Desobedecer es Mal.

La manzana no era solo la realidad: fruto. Era también el símbolo: el símbolo del Derecho Divino y del Deber humano. Dios sabía que sobre aquel fruto andaría Satanás para tentar. Dios todo lo sabe.

El malvado Fruto era la palabra de Satanás, gustada por Eva. El peligro de acercarse al árbol, estaba en la Desobediencia que haría que los Inocentes cayeran en la trampa tendida por Satanás. 

LA DESOBEDIENCIA

Eva fue al árbol. La curiosidad la arrastra para ver lo que había de especial en él. La imprudencia la empuja a no tener como útil la Orden Divina, puesto que Ella es fuerte y pura. La Reina del Edén, en donde todas las cosas le obedecen y ninguna puede causarle mal.

La presunción la llevó a la ruina. La presunción es el fermento de la soberbia. En el Árbol se encuentra al Seductor, el cual canta la Canción de la Mentira a su inexperiencia:

“¿Piensas que aquí hay algo de Mal? No. Dios te lo prohibió porque os quiere tener como esclavos de su Poder. ¿Creéis ser reyes? No sois ni siquiera libres, como lo es la fiera. Ella si puede amar de verdad. A ella se le ha permitido ser creadora como Dios. Ella engendrará hijos y los verá crecer y serán una familia feliz.

Pero vosotros, no. A vosotros se os ha negado esta alegría. ¿A qué fin os ha hecho macho y hembra, si debéis vivir de este modo? ‘¿Sois dioses y no sabéis lo que es ser dos en una sola carne, que crea una tercera y muchas más? No creáis a las promesas de Dios de que tendréis una posteridad al ver que vuestros hijos procrean nuevas familias y dejan por ellas, padre y madre.

Os dio una apariencia engañosa de la vida: la verdadera vida consiste en conocer las leyes de la vida. Entonces seréis semejantes a dioses y podréis decir a Dios: ¡Somos tus iguales!… Ven, acércate… Yo te enseñaré…”

Y la seducción continuó porque no había voluntad de rechazarla. Y lo que sí se quería, era conocer lo que no pertenecía al hombre.

Satanás sedujo a los hijos de Dios, con pensamientos de soberbia. Inoculó en los inocentes la sed de ser grandes de todas las grandezas: del Poder, del Saber y del Poseer.

A la ciencia pura que Dios les había dado, Satanás inoculó su malicia impura, que pronto fermentó también en la carne. Pero antes corrompe el espíritu, haciéndolo rebelde y después el intelecto, haciéndolo astuto. Y con todo esto lo lleva al pecado contra el Amor: la soberbia de la mente y del corazón, por el cual el hombre inocente se volvió culpable.

El tremendo pecado del ‘yo’ que quiere ser como Dios, cometido por Lucifer, el mismo con el cual después seduce al hombre, para convertirlo al igual que él, en un Rebelde contra Dios.

Satanás robó la virginidad intelectual al hombre. Y con su lengua serpentina acarició los miembros y los ojos de Eva, suscitando reflejos y agudezas que antes no había, porque la malicia no los había intoxicado.

Eva quiso conocer lo que de manera tan atractiva le fue presentado. Lucifer la había seducido y ella deseó ardientemente, lo que solo Dios podía conocer sin peligro: La Ciencia del Bien y del Mal.

Y el Árbol Prohibido fue mortal. Porque de sus ramas pende el fruto del saber amargo que proviene de Satanás. Eva ‘vio’ y viendo quiso probar. La carne se había excitado. Y ‘comprendió’. La malicia bajó a morderle las entrañas.

Vio con nuevos ojos y oyó con nuevos oídos los instintos y las voces de los animales. Y los anheló con loca ansiedad. Y la Mujer se convirtió en Hembra. Se corrompió en maldad y se volvió contra Dios con todos sus sentidos desordenados.

La Creación entera lloró amargamente la Inocencia de su Reina Profanada.

En lugar de arrepentirse y llamar al Señor, que la hubiera perdonado sin duda y le hubiera regenerado su pérdida, ella fue a seducir a su compañero. Y con el fermento satánico en el corazón, fue a corromper a Adán y le enseñó todo lo que había aprendido.

De criatura se convirtió en creadora y al usar de este don indignamente, nada en el hombre quedó exento de Culpa y todas las partes del ‘yo’ físico y moral, quedaron envenenadas con las tendencias al Mal. Y con la voluntad cautiva para que fueran instrumentos para seguir pecando, convirtiéndolo así en esclavo de Satanás.

Eva inició sola el pecado. Lo llevó a término con su compañero. Llegada a este nivel la carne, corrompido lo moral, degradado lo espiritual, conocieron el dolor y la muerte del espíritu privado de la Gracia y de la carne privada de la Inmortalidad.

Y por esto sobre la mujer pesa una condena mayor. Porque por ella el hombre se volvió rebelde a Dios y conoció la lujuria y la muerte. Y es por causa de ella que el hombre ya no puede dominar sus tres reinos: el del espíritu, porque permitió que el espíritu desobedeciese a Dios y con el pecado le dio la muerte. El del alma, porque permitió que las pasiones lo dominaran. Y el del cuerpo porque lo sometió a las leyes instintivas de los brutos.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

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